Si bien el nivel de ingresos en América Latina estaba creciendo lentamente, la crisis mundial de 2008 y 2009 provocó una desaceleración en las cifras que se venían dando, según un estudio elaborado por la empresa internacional de estudios de mercados Euromonitor.

Lo mismo ocurrió con el crecimiento de los gastos del consumidor. Se mantuvieron por debajo del potencial, lo que generó -y genera- que se reduzcan las oportunidades para las empresas en la región.

Entre los puntos a considerar, está el ingreso anual per cápita disponible en los países de América Latina, que midió el crecimiento global entre 2000 y 2008. La cifra más alta fue alcanzada por Venezuela con 6,8% al año, y luego por otras economías como las de Argentina, Brasil, Chile y México, que se agrupan con un crecimiento anual entre 2,5% y 3,5%.

Crecimiento en los ingresos. América Latina ha experimentado un débil crecimiento en los ingresos desde el año 2000, en comparación con las economías desarrolladas. Los países que experimentaron mejores resultados por habitante hasta 2008, en términos reales, fueron Venezuela, Ecuador y Chile, que registraron un incremento de 6,8%, 5,1% y 3,9% respectivamente.

Todos esos países son productores de petróleo y minerales y tuvieron crecientes exportaciones de comodities durante el periodo de crisis, motivo por el cual se le atribuye que haya un aumento de la renta disponible.

El caso de Argentina es excepcional. Entre 2000 y 2008 sus ingresos anuales per cápita se redujeron de US$5.412 a US$4.792, debido al colapso de su moneda nacional, el peso, en relación al dólar en 2000. Pero en términos generales, el país creció menos que el resto, pero tuvo un aumento de 3,3% anual durante el período.

América Latina enfrenta varios factores que limitan el potencial de un mayor crecimiento de la renta. Entre ellos destaca el que los países que experimentan los mayores niveles de desarrollo de los ingresos son los que exportan productos primarios como petróleo (Ecuador, Brasil y Venezuela), productos agrícolas (Argentina y Brasil) y minerales (Perú y Chile).

Los países que experimentaron un menor desarrollo en su ingreso real per cápita, fueron Guatemala y Bolivia, con -0,9% y 1,0% respectivamente. Ambos son extremadamente pobres y tienen entornos débiles de negocios, lo que desalienta el impulso económico.

Por el contrario, los países líderes emergentes como Rusia, India y China, al año han alcanzado índices de 11,9%, 4,0% y 11,2% respectivamente. Esto revela que América Latina está experimentando un crecimiento de los ingresos por debajo de su potencial.

Y con la crisis económica, peor. Durante 2009 la tendencia a una mejora en los ingresos se vio interrumpida. Ejemplo de ello es que el ingreso anual de Chile, por habitante, se redujo 2,4%, mientras que el de México cayó 5,4%. Entre los obstáculos se encuentra la dependencia de un mercado volátil, como el de los comodities, la falta de mano de obra calificada y la dependencia de Estados Unidos como el principal socio comercial.

Por otra parte, la productividad de la región (definida como US$ por persona empleada) durante 2008 fue de US$14.671, relativamente bajo frente a los US$89.938 obtenidos por Norteamérica. Sin embargo, no hay que desalentarse. Se prevé que el crecimiento del ingreso en la región aumentará paulatinamente.

Niveles de ingresos. Durante 2009 la región experimentó marcadas diferencias en los niveles de ingreso. Venezuela, como productor de petróleo, tuvo el mayor ingreso per cápita en la región con US$7.214 en 2009. Después se posicionó Uruguay con US$6.906 per cápita, quien además de ser un importante exportador de carne de vacuno y de productos agrícolas, se posicionó como centro financiero líder de la región, con un constante suministro de puestos de trabajo y pagos bien cualificados.

En el polo opuesto está Bolivia, quien tuvo la menor renta per cápita en la región (US$1.280). Aunque Bolivia tiene una economía energética que crece rápidamente, esta se centra en el extremo oriental del país, en provincias donde el ingreso es incluso más bajo.

México tuvo el cuarto mayor ingreso disponible anual per cápita en 2009, US$5.477. Entre sus beneficios se cuenta el de una economía diversificada, incluyendo una base industrial desarrollada y una industria petrolera, así como la proximidad territorial para el comercio con Estados Unidos.

