Caracas. Pese a que en todos los procesos eleccionarios de Venezuela se realizan labores de mantenimiento preventivo en el sistema eléctrico nacional, en especial a las unidades que alimentan a las escuelas, el ex viceministro del área, Víctor Poleo, asegura que es primera vez que se colocan plantas auxiliares.

Para otros analistas, el resguardo de las instalaciones por parte de frentes de trabajadores socialistas es otro de los factores que podría dar muestra del "blindaje" que asume el ejecutivo en materia eléctrica de manera extrema.

El gobierno ha señalado de manera insistente que la oposición es culpable de los sucesos eléctricos que se han producido recientemente.

Poleo no puede asegurar que estas medidas formen parte del petitorio que formulara la Mesa de Unidad Democrática (MUD) al ministerio de la Energía Eléctrica, pero no las ve negativamente: "No está de más tener 'planticas' en las escuelas de votación".

Sin embargo, como analista del entorno eléctrico, sostiene que la colocación de 300 plantas de generación pequeñas no constituye una cantidad muy significativa, cuando los centros de votación son 15.000, lo cual, según él, no agrega nada a la vulnerabilidad del sistema.

"Es un número irrisorio, y tampoco es factible colocar 15.000 plantas", añadió.

Solicitud de medidas. La semana pasada la Mesa de Unidad Democrática solicitó que se tomaran medidas de contingencia y previsiones en el sistema eléctrico con la idea de blindar las elecciones, y evitar problemas que trajeran consigo un posible conteo manual, que diera al traste con la transparencia del proceso. En el petitorio, la MUD solicitó la instalación de plantas eléctricas.

Pero Poleo insiste en que la colocación de 300 plantas de generación pequeñas es una medida que no tendrá mayor impacto a escala nacional.

Por su parte, el ex director de la Oficina de Operaciones de Sistemas Interconectados (Opsis), Miguel Lara, sostiene que estas decisiones del Ejecutivo son parte normal de un proceso comicial, donde se aplican una serie de medidas que puedan resguardar el buen funcionamiento del sistema el día de las elecciones.

"Para la ocasión no deben realizarse actividades de mantenimiento en el sistema, y el personal técnico debe estar de guardia, por lo que deben otorgarles un salvo conducto para que puedan agilizar su votación", comentó.

Sistema vulnerable. Para Poleo y Lara, el déficit de generación no ha sido resuelto, como lo ha dejado ver el gobierno.

Lara comenta que las lluvias lograron que el embalse se recuperara, al punto que tuvo que ser drenado, porque la energía de Guri continúa baja y porque sigue existiendo el cuello de botella de las líneas de transmisión.

Señala que el sistema es tan vulnerable que es imposible enviar más energía al sistema interconectado pues colapsaría.

"Imagina que la producción hidro está igual que a finales del año pasado", comentó.

Lara apunta que la incorporación de generación no ha sido como el Gobierno esperaba dentro de su plan previsto para este año.

Refiere que la caída de Caruachi fue la muestra, pues tras su desincorporación hubo caídas del servicio en diferentes lugares del territorio nacional.

Sin embargo, insiste en que ha mejorado la generación gracias al llenado del embalse de Guri que recuperó 1.000 megavatios, pero de resto no hay mucho que sumar.

La barcaza de San Lorenzo, comenta Lara, tiene tres semanas fuera de servicio, mientras que las termoeléctricas siguen funcionando a media máquina.

Las obras de emergencia fueron las únicas que de alguna manera mantuvieron el servicio relativamente estable

Pero los proyectos de envergadura no han logrado materializarse, dijo el analista.

El testigo, no obstante, está ahora en las líneas de transmisión y distribución.

El gobierno reconoce la inestabilidad y la precariedad de esta pata de la mesa, e intenta fijar sus esfuerzos en la materia.

Pese a ello aún mantiene un pasivo con la termoelectricidad que sigue a medias.