El Fondo de Innovación Agraria (FIA), del Ministerio de Agricultura de Chile, becó en octubre de 2011 a once agricultores medianos -entre los que se encuentran productores de hortalizas, comercializadores y productores de almácigos- que postularon a un proyecto que mejora las condiciones alimenticias de las mineras mediante la venta de hortalizas baby.

Tras lograr este respaldo, los involucrados comenzaron a trabajar en la iniciativa que contará con una inversión total de 700 millones de pesos (US$1,4 millones) y que pretende lograr en su primer año de ejecución, según cifras preliminares, una facturación de venta neta de US$2 millones, consiguiendo así en este primer período recuperar lo desembolsado inicialmente.

De acuerdo al consultor particular del Ministerio y facilitador del proyecto, el ingeniero comercial  Bruno Montedónico, esta es una iniciativa única en la región, existiendo proyectos similares sólo en Estados Unidos y Europa.

La primera innovación es el trabajo de la hortaliza baby -acelga, lechuga, brocoli, coliflor, repollo-, a pesar que en Chile se ven pocos de estos productos en los supermercados, bajo el alero de la marca Dole. Sin embargo, otra de las particularidades del proyecto es que las personas involucradas realizaron estudios sobre la dieta adecuada para quienes trabajan en la minería y se dieron cuenta que ese era un mercado bastante interesante para enfocar su producto, dado que las hortalizas baby poseen un poder nutricional concentrado que se ajusta a las necesidades de este rubro.

Además, el proyecto se está realizando en la localidad de Pan de Azúcar, en la Cuarta Región, donde hay influencia minera y está cerca de los grandes proyectos de la industria.

“Como las mineras tienen alto estándares de alimentación de sus trabajadores, era como lógico que este producto de alto nivel nutricional había que diriccionarlo a la gran minería del cobre que está en el norte, además de un problema de ubicación porque La Serena está mucho más cerca que Santiago del norte”, detalló el también académico e investigador de la Escuela de Ingeniería Civil Industrial de la Facultad de Ciencias Fisicas y Matemáticas de la Universidad Central de Chile, quien especificó que el plan piloto se llevará a cabo en la minera Los Pelambres.

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Otro de los beneficios de estos productos es su rentabilidad, dado que se demoran en promedio, desde que se plantan hasta que se cosechan, 40 días en estar listas, mientras que las hortalizas normales lo hacen en un lapsus de 90 días. “Se pueden vender nueve veces al año, por lo que también poseen una  rentabilidad tremenda”, explicó el además magister en educación.

El proyecto, que aún no ha entrado en ejecución y que espera iniciarse a mediados del próximo año, contempla no sólo la siembra y cosecha de las hortalizas, sino también el lavado, salitizado, empaque y un golpe de nitrógeno para poder conservarla 20 días. Esto es aún más conveniente para las empresas, dado que lo que se busca es que se saque el producto de la bolsa para consumirlo directamente, evitando cualquier otra manipulación previa, como el lavado.

Para poder optimizar aún más el proceso de la cosecha, se quiere realizar el corte de las hortalizas por máquinas, por lo que parte del grupo viajará en septiembre a Italia a cotizar equipos, dado que actualmente el proceso se realiza a mano y por ende se pierde y deteriora 25% de las hortalizas en la cosecha y el transporte, mientras que con la nueva técnica el porcentaje en la post cosecha se reduciría a 10%.

Durante este período, los ejecutores del proyecto entablaron conversación con las mineras Anglo American, Codelco y BHP Billiton, entidades que derivaron a los responsables a dialogar con la empresa contratista, Sodexo, la cual estaría encantada con la idea y a la espera que salga la primera producción, según detalló el académico de la Universidad Central.

Metas. De acuerdo a los planes de desarrollo de la empresa, se espera lograr un posicionamiento del producto durante los tres próximos años, para luego entrar en el retail con bolsas de 250 y 500 gramos, siendo que a las mineras se les venderán paquetes de cinco kilos.

“La única forma de posicionar la marca en el mercado consumidor es a través del retail, tenemos que estar sí o sí para que la gente conozca la marca y los productos. Nuestro mercado fundamentalmente es el institucional. Ahora hay un problema de precio porque una bolsa de 250 gramos en el supermercado cuesta 1.500 pesos (US$3) versus a un par de lechuga que cuesta 800 pesos, hay que hacer campaña promocional para dar a conocer las características del producto, las bondades y el aprovechamiento, si tu compras una bolsa aprovechas el 100% y con una lechuga normal aprovechas 70%, lo que pasa es que la gente hoy compra por precio, no por calidad”, detalló Bruno Montedónico.

Tras esto, en unos tres a cinco años, se espera poder exportar el producto, luego que se hagan las pruebas de duración pertinentes, siendo los primeros mercados, San Juan, en Argentina, y Bolivia.

Según las estimaciones, en un principio se producirán tres mil kilos diarios, esperando llegar en tres años a los ocho mil kilos diarios.

“Primero tenemos que ver la parte agronómica, porque la hortaliza baby sabemos que se da, pero tenemos que ver que se dé bien, en rendimientos buenos, procesarla y venderla”, detalló el ingeniero, quien espera que una vez que se consolide este proyecto, pueda seguir trabajando con otros agricultoresa en nuevas innovaciones agroindustriales.