Con el foco puesto en abastecer una demanda mundial creciente, un grupo de emprendedores argentinos desarrolla en un campo de la provincia de Buenos Aires un proyecto inusual en estas latitudes: el cultivo de trufas.

Este hongo premium, originario de Europa, es sinónimo de alta cocina en la gastronomía mundial y llega a pagarse hasta US$3.000 por kilo en restaurantes de primer nivel.

El proyecto, llamado “Trufas del Nuevo Mundo”, comenzó a mediados del año pasado con la implantación de 10.000 árboles -entre robles, encinas y avellanos- en un campo de 50 hectáreas cercano a la localidad de Espartillar.

Al pie de esos árboles, que se duplicarán a principios del año próximo, los socios del proyecto seguirán de cerca el cultivo de las trufas, en un contexto de declinación mundial de la producción y alta demanda del sector gastronómico.

Como lo explican en el sitio web del proyecto (trufasdelnuevomundo.com), durante el siglo XX la producción de trufas en Europa ha disminuido considerablemente y se espera que la producción total de los próximos cinco años esté en el rango de las 70-150 toneladas por año.

En el campo de Espartillar, en tanto, aspiran a producir entre cuatro a seis kilos por hectárea después del quinto año de producción, hasta llegar a los 60 kilos por hectárea al décimo año. Las primeras trufas, no obstante, se cosecharán en 2016.

“No hay antecedentes de este tipo”, afirma Cristian Panizzi, uno de los socios del proyecto. En Europa, explica, los robles y los árboles asociados al cultivo se dan de manera natural.

Y al momento de buscar reproducir la experiencia en Argentina, analizaron que las plantas puedan desarrollarse en el clima bonaerense, y que las condiciones del suelo sean propicias para el desarrollo del hongo. “Se dieron las dos cosas”, relata.

Dos de los socios aportaron la tecnología para el comienzo del proyecto, y enseguida conformaron fideicomisos para sumar nuevos socios interesados en aportar capital y participar de la inversión.

El target son “pequeños inversores, gente joven que piensa a futuro, y gente grande que compra para los hijos o nietos”, detalló Panizzi. También “inversores chicos que no llegan a  hacer inversores en departamentos y con esto pueden llegar a tener algo que les de una renta”, agregó.

El fideicomiso está conformado por 60 cuotas de US$25.000, y 90 de 14.500, lo que suma un total de US$2,8 millones  que permitirá, según Panizzi, obtener hasta 23% sobre el monto aportado durante cada año del proyecto.

“Se está empezando a conocer el producto y hay montón de restaurants y hoteles que hoy compran trufas importadas, que son muy caras, o que no consiguen producto fresco -que tiene más valor que el congelado- y no consiguen”, indicó.

Una de las ventajas del proyecto es que proveerá trufas en el período de menor oferta europea, durante junio y noviembre. Por ese motivo, Panizzi ya anticipó que EE.UU. y Europa estarán entre los mercados prioritarios para la exportación del producto.