No cualquiera puede crear un museo que cuente 125 años de historia de la moda y el comercio de un país, ofrecerlo al mundo por un mes y, luego, cerrarlo. Alberto Baillères sí. Varias veces más desconocido que su compatriota Carlos Slim, las comparaciones son odiosas: como presidente del consejo de administración y el accionista mayoritario del Grupo Ba, apenas si es algo menos poderoso. Poseedor de una fortuna que medios de prensa estiman en más de US$18.000 millones, su conglomerado está compuesto por empresas de todo tipo: la aseguradora GNP; la administradora de pensiones Profuturo; la minera Peñoles, segunda minera más grande de México y uno de los exportadores de plata más importantes del mundo; Valmex Casa de Bolsa; y la universidad ITAM. Todo ello sin contar que es uno de los mayores accionistas de Femsa (Coca- Cola). 

Pero la empresa consentida de este empresario de 76 años, de quien se dice que todavía hoy está presente en las operaciones de todas sus compañías, es el Palacio de Hierro. La tienda departamental más importante del país cotiza en la Bolsa Mexicana de Valores desde 1964 y cuenta con 19 almacenes, a lo cual suma el tener a su nombre varios de los centros comerciales más grandes de México. Baillères creó personalmente su eslogan “Soy totalmente palacio”. Con motivo de los 125 años de la apertura de su primer local, el 9 de octubre se inaugurará un museo alusivo en pleno centro de la ciudad. “Casi un año de trabajo se ha requerido para poder ubicar, seleccionar y restaurar más de 400 piezas únicas que componen esta muestra”, explica Rodrigo Flores, curador de la muestra junto con Ana Elena Mallet. 

No se trata de un salón con objetos dispuestos así no más. El museo, ubicado en pleno centro histórico de la ciudad, es creación de Héctor Esrawe e Ignacio Cadena, tal vez los dos diseñadores con mayor prestigio del país. “El proyecto contempla la construcción diseñada para el atrio de un edificio de época, que preservará la arquitectura y peso gracias a una futura estructura de hierro modular transparente”, dice Gina Pineda, encargada del proyecto. Sin duda una torta de cumpleaños singular.