En 2011, el chef que revolucionó la gastronomía mundial reunió a su equipo y a los mejores cocineros del mundo para ofrecer la “última cena” de elBulli, restaurant. Con el adiós de Ferran Adrià hubo lágrimas y crespos hechos para las decenas de miles que deseaban disfrutar del que llegó a ser el mejor sitio para comer en el planeta. 

No obstante, ese año también significó el nacimiento de elBullifoundation, proyecto con el que el chef catalán anunció que buscaba crear un auténtico laboratorio creativo de ideas, investigaciones y nuevos caminos culinarios de forma sostenible. Si bien tal iniciativa sólo verá la luz en marzo de 2015, el trabajo en ella es intenso. Junto a un grupo de estudiantes de Harvard y del IESE Business School, se desarrolló el plan de financiamiento y el de marca. “Para nosotros Adrià es un ejemplo de cuán importante son la creatividad y el hacer las cosas bien, por eso nuestro interés en que los estudiantes hayan participado del proyecto”, explica Julián Villanueva, profesor del IESE Business School. Se trata de un ida y vuelta multidisciplinario, porque la idea de “alimentar el alma con la innovación” (parte central del proyecto de Adrià) no sólo necesita de la colaboración del mundo gastronómico o de los negocios en la construcción de su fundación, sino de becarios de distintas disciplinas que quieran trabajar y cambiar los paradigmas. 

“A futuro la cocina será el lenguaje que se utilizará para romper barreras”, enfatiza Adrià. La fundación se instalará en el mismo lugar del restaurant, en la Cala Montjoi (Girona, España), e incluye la posibilidad de realizar “experiencias” anuales en las que los nostálgicos de buen paladar y diente también podrán participar. “A través de cenas o eventos de carácter social, los comensales podrán probar y disfrutar de todo lo que se descubra en la fundación”, concluye.