DIJIMOS: Antes de la explosión popular la inversión en el Mundial de Fútbol daba prestigio. Ahora, vergüenza. Las autoridades se defienden con cifras contradictorias que dejan mal parado a Brasil (“Balón de la discordia”, AméricaEconomía N° 425). 

LO NUEVO: El Mundial no sólo afecta la imagen de Brasil en el exterior. Según el Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadística, por primera vez, y a causa de las protestas, las instituciones más importantes de Brasil, desde la Presidencia de la República hasta los bomberos, han perdido la confianza de los ciudadanos.