Virgen. Así se podría catalogar el estado actual del mercado del vino sin alcohol, dado que son pocos los países que lo comercializan, menos aún los que lo producen y escasos los que conocen de esta interesante alternativa que apunta a públicos específicos como son las embarazadas, los deportistas y personas con creencias religiosas que sancionan la ingesta tradicional de vino.

Podría ser una gran alternativa en países que están endureciendo sus leyes relacionadas con el consumo de alcohol. Y ya es sabido que el desarrollo de productos cero alcohol se ha posicionado en el mercado de cervezas, sin embargo, ¿por qué no traspasar esta innovación al mundo de los vinos?

Las primeras críticas apuntan a la calidad final del producto. Argumentaciones ortodoxas consideran incluso que se llegan a perder las propiedades originales del vino, reparos que explicó a AméricaEconomía.com el ingeniero agrónomo y gerente general en Tienda de Vinos de Andes Wines en Chile, Max Morales: el proceso de los vinos sin alcohol “no ha sido fácil, ya que la inestabilidad del producto y el poco conocimiento por parte del consumidor, además de una nula campaña informativa, ha generado un retraso en la salida al mercado de vinos que sean competitivos en precio y en especial, de alta calidad”.

Sin embargo, Morales advierte que probablemente las principales reticencias provienen del choque cultural que defiende esta innovación, una novedad que defiende el director de Vincero y presidente del Consejo de Productores de Vino Desalcoholizado de España (Convides), Juan Suárez, quien corrige: “el vino desalcoholizado es un vino real al que simplemente se le extrae el alcohol. En la fase gustativa, ello provoca que en los tintos, falte la sequedad, densidad en boca que aporta el alcohol. Este rasgo es mucho menos perceptible en blancos (menor temperatura de consumo) y espumosos (las burbbujas ayuda a homogeneizar). Respecto a las fases olfativa y visual, prácticamente es imperceptible la diferencia respecto a un vino con alcohol. Estos vinos se presentan en botellas, corchos, etc., que los hacen casi indistinguibles de los vino convencionales y mantienen la “liturgia” habitual del consumo”.

Para Bodegas Torres, este es un producto para consumidores muy específicos. Así lo argumenta esta empresa, que comercializa Natureo, con 0,5 grados, y lo distribuye en el mercado chileno a través de Miguel Torres Chile. “Estamos conscientes de que es un producto de nicho, pensado especialmente para satisfacer las demandas de un pequeño grupo. La proporción de ventas versus uno de nuestros tradicionales no será la misma”, expresó Cristián Aguayo, subgerente Comercial de Miguel Torres Chile.

No obstante, hay más vallas por superar para este producto. Otros obstáculos a los que se enfrenta la industria son el tiempo y los altos costos que implican las investigaciones previas y procesos posteriores para conseguir un producto de calidad. “El vino desalcoholizado es un producto complejo de producir, porque aparte del vino de calidad del que procede, requiere un tratamiento posterior tecnológico y un manejo que impide su logística a granel”, detalló Suárez, de Convides.

2497

Pionera bodega alemana. Pese a que se trata de un nicho poco explorado, hay países que ya se han aventurado en su producción y su consumo. España, Francia y Alemania son los líderes.

“La tecnología de desalcoholización ha evolucionado enormemente en los últimos diez años, desde la primera patente alemana hace más de 100 años. Los países pioneros son Alemania para vinos espumosos y España para tintos y blancos. Puede destacarse también la importancia de varios productores de Francia, así como de Estados Unidos y Australia, aunque en estos últimos casos con tecnologías de desalcholización menos refinadas”, destacó el presidente de Convides.

El presidente de la Asociación Nacional de Ingenieros Agrónomos Enólogos de Chile, Sergio Hormazábal, precisó que la primera reseña de vino desalcoholizado corresponde a la bodega alemana Carl Jung, que “tras una interesante historia de innovación, desde los primeros momentos de su existencia (1868), utilizó un procedimiento de desalcoholización que permitía retener aromas del vino mediante un dispositivo de columna, método que fue patentado en 1908, en Alemania, así como en otros países como Gran Bretaña y EE.UU.”.

