La minería de Venezuela necesita unos US$1.000 millones para poder suministrar materiales a un urgente y masivo plan de viviendas del presidente Hugo Chávez, un fuerte monto que agita el debate sobre qué hacer para rescatar a un sector muy deteriorado.

La cifra surge de la suma de una serie de pedidos de recursos que han hecho compañías como la aurífera Minerven o productoras de aluminio como Alcasa, Venalum o Bauxilum, para cubrir desde salarios hasta la adquisición de materias primas.

La minería de Venezuela, actualmente en manos del Estado, llegó a ser considerada como un sector clave para disminuir la dependencia del petróleo, pero la actividad fue afectada por altos costos operativos, problemas sindicales y una crisis energética en el 2010.

Panorama complejo. Hoy, pese a que sus resultados no han sido auditados durante años, es un secreto a voces que las empresas producen a pérdida.

La Corporación Venezolana de Guayana "nunca había pasado por momentos tan duros como ahora", dijo Cecilio Pineda, un sindicalista de la CVG. La corporación agrupa a unas 14 empresas del sector, fundadas por el Estado entre las décadas de 1960 y 1980.

El último grupo de compañías privadas del sector, un conjunto de empresas japonesas, tiene listas las maletas ya que ofreció vender al gobierno su parte en Venalum, la mayor reductora de aluminio y con una amplia presencia accionaria estatal.

El ministro de Industrias Básicas y Minería, José Khan, ha admitido que las compañías "necesitan una gran inversión" y solicitó al Gobierno recursos para repotenciar sus plantas. Pero esta perspectiva choca con la visión de otros que reclaman directamente una reestructuración del sector.

El economista y ex ministro de minas de Venezuela, Víctor Alvarez, dijo que existen señales "demasiado evidentes del agotamiento del sistema y reclama una reconversión industrial, que incluya la eliminación de algunas líneas de producción ineficientes, como sería (la productora de aluminio) Alcasa".

Según Álvarez, la situación no se resuelve con más dinero estatal, ya que el problema es que las industrias operan con tecnologías "obsoletas" y son ineficientes por sus costos laborales "excesivamente superiores" al promedio mundial, lo que implica un gasto recurrente para el Estado.

El último grupo de compañías privadas del sector, un conjunto de empresas japonesas, tiene listas las maletas ya que ofreció vender al gobierno su parte en Venalum, la mayor reductora de aluminio y con una amplia presencia accionaria estatal.

Showa Denko, Kobe Steel, Sumitomo Chemical, Mitsubishi Aluminium y Marubeni Corp. tienen 20% en Venalum, que debe presentar un plan para mejorar su flujo de caja, que incluiría importar aluminio primario y la firma de pagarés con la banca pública.

Según Rada Gamluch, presidente de Venalum, esta iniciativa se tratará en junio en una junta de accionistas. "Está planteada una revisión de este tema y un sinceramiento en relación al valor que ellos esperan de las acciones y nuestra capacidad para cancelarlas", dijo Gamluch a Reuters.

El lunes, el presidente de la venezolana productora de hierro Ferrominera Orinoco (FMO) dijo que recibirá unos US$900 millones del préstamo chino para modernizar sus instalaciones y elevar la producción, que sufrió una brusca caída en el 2009.