Sala de Inversiones.  Dentro de las materias primas, el oro, la plata y el maíz no han tenido un buen desempeño durante este 2013, dado que el primero ha registrado una baja de 21,37%, el segundo 28,8%, mientras que el grano ha acumulado 37,24% de pérdidas. 

La cotización está sumamente justificada, según detalló Martín Perera, Client Trading Services de Saxo Capital Markets. La economía estadounidense evoluciona favorablemente, el mercado de acciones registra una subida del 20% desde inicios de año, y debido a ello, la Reserva Federal comienza a dar señales de que la política monetaria expansiva podría comenzar a revertirse.

Recordemos que el metal dorado fue uno de los activos que los inversores escogieron como refugio cuando la crisis económica de los Estados Unidos comenzó en 2008.

Pero en la medida en que las perspectivas económicas mejoran, las expectativas sobre el futuro se van modificando, y con ello, los precios de los diferentes activos se van ajustando por el cambio en el escenario económico. Ante una diferente percepción de la economía, el apetito por el riesgo aumenta y los inversores se vuelcan a invertir en activos que habían dejado de lado con el inicio de la crisis.

En junio, Ben Bernanke, titular de la Reserva Federal (Fed), hizo alusión a que la Fed estaba analizando reducir la compra de activos. El anuncio provocó un fuerte cambio de expectativas y fue ahí cuando el oro alcanzó el mínimo de US$1.180 por onza, un nivel que no alcanzaba desde 2010.

En los meses posteriores a las declaraciones de Bernanke, el oro comenzó a operar en un rango cercano a los US$1.300, debido a que los indicadores macroeconómicos en los Estados Unidos mostraron un retroceso y, por ende, se comenzó a especular con que la Fed podría aplazar la medida anunciada sobre la reducción de compra de activos.

Actualmente, el oro está teniendo una tendencia difícil de explicar ya que no está evolucionando de la forma esperada ante la situación particular que se está viviendo en el Parlamento de los EE.UU., al no aprobar las medidas necesarias para evitar el denominado “shutdown” o cierre parcial de la administración.

Era esperable que el metal dorado subiera ante este escenario, ya que el cierre parcial de la administración genera un impacto negativo en la economía y por consiguiente, a priori, las perspectivas económicas se deterioran.

Si bien continúa por encima de US$1.300 la onza, en los días previos registró niveles de 1.277, lo que alarmó a varios participantes del mercado que no esperaban este movimiento a la baja.

Es evidente que la situación política en los EE.UU. se va a normalizar y nuevamente el mercado se focalizará en relación a cuando la Fed comenzará efectivamente a reducir la compra de activos mensuales.

Si bien a fines de octubre la Reserva Federal deberá decidir si modifica la tasa de referencia como así también la compra de activos, los analistas esperan que no haga ningún tipo de modificación hasta el mes de diciembre.

Hasta tanto el mercado no espere que la Fed tome medidas, el oro tendrá cierto soporte. Pero lo cierto es que es probable que la tendencia a la baja del metal continúe en la misma medida que la economía estadounidense continúe evolucionando positivamente.

Los niveles claves a la baja son los US$1.277 y US$1.180 la onza, mientras que al alza tenemos como referencia el nivel de US$1.354.

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