Caracas. Venezuela mantendría el suministro de petróleo a Irán, desafiando las sanciones de Estados Unidos, una decisión que le permitiría avivar un sentimiento nacionalista de cara a las elecciones de 2012 y, a la vez, asegurarse jugosos negocios con Teherán.

Sin embargo, el gobierno de Hugo Chávez, quien dice liderar una revolución socialista que lo enfrenta constantemente con Washington, se cuidaría de provocar una reacción más agresiva de Estados Unidos, por lo que no se espera que adopte severas represalias comerciales .

Washington anunció el martes sanciones contra Petróleos de Venezuela (Pdvsa) por el envío en los últimos meses de dos embarques de componentes para elaborar gasolina, valorados en unos 50 millones de dólares. Pero, en el fondo, las medidas no afectan las principales operaciones de la petrolera.

Estados Unidos y Venezuela se necesitan. La mayor economía del mundo recibe 10% de sus importaciones de petróleo desde Venezuela, mientras que Estados Unidos es el mayor comprador de petróleo de la estatal Pdvsa.

Pero Irán es clave para Venezuela en su estrategia por establecer un eje de poder alternativo a Estados Unidos y, además, encierra multimillonarias posibilidades de negocios.

"Estoy seguro de que Venezuela va a persistir en su relación comercial con Irán, al igual que Irán ha persistido en sus intentos de desarrollar la energía atómica, pese a las amenazas y sanciones", dijo un operador del mercado que prefirió el anonimato por comerciar con Pdvsa.

En el 2010, el ministro de Energía, Rafael Ramírez, dijo que Pdvsa y la estatal iraní Petropars avanzaban en un acuerdo para que Venezuela participe en uno de los bloques del gigantesco campo de gas South Pars.

Una fuente de la petrolera venezolana dijo a Reuters que una evaluación realizada hace pocos meses arrojó que los costos de producción en el proyecto son apreciablemente más bajos que en Venezuela, lo que le confiere atractivo.

Previamente, en el 2009, Venezuela e Irán habían sellado su cooperación con la firma de varios acuerdos, entre ellos un contrato de suministro de hasta 20.000 barriles por día (bpd) de gasolina.

En el primer semestre del 2010, Venezuela despachó derivados a ese país y tras las primeras advertencias del Congreso de Estados Unidos, el ministro de Energía, Rafael Ramírez, aseguró a la prensa que los envíos habían cesado.

Pero facturas reveladas por Estados Unidos muestran que los embarques continuaron entre fines de 2010 y principios de 2011, lo que habría quebrantado la Ley sobre Sanciones a Irán (CISADA por su sigla en inglés), endurecida a raíz del conflicto con esa nación por sus intentos de desarrollar energía atómica.

"No creo que Chávez suspenda el suministro petrolero a Estados Unidos, pero tampoco a Irán. Con ello enviará señales simbólicas de que mantiene su relación comercial con ese país, sin estimularla demasiado", dijo Luis Vicente León, analista político y socio de la firma Datanálisis.

En una reunión de trabajadores en respaldo a Pdvsa, Ramírez dijo el miércoles que Washington no está en posición de vetar el derecho de Venezuela a comerciar con cualquier país OPEP.

"Señores del imperialismo: van a tener que quedarse con las ganas porque nosotros seguiremos avanzando en la unidad con todos los países petroleros", dijo.

Para León, mientras Chávez alimente el sentimiento nacionalista entre los venezolanos podrá sacar ventaja política al unificar a su masa de apoyo, mientras divide la opinión de sus adversarios.

Discurso y práctica. Aunque la Casa Blanca autorizó penalidades más severas que amenazan al país sudamericano, por ahora se conformó con impedir que Pdvsa participe en licitaciones en ese país o solicite créditos ante el Banco de Importaciones-Exportaciones, actividades que desde hace años la estatal no realiza.

"Las medidas de Estados Unidos son mucho más políticas que económicas. Son casi una sanción moral que podría aumentar el riesgo país, pero no afectaría la situación comercial de Venezuela", dijo León.

El analista opina que a ninguna de las partes le conviene que se aplique todo el rigor de las sanciones, pues aumentarían los riesgos económicos, por una parte para Venezuela en medio de una costosa campaña electoral y por el otro para Estados Unidos, que busca evitar una mayor alza del precio del crudo.

"Creo que Estados Unidos ya hizo todo lo que pensaba hacer por ahora. Ellos tienden a no moverse tan rápido. También esperaría que Venezuela seguirá supliendo a Irán con productos, pues no tengo dudas de que Chávez no se doblegará", dijo Dominick Chirichella, del Instituto de Gerencia de la Energía en Nueva York.

Operadores del mercado advirtieron, sin embargo, que las ventas ocasionales de crudo y derivados a Norteamérica podrían caer, ya que Caracas dijo que sólo asegura el suministro a su filial Citgo, con una capacidad de refinación de 750.000 bpd.

"Venezuela también se expone a un embargo de cualquier despacho a Irán, sobre todo si vende CIF (con entrega en puerto de destino)", dijo uno de los operadores.

Por otra parte, aún no está claro el alcance de la prohibición anunciada por Washington de solicitar licencias de exportación, lo que podría impedir a Citgo enviar productos petroleros a Pdvsa o a cualquiera de sus clientes.

"Es probable que esto afecte el convenio de intercambio de crudo por derivados con Ecuador, que involucra a Citgo", agregó el operador.