Venezuela dio marcha atrás con la anunciada expropiación de la unidad local de la mexicana Gruma, la mayor productora de harina de maíz y tortillas del mundo, y ahora estudia crear una empresa mixta.

El Gobierno izquierdista del presidente Hugo Chávez había decretado en mayo la expropiación de Monaca, filial de Gruma, para conformar una unidad socialista de procesamiento agroindustrial que calce con su plan de controlar la producción de alimentos y frenar el desabastecimiento.

"Ellos han propuesto la posibilidad de una empresa mixta y lo estamos estudiando, pero ya en este momento eso está bajo administración del Gobierno", dijo el vicepresidente del país, Elías Jaua, a periodistas tras una visita a un supermercado estatal.

El funcionario no dio más información sobre la eventual asociación, pero al ser precisado si Monaca sería expropiada, dijo "no".

La medida sobre Monaca, una de las empresas más importantes del país, incluía la adquisición forzosa de los bienes de producción, procesamiento y almacenamiento de harina de trigo y maíz, pastas, arroz, aceite, avena, productos del mar y especias, según el decreto de mayo.

El Gobierno de Chávez había anunciado la expropiación en momentos en que el país enfrentaba serios problemas en la oferta de algunos alimentos básicos, justo en tiempos en que se contrae la economía y la inflación no se detiene.

En abril de este año, Gruma había dicho que las autoridades venezolanas iniciaron un "proceso sancionatorio" en contra de Monaca por presuntamente haberse negado a vender harina de maíz precocida en momentos de escasez del producto, acusación que fue rechazada por la empresa.

En junio de 2010, Gruma además informó que el Gobierno había tomado control temporal de otra filial por 90 días y que había iniciado una investigación, sin especificar las razones.

Las dos unidades de Gruma en Venezuela aportaron casi el 10% de las ventas consolidadas de la compañía mexicana en el primer trimestre de este año.

Enemigos.  Chávez sostiene que los productores privados de alimentos son los responsables de los brotes de desabastecimiento puntuales que a menudo se presentan en el país y los acusa de hacer subir los precios de manera artificial para sacudir su Gobierno.

El proyecto socialista del mandatario ha ejecutado decenas de expropiaciones en los últimos años bajo la premisa de que los medios productivos deben pertenecer a la nación y no a capitales externos.

Así, ha estatizado desde millonarios proyectos petroleros y cementeras hasta frigoríficos, mercados y una universidad.

El mandatario ha amenazado innumerables veces con expropiar los activos de Empresas Polar, la principal industria de alimentos del país.

Actualmente hay 11 reclamos activos contra Venezuela ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversión (Ciadi), del Banco Mundial, que involucran más de US$43.500 millones en pedidos de compensación.