Cancún. Viejas divisiones entre las naciones pobres y ricas resurgieron este martes sobre el contenido de un paquete "balanceado" para desacelerar el calentamiento global que todos concuerdan es el objetivo de las charlas sobre cambio climático de Naciones Unidas en México.

Tras una jornada inicial dominada por la ceremonia, los representantes de 200 países mostraron pocas señales de compromiso en demandas anteriores que produjeron un estancamiento desde que la cumbre del año pasado en Copenhague no logró alcanzar un tratado climático vinculante.

Todas las partes han enfatizado que en Cancún se debe alcanzar un "paquete balanceado", una declaración de principios que oculta profundas divisiones sobre cómo recortar las emisiones de gases de efecto invernadero y dividir las responsabilidades entre las naciones ricas y pobres.

"Un paquete balanceado significa muchas cosas diferentes para los países desarrollados y en desarrollo", dijo Tim Gore de la organización humanitaria Oxfam. Gore señaló que hay riesgo de que algunas naciones podrían tratar de usar las negociaciones para hacer avanzar sus demandas.

Los países en desarrollo que participan en la cumbre reiteraron sus llamados para que las naciones ricas entreguen el 1% de su Producto Interno Bruto (PIB) en ayuda, muy por encima de lo acordado en Copenhague, donde aceptaron proveer US$100.000 millones al año desde 2020.

Estados Unidos y la Unión Europea, en contraste, insisten en que "balance" significa una acción más decidida de naciones emergentes como China e India para reducir sus emisiones de gas de efecto invernadero para 2020 y que permitan una mayor supervisión de sus acciones.

Los delegados esperan que se alcance un compromiso, haciendo notar que las charlas de Cancún hasta el momento tienen ambiciones más bajas que las de Copenhague.

"No todas nuestras demandas están satisfechas por los documentos actuales. Pero creemos que puede haber un acuerdo", dijo el belga Peter Wittoeck, que encabeza la delegación de la Unión Europea en el centro turístico caribeño de Cancún.

La ONU quiere que en México se acuerde un nuevo "fondo verde" para ayudar a las naciones en desarrollo, así como vías para preservar las selvas lluviosas y ayudar a los más pobres a adaptarse al aumento en las temperaturas.

La reunión, que termina el 10 de diciembre, también busca formalizar los objetivos existentes para recortar las emisiones de gases de efecto invernadero.

Las charlas, que requieren unanimidad para avanzar, buscan un sucesor para el Protocolo de Kioto de 1997, que obliga a casi 40 naciones desarrolladas a recortar sus emisiones de gases en al menos 5,2% por debajo de los niveles de 1990 para el periodo 2008-2012.

Estados Unidos nunca se unió al Protocolo de Kioto, argumentado que su adopción costaría empleos en el país y excluiría injustamente a las naciones en desarrollo.

Un comunicado del Grupo de los 77 -compuesto por países en desarrollo- y China dijo que un acuerdo balanceado tendría que involucrar una extensión del Protocolo de Kioto.

En Cancún, el delegado de Bolivia, Pablo Solón, dijo que estaba "profundamente preocupado" por la renuencia a extender el Protocolo de Kioto, acusando a las naciones ricas de dar marcha atrás sobre compromisos anteriores.