“Todavía estamos en medio de una transición compleja e importante para esta empresa, y como la mayoría de estas transformaciones, el progreso puede ser volátil”, dijo Thorstein Heins, CEO de BlackBerry, hace algunas semanas.

Nadie tiene el trono asegurado y BlackBerry (BB) lo sabe. Desde hace siete años BB está experimentando lo que ninguna compañía quiere: pérdida sostenida del mercado, menos utilidades, caída en la bolsa, poca confianza de los inversionistas, críticas de la prensa y los analistas. Dicho de otro modo, BB vive una crisis estructural que pone en riesgo la continuidad del negocio.

La crisis de BB, que comenzó en 2007 con la llegada del iPhone al mercado, experimentó a comienzos de agosto de este año un cenit más que alarmante, cuando la empresa comunicó la “exploración” de un conjunto de “alternativas estratégicas”, no descartándose, por ahora, la posible venta de la compañía.

Para ello BB creó un comité cuyo fin es encontrar fórmulas que potencien la expansión de BlackBerry 10 (BB10), su último sistema operativo, y los nuevos modelos de smartphones lanzados este año, clave en los planes revitalizadores de BB. “Dada la fuerza de nuestra tecnología, creemos que es el momento para explorar alternativas estratégicas”, dijo en un comunicado Heins.

Días previos al anunció de Heins, BB además anunció que estudia vender sus acciones, sacando la compañía de la bolsa, lo que elevó el valor de éstas.

Triste pero cierto. “La situación actual de BlackBerry es un claro ejemplo de cómo opera la dinámica de los mercados de tecnología. ¿Recuerdan cómo estaba Apple hace 15 años?”, explica Fernando Belfort, analista de tecnología de Frost & Sullivan.

Tal como dice Belfort, la situación de BB no es nueva ni menos una sorpresa. Compañías como IBM, HP, Dell, Nokia, Motorola, e incluso Microsoft, experimentaron y aún viven períodos de reestructuración y alineamiento estratégico. El más claro ejemplo es el reciente anuncio de que el CEO de Microsoft, Steve Ballmer, dejará la compañía en un año. La salida de Ballmer, según algunos expertos, llega con diez años de retraso.

Sin embargo, actualmente la situación de BlackBerry genera mucho debate y atención, debido a que BB prácticamente creó el concepto smartphone, masificando su uso y llevando el correo electrónico a millones de ejecutivos. De hecho, la plataforma BlackBerry Enterprise Server, que administra todos los dispositivos BB dentro de una compañía, es una de las tecnologías más seguras y valoradas por los CIO.

El punto más alto del éxito de BB fue en la década del 2000, cuando alcanzó cerca de 48% de participación de mercado (actualmente tiene 2,7% en el Q2, según Gartner) y sus acciones llegaron a un valor de US$149,9. Tanta fue la fiebre BB que entre los adictos se expandió rápidamente el término “CrackBerry”. 

Toda esta bonanza cambió con la aparición de un dispositivo sin teclas, con pantalla táctil, navegador web más efectivo y con miles de aplicaciones de entretenimiento: el iPhone. Cuando esto ocurrió, Mike Lazaridis, CEO en ese entonces de BB, se burló del nuevo dispositivo, señalando que nunca podría llegar a ser masivo y sólo era un “juguete”. No obstante, la llegada del iPhone significó el primer paso en la caída de BlackBerry.

Luego vinieron más cartas mal tiradas. Por ejemplo, el modelo BB 8820 de 2007 sólo tenía Wi-Fi destinado al mercado empresarial, algo similar afectó al BB Storm en 2008. Otro mal paso fue el intento de lanzar un terminal con pantalla táctil, la llamada SurePress, la cual requería para su uso una presión acentuada, lo que hacía complicado su uso.

Qué decir del intento por sumarse al ecosistema de aplicaciones con BBOS6 a finales de 2010. Para ese entonces, Android e iOS tenían robustas tiendas de aplicaciones y múltiples dispositivos. Todo parecía indicar que la incipiente y acelerada tendencia de llevar los propios dispositivos al trabajo no era tomada en serio por BB.

Lo ocurrido con la PlayBook el 2011, un año después del exitoso lanzamiento del iPad, fue un tropezón de proporciones, puesto que la respuesta de BB al mercado de tabletas significó un dolor de cabeza desde un comienzo. La PlayBook no tenía correo, ni calendario de usuario, y además presentaba otras falencias de software.

A todo esto se suma, finalmente, el retraso de un año del nuevo y mejorado sistema operativo BB10, sumado a los nuevos modelos Z10 y Q10. BB10 no ha logrado sacudir al mercado, llevando a la compañía a analizar “alternativas estratégicas”.

No todo está perdido. “BlackBerry sigue siendo líder en el mercado de América Latina, por lo que con BB10 la empresa tiene una enorme oportunidad para concentrarse en el segmento corporativo”, dice Belfort. Aunque eso está por verse de aquí a unos cuantos años más.

BB tiene un lugar importante en los ambientes corporativos y de gobierno gracias a la robusta plataforma de e-mail corporativo y la seguridad del BES, el cual ahora con BB10 es multiplataforma y puede entregar la solución de MDM en dispositivos iOS y Android. Esta característica ha hecho de BB un sistema fiel y confiable.

Y los contratos en este segmento son importantes. Recientemente la Agencia de Sistemas de Información de Defensa de EE.UU. (DISA) entregó a los smartphones Z10 y Q10 la Autorización para Operar (ATO) en redes del Departamento de Defensa (DoD). Mientras que Univision anunció la compra de 2.000 Q10.

La compañía, más allá de la pausa que está tomando su junta directiva, sabe que BB10 es su gran apuesta. “Hoy estamos muy enfocados en el despliegue de la nueva plataforma de computación móvil”, dice Juan Cardona, director regional de BlackBerry para el Cono Sur. “En BB los planes continúan y, en lo que resta de 2013, América Latina recibirá más dispositivos adicionales a los smartphones Q10 y Z10, basados en la plataforma BB10”. 

Más allá del revuelo que generó el anuncio de la posible venta de la compañía, donde se mencionó a empresas de la talla de Cisco, Microsoft, HP, Samsung, entre otras, lo más probable es que surja una alianza estratégica, tal como sucedió con Google y Motorola, o Sony y Ericsson en su oportunidad. Las numerosas patentes de BB todavía pueden generar suculentas ganancias. 

Quizás la prueba más concreta de que aún hay vida para BB es ver cómo en cada conferencia internacional de tecnología, o en agencias gubernamentales, numerosos ejecutivos portan sus negros teléfonos. En Shanghái, Las Vegas, París o São Paulo, los BB dicen presente, menos que antes, pero presentes. Nadie dijo que sería fácil seguir brillando en el mundo de la telefonía móvil.