Caracas. Las empresas petroleras transnacionales, con las que Venezuela ha firmado acuerdos de sociedad, una vez más sacan sus cuentas. Sostienen que la elevada presión tributaria es uno de los factores que más afecta a los nuevos y los ya existentes desarrollos en materia de hidrocarburos en el país.

Fuentes empresariales señalan que los múltiples gravámenes y sus tasas impositivas van en detrimento de la rentabilidad de los negocios, y en especial el aporte obligatorio contemplado en la Ley de Contribuciones Especiales sobre Precios Extraordinarios del Mercado Internacional de Hidrocarburos, conocida como "ley de contribución sobre ganancias súbitas".

Según un analista familiarizado con el sector, este es el tributo más regresivo de todos los que se aplican en el país. "Es ostensiblemente regresivo -comentó- por lo que es muy difícil llevar a cabo un proyecto en Venezuela, en comparación con otras naciones".

"El monto de la contribución por barril es 50% del exceso del precio promedio Brent en un mes determinado sobre US$70. Si el precio promedio Brent excede los US$100, dicho exceso será a su vez sujeto a una tasa de 60%", reza el texto de la ley.

Si a este factor se suman los riesgos asociados que existen en el escenario mundial petrolero, y local, el panorama se complica aún más.

Las transnacionales observan varios elementos: "la perspectiva de precios, la demanda más moderada de crudo, la presión en materia de cambios climáticos y emisiones toxicas de efecto invernadero, la elevación de los costos y gastos por los riesgos de derrame, y por último, si no se escapa nada, el aumento en los costos de inversión", indica un afectado.

Las compañías dicen que la tributación global en Venezuela es muy alta. "Si se sacan cuentas a ojo, entre regalías, Impuesto sobre la Renta, contribuciones parafiscales, más esos impuestos pequeños de extracción, la presión tributaria gira en torno a 80% o más. Le tocamos los talones a Noruega donde la carga impositiva supera 90%. Ahora bien, en Noruega las reglas son absolutamente claras", comenta una fuente del sector.

Expectativas. "Se dijo, y voceros del propio ministerio de Energía y Petróleo lo señalaron, que el impuesto a la ganancia súbita no se iba a aplicar en la Faja del Orinoco. Esto dejó expectantes a las empresas de que eso sería así, pero no está establecido. Y lo que no se explica es que ellos mismos reconocen que es un impuesto o contribución regresiva", indicó un representante legal de una de las petroleras.

Por lo pronto, las empresas afilan nuevamente sus argumentos. La intención es solicitar una vez más la eliminación o, en segunda instancia, la modificación de la ley de contribución especial.

Sin embargo, pareciera que sobre el tema el ministro de Energía y Petróleo, Rafael Ramírez, no tiene mucho que debatir. Al ser consultado por El Mundo Economía & Negocios, en un encuentro con periodistas, dijo: "no se ha acordado nada sobre eso, porque una cosa es la ganancia extraordinaria para proyectos en desarrollo, y otra cosa para nuevos proyectos. Y eso es lo que estamos evaluando, pero eliminarlo nunca ha estado planteado".

Renovado interés. Pese a las consideraciones numéricas de las petroleras, el discurso de estas luce de alguna manera esperanzador. Sienten que hay un "renovado interés" de parte del Ejecutivo por dar curso a las inversiones acordadas en el marco del moldeo de empresas mixtas, que para algunos están completamente paralizadas y, para otros, avanzando "poco a poco".

El propio ministro reconoce la situación, dice una fuente del sector, toda vez que "retroceder las metas de producción es una muestra de mayor seriedad, porque le imparte mayor credibilidad al plan de negocios".

Como se recordará, la meta planteada en el plan Siembra Petrolera de agosto de 2005 era alcanzar una capacidad de producción de 5,8 millones de barriles por día en 2012, posteriormente fue modificada y establecía que para 2013 se llegaría a 4,8 millones de barriles diarios, mientras que la más reciente estima que en 2015 se bombearán 4,2 millones de barriles diarios.

Pero, al parecer, el Ejecutivo esperaba poner orden en la casa antes de dar marcha de manera definitiva a los planes. En declaraciones recientes, Ramírez informó que "a partir de 2011 comenzarán los desarrollos y la expansión de los planes de la Faja del Orinoco, por este motivo los acuerdos estarán centrados en el desarrollo de infraestructura, el desarrollo de empresas mixtas y servicios petroleros de perforación, acondicionamiento de pozos, plataformas, y el tema del gas".

La puesta en marcha es tan ambiciosa que el ministerio estima la producción temprana para antes de lo previsto inicialmente. El funcionario avizora que los proyectos pueden bombear los primeros barriles en 2011.

Los empresarios continúan a la espera de que se materialicen los planes, sin embargo, observadores del sector indican que el desarrollo de la primera fase no es garantía plena de que las transnacionales se queden definitivamente en los negocios firmados con Venezuela.