El gobierno de Chile observó con atención un dato en la balanza comercial del último semestre: Uruguay incrementó de forma considerable sus compras de productos (quitando el cobre), entre los cuales se destaca el vino. Por más que sea un mercado reducido para el país trasandino, valoran la “canasta diversificada” de productos que importa Uruguay. Son casi 1.400 artículos colocados por 740 empresas chilenas.

En esa lista se destaca el vino, que según el último registro aumentó 150% sus ventas al mercado local durante cinco años. En el primer semestre de 2013 los uruguayos compraron US$6 millones en botellas, cuando en el mismo período de 2008 fueron US$2,4 millones. Los datos muestran un matiz si se comparan los últimos dos años, aunque el nivel de compra se mantiene.

En el primer semestre de 2011 se habían importado US$6,2 millones, y en 2012 US$6,5 millones.

El sector exportador de Chile notó el interés uruguayo, y por eso desarrolla una estrategia más intensa para colocar productos. Esta semana visitó Montevideo Mariela Díaz, subdirectora de ProChile, un organismo público encargado de estimular y articular a los exportadores de su país.

Díaz dijo que Uruguay se destaca frente al resto de los destinos comerciales por tener un sistema jurídico y democrático sólido. “Destacamos el nivel cultural y educativo de este país”, agregó.

La funcionaria entiende que el crecimiento sostenido en la última década en los países de la región y, por lo tanto, el aumento del poder adquisitivo de las personas, favorece un cambio de hábito en el consumo. Eso sucede con los uruguayos.

El turismo, por otra parte, una actividad que en Uruguay implica ingresos de US$2.000 millones anuales, genera también una demanda de productos chilenos de calidad, según entiende la funcionaria trasandina.

Además del vino, Uruguay le compra a Chile alimentos agropecuarios, del mar, para la industria forestal, manufacturas y minerales. En total, en el primer semestre de 2013, Uruguay le compró productos por US$94,8 millones, sin considerar el cobre, según las estadísticas de ProChile.

El nicho de crecimiento observado por Díaz se encuentra en el sector de los alimentos y servicios. Allí se destacan los productos gourmet. 

Un desafío trazado es colocar aceite de oliva y palta en el mercado uruguayo, por ejemplo. 

En los servicios venden para cabotaje, infraestructura, diseño, educación y tecnología de la información. 

En la segunda quincena de octubre, la Embajada de Chile en Montevideo realizará en el hotel Sheraton una jornada de promoción, denominada Aromas y sabores de Chile. Expondrá allí los productos negociables con Uruguay, sobre todo vinos y otros alimentos gourmet, para lo que vendrá un chef experto.

La subdirectora de ProChile se reunió en Montevideo con autoridades de la Unión de Exportadores, Aladi, importadores de productos chilenos, y con el presidente de la Cámara de Industrias, Javier Carrau.

Uruguay es el séptimo destino de las inversiones chilenas en el exterior. Ese país, de hecho, tiene 80% de sus negocios en países de América Latina, principalmente Argentina, Colombia, Brasil y Perú.

El mecanismo de libre comercio previsto en el acuerdo de Chile con el Mercosur resulta el más efectivo para los empresarios de ese país, según Díaz.

Otros productos en la lista de compras a Chile son: cartulinas, remolcadores de alta mar, barcos, puré, jugos y tocino de cerdo.