DIJIMOS: Los cultivos genéticamente modificados crecen en América Latina, aumentando el poder de las multinacionales que los comercializan. Según los detractores, los OGM destruyen la diversidad y el fundamento de la agricultura tradicional: la semilla como patrimonio colectivo (“La guerra de los genes”, AméricaEconomía N° 424). 

LO NUEVO: Las acciones contra la multinacional Monsanto no se detienen. En México, un sitio web falso (www.monsantoglobal.com, ya desactivado) anunció que el gobierno de Peña Nieto le había otorgado a la empresa un permiso para sembrar maíz genéticamente modificado. La información fue desmentida por Monsanto, pero el debate quedó instalado en las redes sociales.