Sin embargo, desde 2008 que las cifras se están reduciendo. En 2008 tuvo ingresos per cápita por US$6.673, lo que a la fecha refleja la contracción económica profunda de 6,5% anual.

En el caso de Brasil, la economía experimentó un promedio de crecimiento anual disponible de 3,9% en términos reales, muy por debajo de los otros países BRIC, Rusia, India y China, que experimentan un crecimiento de 11,4%, 5,7% y 11,9% respectivamente.

Consumiendo. El gasto del consumidor también ha experimentado un bajo nivel de crecimiento, lo que indica que hay oportunidades para el mercado de productos no esenciales o de lujo.

En 2009, los gastos de consumo de América Latina alcanzaron el 64,3% del total del PIB, porcentaje ligeramente inferior al logrado en 2000, de 65,4%. El gasto del consumidor, por lo tanto, refleja de forma importante el crecimiento económico.

Y aunque podría haberse esperado que un mayor incremento en los ingresos provocara un mayor gasto en los productos no esenciales o bienes de lujo, esto no ha sido así. De hecho, el gasto en ocio y la recreación de los latinoamericanos se redujo entre 2000 y 2009 del 4,4% al 4,2%.

La mayoría de los consumidores que tienen ingresos muy bajos siguen intentando cubrir sus necesidades más básicas, como alimento y vivienda, mientras que los que pueden gastar un poco más están invirtiendo en sistemas de comunicación (mercado que crece 4,4% al año), a través de teléfonos móviles e internet.

Desafíos al ingreso. América Latina enfrenta varios factores que limitan el potencial de un mayor crecimiento de la renta. Entre ellos destaca el que los países que experimentan los mayores niveles de desarrollo de los ingresos son los que exportan productos primarios como petróleo (Ecuador, Brasil y Venezuela), productos agrícolas (Argentina y Brasil) y minerales (Perú y Chile).

También, el aumento de precios de estos productos ha contribuido a mayores ingresos. En abril de 2010 el petróleo se comercializó a US$86 por barril y el cobre a US$7.895 por tonelada.

Sin embargo, estos productos son históricamente volátiles y una fuerte caída de sus precios podría pesar fuertemente sobre los ingresos de los consumidores, como ocurrió durante la recesión económica mundial.

Se suma además el que América Latina sigue fuertemente ligada a EE.UU., zona a la que enviaron el 34,8% de sus exportaciones en 2009 y no ha diversificado sus zonas. La región sigue siendo vulnerable a una desaceleración importante en la economía de EE.UU., lo que repercute negativamente sobre la actividad económica.

La desigualdad en los niveles de ingresos sigue siendo alta, especialmente en los países más pobres como Bolivia, Guatemala, Perú, Ecuador y Colombia, lo que contribuye a disminuir el promedio de renta disponible.

Y como último factor, la desigualdad de ingresos se ve agravado por un gran sector informal, que a menudo paga salarios más bajos y ofrece menos beneficios que el sector formal. Esto es particularmente el caso en países como Guatemala, Bolivia, Perú, México y Brasil, mientars que en otros como Venezuela, Chile y Argentina, el sector informal es más pequeño.

Perspectivas. Se espera que los ingresos de América Latina crezcan hacia 2020, aunque todavía en niveles relativamente bajos, 1,1% anualmente en términos reales.

Para ese año, Uruguay tendría la mayor renta per cápita disponible de la región, con US$10.715, seguido por Chile con US$ 9.276. México llegará a US$7.975 per cápita y las exportaciones a EE.UU. continuarán impulsando su desarrollo.

Esto da señales de que en esos países podría haber un mayor gasto, lo que genera oportunidades a las empresas para que puedan expandir las ventas de los no esenciales y bienes de lujo.

Hay que destacar que los programas para mejorar los ingresos en la región, entran en el marco del Millennium Development Goals (Objetivos de Desarrollo del Milenio), respaldado por el Banco Mundial para garantizar que la región cumpla determinados objetivos claves en 2015. Estos incluyen la reducción de la pobreza, una mayor igualdad de ingresos y mayores niveles de alfabetización y educación, todo lo cual elevará los niveles de ingresos en el mediano plazo.