Las diferencias políticas entre Colombia y Venezuela afectaron importantemente un intercambio comercial que, en el sector agropecuario, representó una caída en ventas de US$$766 millones en 2009, advirtió un estudio de la Contraloría General revelado este jueves.

En el sector cárnico se había conseguido exportar al vecino país productos con cierto valor agregado, como carne despostada y canales, generando empleos adicionales en las plantas de sacrificio, pero estos beneficios no se pudieron sostener desde el segundo semestre del año pasado, indica el análisis.

"Esta difícil situación estuvo, además, acompañada por una sobreoferta de leche que, a pesar de las necesidades de consumo, especialmente en los estratos económicos más desfavorecidos, no encontró mercado para los excedentes que se vendían en Venezuela y deprimió los precios al productor, que fueron inferiores a los de 2008", agrega.

Para el contralor Julio César Turbay Quintero, esta es una coyuntura paradójica para Colombia, donde hay sobreoferta de carne y leche y los consumos de la población de estratos bajos son muy reducidos, dice el boletín de prensa.

"Prácticamente consumimos poco en medio de una relativa abundancia. Por esta razón y como una forma de contrarrestar el mal momento en el comercio externo, debemos hacer un esfuerzo, buscando llegar a esos mercados de escasos recursos con productos adecuados a su presupuesto", precisa el informe. 

Impulso al mercado interno. El contralor General Turbay Quintero consideró importante desarrollar el mercado interno, donde hay gran potencial de crecimiento, especialmente en los estratos medios y bajos, donde el consumo es muy inferior al promedio, pero donde hay competencia fuerte con otros productos de menor valor nutritivo.

Aunque Colombia ha logrado aumentar el consumo per cápita de lácteos, la desigualdad es notoria y hay grandes posibilidades no solo de absorber los excedentes de producción que se presentan cíclicamente por la estacionalidad de la producción sino también de aumentar el tamaño del mercado, destaca el informe de prensa.

"La solución a la coyuntura actual puede estar también en el potencial de la demanda interna. El consumo de carne bovina también tiene suficiente potencial para crecer, pues siempre ha estado en un nivel bajo, y ahora enfrenta una fuerte competencia del pollo y del cerdo", señaló el contralor.

Sostuvo el jefe de la entidad de control que el mercado interno tiene la capacidad para absorber la producción de carne bovina que se exportaba a Venezuela, pero la dificultad se encuentra por parte del ingreso de los consumidores. "Deben buscarse estrategias para dar salida a los excedentes que se pueden volver a presentar con la llegada de la temporada de lluvias, después de haber superado el fenómeno del Niño", dijo, según el informe de prensa.Nuevos mercados

Turbay Quintero hizo un llamado para optimizar la competitividad de los productos derivados de la actividad ganadera, a través de la apertura de nuevos mercados, como el mexicano, chileno o ruso, lo cual podría ser un salvavidas para algunas empresas, porque les permitiría liquidar los excedentes acumulados.

Según el Contralor, para alcanzar este propósito es necesario realizar una fuerte inyección de recursos económicos, contar con el acompañamiento técnico y la voluntad de ganaderos emprendedores para dar un vuelco a los sistemas extensivos y transformarlos en empresas productivas, que puedan proveer carne y leche de buena calidad, de manera amigable con el medio ambiente y asociadas a tareas de transformación industrial.

Mejores perspectivas de precios. La Contraloría General de la República considera que las perspectivas de los precios internacionales son favorables hacia el futuro, pues el crecimiento económico de las economías emergentes y el mejoramiento de los ingresos de sus habitantes hacen prever un aumento en los niveles de consumo de productos alimenticios de alto valor, como son los provenientes de las ganaderías.

"De todas maneras, dice el ente de control, "debemos reconocer que la revaluación que se ha presentado en el país, es un fenómeno difícil de controlar y que tiene un efecto negativo sobre la competitividad, pero los altos precios que pueden alcanzar los productos exportables pueden neutralizar en parte sus efectos".