Estocolmo. El fabricante de camiones Volvo advirtió de un difícil comienzo el 2013, luego de que una débil demanda en sus principales mercados dejó a sus fábricas funcionando a media velocidad y lo llevó a reportar una caída mucho mayor que la prevista de sus ganancias en el cuarto trimestre.

La sueca Volvo, que hace sólo unas semanas reclamó haber destronado a la alemana Daimler como el mayor fabricante de camiones pesados del mundo después de la formación de un emprendimiento conjunto con el grupo chino Dongfeng Motor Group Co, dijo que la debilidad de los pedidos a fines del año pasado anticipaba un primer trimestre difícil.

"La rentabilidad se verá afectada por una baja capacidad de utilización, alto niveles de gasto en investigación y desarrollo y costos asociados con el lanzamiento de nuevos productos", dijo el presidente ejecutivo Olof Persson en un comunicado.

"Sin embargo, esperamos que las condiciones de mercado mejoren gradualmente durante el transcurso del 2013, cuando el crecimiento económico en todo el mundo gane impulso", agregó.

Los fabricantes de camiones se han topado con tiempos más difíciles en los últimos trimestres ya que el profundo deterioro económico en Europa y la baja actividad en América del Norte han pesado mucho sobre la demanda altamente cíclica por vehículos comerciales.

Las ganancias operativas de Volvo cayeron a 1.120 millones de coronas (US$176,52 millones) desde 6.960 millones de coronas hace un año, muy por debajo de la previsión promedio de 2.190 millones de coronas obtenida en un sondeo de Reuters a un grupo de analistas.

Las ganancias se vieron afectadas por una débil utilización de la capacidad en muchas de sus plantes y cargos por reestructuración que totalizaron 990 millones de coronas, frente 565 millones que esperaban analistas.

Volvo, que fabrica camiones bajo las marcas Renault, Mack, UD Trucks y Eicher, así como de su propia marca, ha estado reduciendo las jornadas laborales y los inventarios, a causa de la débil demanda, aunque se prepara para un 2013 con pronósticos de condiciones de mercado estables en Europa y América del Norte.

La compañía elevó sus pronósticos de ventas para el mercado brasileño, donde los incentivos del gobierno han impulsado la demanda, en 10.000 camiones a 105.000 unidades este año.

Menor baja en pedidos. Las órdenes de camiones en la compañía basada en Gotenburgo cayeron en un 10% interanual en el último trimestre del año pasado, frente a pronósticos de analistas de un descenso del 13% y a una caída del 25% en el trimestre previo.

"Lo importante es que los ingresos de órdenes son mejores de lo esperado y que (Volvo) mantiene los pronósticos para Europa y América del Norte, lo que es positivo", dijo Hampus Engellau, analista de Handelsbanken Capital Markets.

La semana pasada, el rival Scania, anunció un inesperado fuerte incremento en los pedidos en los meses finales del año pasado, pero sólo gracias a la mayor demanda de Brasil.

Daimler y MAN SE, que al igual que Scania son controlados por Volkswagen, anunciarán sus reportes de resultados esta semana.

En medio de la debilidad del mercado, los fabricantes de camiones han estado emulando los crecientes esfuerzos de la industria automotriz por forjar relaciones comerciales que las ayuden a lidiar con los crecientes costos de desarrollo de nuevos vehículos, en particular para cumplir con normas ambientales más severas.