En lo que respecta a España, este producto empezó su auge, practicamente, hace cinco años, con la entrada de algunas bodegas prestigiosas, puntualizó el director de Vincero, y añadió que, aproximadamente, 1,5% del vino total que se comercializa en España es desalcoholizado con crecimientos anuales de 20% y “perspectivas muy positivas”.

Francia, en tanto, cada año vende más de dos millones de botellas en los grandes supermercados del país y del extranjero, mientras que en EE.UU. la bodega californiana Vineyards & Wines lanzó en 1985 Ariel, del que vendió en 2009 más de 1,2 millones de botellas, según detalla Hormazábal.

En lo que respecta a las marcas, las más importantes a nivel mundial que se dedican a este producto, según el presidente de Convides, son Carl Jung (Alemania, espumosos), Natureo (España, blancos), Vincero (España), Emina (España), Festilant (Francia, espumosos) y Ariel (EE.UU.)

Oportunidades. A pesar de los mitos, del desconocimiento y los obstáculos, el vino sin alcohol es un mercado con mucho potencial y posibilidades de crecimiento. Según Hormázabal, diversas fuentes estiman que las ventas de vino desalcoholizado están creciendo a una tasa nual de 180%, aunque se trata de una aproximación, ya que por ser un mercado incipiente, aún no se disponen de estadísticas mundiales de producción, comercialización y facturación.

Esta apreciación es compartida por Suárez, quien precisó que todas las previsiones pasan “por un crecimiento radical del volumen de producción en los próximos cinco años, a medida que la crisis en varios países del sur de Europa se atenúe. En todo caso, este efecto se está viendo compensado por un interés incipiente de países asiáticos (especialmente China, con su nueva estricta legislación antialcohol para conductores) y musulmanes del Golfo”.

No obstante, la región también está en la mira de esta industria. “Respecto a América Latina, hemos observado interés en México, aunque los mercados prioritarios serían precisamente Chile y Brasil, por las sinergias que supondrían su capacidad productiva de vino base, al que podría aplicarse la tecnología desalcoholizadora de última generación”, reveló Suárez.

2499

¿Qué pasa con Chile? “En Europa y en Chile pocas empresas han logrado un producto con éxito comercial como para proyectar un negocio. Aunque existen iniciativas y el proceso de producción es amplio de conocimiento, son pocas las empresas que han apostado por este nicho”, explicó Max Morales.

En el caso de Miguel Torres Chile, ofrece Natureo -un tinto y un blanco (variedad Moscatel y Syrah)-, que trae desde España. Este producto está disponible en el país desde 2011. “Con la entrada en vigencia de la ley de alcoholes hubo un crecimiento exponencial de esta categoría, pero el fuerte sigue siendo el vino tradicional”, confesó Aguayo.

Actualmente, el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), en asociación con la Cooperativa Loncomilla de San Javier, está desarrollando un proyecto de producción de bebida de bajo contenido alcohólico, a partir de un vino de alta calidad nutracéutica, elaborado con uvas del secano interior de la región del Maule. La directora general del proyecto, Irina Díaz, manifestó que esperan poder lanzar este producto en septiembre y que la comercialización estará a cargo de Andes Wines, con los cuales ya están en conversaciones.

Al especificar las metas para este producto, Díaz reveló que durante los dos primeros años de producción se trabajará fuerte en la calidad del producto y en el desarrollo de la imagen, por tanto, no producirán grandes volúmenes. Porque Díaz es conciente de existe un riesgo tecnológico alto, así como la incertidumbre del mercado y el “nulo” interés de algunos países, todas cortapisas para que los empresarios se adentren con más fuerza en un mercado que recién está partiendo...