US$7.875 millones invirtieron los principales fondos de Private Equity y Capital de Riesgo en América Latina durante 2012. Para la mayoría de los actores, tanto extranjeros como locales, el principal foco de interés está en el consumo, los servicios financieros y los servicios de educación. AméricaEconomía conversó con el director de estudios de LAVCA para saber qué hay detrás de estas grandes cifras.

- ¿Cómo ha evolucionado el mercado de Venture Capital y Capital Equity en la región en los últimos años? 

- A través de las encuestas que hemos realizado tenemos un cuadro donde, en términos de captación, los años 2010 y 2011 fueron años récord. Esto se explica por grandes buyouts, es decir, operaciones por la toma de control de ciertas empresas de tamaño respetable. Los fondos Private Equity que venían trabajando en Brasil levantaron US$7.000 millones durante esos años, me refiero a unos tres o cinco fondos realmente grandes. La tendencia observada era de fondos operando a nivel regional, por un lado, y fondos especializados en el mercado brasileño, sin duda el más grande y sofisticado de América Latina.

El año pasado hemos visto un cambio de tendencia. El primero hacia fondos de menor tamaño. En 2010 había siete fondos con más de US$1.000 millones, mientas que hoy observamos que hay más fondos, pero de tamaño más reducido. Estos fondos están más concentrados en la región andina y en México. Perú y Colombia son particularmente interesantes en este momento.

Si hablamos por monto invertido en comparación con número de transacciones, tenemos más transacciones, pero por montos menores a los que veíamos en 2010-2011. Y de estas transacciones aproximadamente 40% corresponde a proyectos de Venture Capital. 

Otro rasgo que detectamos hoy en día es una incidencia mayor de lo que en la industria se conoce como “dry powder” (pólvora seca), o sea, hay una mayor cantidad de fondos levantados por los gestores, pero que aún no se han invertido. 

- ¿Qué países muestran un mayor grado de madurez? 

Como señalaba, el foco de estos años estuvo orientado fuertemente a Brasil, y esto explica muchas cosas. En Brasil se encuentra un ecosistema sofisticado de emprendimiento, y lo que estamos viendo ahora, como última tendencia en este mercado, son los grandes fondos de Silicon Valley abriendo oficinas o cerrando acuerdos con firmas locales. Sin duda los atraen el talento y el ecosistema que hay allí, especialmente en la zona de São Paulo. Esto crea por cierto un círculo virtuoso. 

En Chile, Perú, Colombia o incluso Argentina, en cambio, el emprendimiento se debe a inversionistas ángeles y financiamiento informal. En Chile hay algo intermedio, ya que, por un lado, Corfo apoya la formación de fondos de Venture Capital, y por otro está el programa Start-up Chile, que explican un aumento en el número de empresas y de fondos institucionales que están trabajando allí. 

El mensaje en términos generales es que la región está pasando a una etapa de mayor madurez gestora, destacando tres-cuatro fondos con un buen track-record.

- ¿Existe algún sector donde se concentren más proyectos?

- El foco sectorial se relaciona con el consumo y el crecimiento de la clase media, es decir, proyectos de retail, servicios, restaurantes, estacionamientos, servicios de salud y educación a través de proveedores privados. En Brasil lo que está atrayendo son los proyectos de infraestructura, que explican hoy un buen número de vehículos especiales de inversión, aunque no vemos que esos vehículos vayan a tener un impacto muy significativo en los montos captados. 

- ¿Cómo afectan o han afectado los niveles de liquidez y tasas de interés en la industria de VC/PE? 

- En los mercados desarrollados la política monetaria expansiva de los últimos años estimuló las inversiones apalancadas. Esto porque un escenario de tasas bajas implica menos actividad en mercados de renta fija. No tenemos datos duros, pero lo que nos cuentan los gestores de fondos es que la consideración de tasas no es tan relevante en América Latina. Lo que sí hemos visto es una relación de liquidez entre mercados desarrollados, principalmente EE.UU. y mercados emergentes. En 2010-2011 la liquidez llegaba a los mercados emergentes, pero con un cambio en la política monetaria en EE.UU. estos flujos empiezan a volver. Debiera traducirse en menores captaciones en América Latina.