La relación entre el Gobierno venezolano y la industria del transporte aéreo representa "el peor caso" de todas las existentes, afirmó Tony Tyler, director ejecutivo de la Agencia Internacional del Transporte Aéreo (Iata).

En una presentación pública sobre el estado y el porvenir de la industria realizada este miércoles en Ginebra, Tyler se refirió a la relación entre las aerolíneas y los gobiernos.

El director ejecutivo afirmó que la relación con los ejecutivos "es crítica" y se refirió a algunos gobiernos "que entienden el valor estratégico de la conectividad aérea", entre los que citó a Chile.

Tyler criticó a Europa por sus altos impuestos y regulaciones onerosas y dijo que existen reglamentaciones "complicadas respecto a la repatriación de fondos, algo que está garantizado en los acuerdos bilaterales de servicios aéreos".

El director general, que afirmó tajante que "el peor caso es Venezuela", recordó que el Gobierno venezolano adeuda unos US$3.600 millones a 24 aerolíneas.

"El Gobierno es lento en devolver estos fondos, y lo hace con grandes descuentos y con un registro pobre con respecto a mantener sus promesas", agregó.

Ante esta situación, Tyler hizo un nuevo llamamiento al Gobierno venezolano para que cumpla sus promesas y autorice la repatriación total de los fondos sin descuentos.

El director general explicó que es muy difícil para las aerolíneas operar sin tener la certeza de que se les pagará, y recordó que muchas han recortado su capacidad e incluso han abandonado el mercado venezolano.

"La conectividad reducida, por supuesto, se añade a la difícil situación económica de Venezuela. Y la presión sólo puede crecer si otros inversores o inversores potenciales reconocen los riesgos de hacer negocios allí", concluyó.

Venezuela se encuentra en una situación crítica en cuanto a su conexión aérea con el exterior debido al impago por concepto de liquidación de dólares por las ventas en bolívares en el país a varias aerolíneas durante 2013 y 2014.

Ante esta situación, aerolíneas como Air Canadá optaron por suspender operaciones en el país, otras como American Airlines disminuyeron de manera drástica sus frecuencias (casi un 80 %) y varias recurrieron a comercializar los cupos en vuelos en otros países.

En Venezuela rige desde hace más de una década un control de cambios que trabaja con tres precios distintos que oscilan entre los 6,3 bolívares por dólar, los casi 11 del sicad I y los cerca de 50 del sicad II, por lo que el pago de facturas en divisas depende de que el Estado las otorgue a través de diversos mecanismos.