Honduras cerrará con una tasa de homicidios de hasta 83 por cada 100 mil habitantes, según proyecciones del Observatorio de la Violencia, cifra distante de las estimaciones de la Secretaría de Seguridad, que ha considerado que la tasa bajaría a 70 por cada 100 mil habitantes.

El Observatorio de la Violencia presentó este lunes el boletín número 30 sobre la mortalidad registrada de enero a junio de 2013 en donde se contabiliza una leve baja en los homicidios con relación al mismo período de 2012.

El año anterior la tasa de homicidios fue de 85,5 por cada 100 mil habitantes producto de las muerte violenta de 7.172 personas, por lo que si se cumplen las estimaciones del ente evaluador, la reducción al final de 2013 sería de apenas un 3%. En este primer semestre de 2013 se contabilizaron 3.457 homicidios, lo que representa 67 casos menos que en el primer semestre del año pasado, o lo que es lo mismo, una baja de 1,8%.

A nivel mundial el promedio de la tasa es de 8,8 homicidios por cada 100 mil habitantes, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS). La tasa parcial de enero a junio de 2013 quedó en 41,5 por cada 100 mil habitantes, mientras que en 2012 fue de 43 por cada 100 mil habitantes, lo que evidencia que el registro de muertes violentas es casi el mismo.

El cálculo de la tasa parcial se hizo en base a una población de 8,5 millones de habitantes. Según Migdonia Ayestas, coordinadora de esa entidad, “si las condiciones se mantienen, que 20 personas mueran al día, vamos a llegar a una tasa de 80 a 83 por cada 100 mil habitantes”.

El Observatorio también usó a los medios de comunicación como fuente, ya que la prensa registra un 70% de los crímenes que ocurren en el país, aseveró.

La presentación de este informe se hizo en el Instituto Paz y Democracia, de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), en presencia de la rectora, Julieta Castellanos, y el ministro de Seguridad, Arturo Corrales, prensa nacional e internacional y otros invitados.

Cifras sangrientas. De enero a junio de 2013 sucedieron 4.993 muertes violentas y de estas 3.457 fueron catalogadas como homicidios, es decir un 71% del universo de fallecidos.

En el primer semestre de este año fueron 591, mientras que las muertes diarias registradas en el mismo período de 2012 fueron 602.

En el 85,4% de los homicidios (3.029 casos) se utilizaron armas de fuego y en un 8% (284 muertes) se usaron armas blancas, siendo estos los instrumentos más usados por los homicidas.

En el cómputo del Observatorio de la Violencia se establecieron cuatro departamentos con la tasa parcial de homicidios más alta: Cortés (1.118 homicidios y una tasa de 70.1); Atlántida (211 homicidios y una tasa de 49.3); Yoro (279 homicidios y una tasa de 48) y Colón (148 homicidios y una tasa de 47.7).

Posteriormente, con relativa menos incidencia de violencia se encuentran Francisco Morazán (616 homicidios y una tasa de 40.7); Santa Bárbara (171 homicidios y una tasa de 40.4); Comayagua (188 homicidios y una tasa de 39.6) y Copán (150 homicidios y una tasa de 39), entre otros.

La tasa de homicidios por 100 mil habitantes se calcula de acuerdo al número de muertes violentas y habitantes en una región.

Los municipios que presentan mayor incidencia de homicidios son los que tienen un mayor desarrollo urbano, como el caso de San Pedro Sula (803 homicidios y una tasa de 106.5), Santa Bárbara (35 homicidios y una tasa de 82.7), La Lima (51 homicidios y una tasa de 80.5), el Distrito Central (536 homicidios y una tasa de 44.8), por ejemplo. Existen, por otra parte, también 56 municipios de 13 departamentos en los que no hubo homicidios en los primeros seis meses de 2013.

El Observatorio contabilizó en el primer semestre de este año 66 masacres en las que murieron 224 personas. Se considera masacre cuando en un mismo acto sangriento pierden la vida tres o más personas.

Otra cifra que destaca, dada a conocer, es que se reportaron 158 suicidios en el primer semestre de 2013, cifra menor a los 186 que acontecieron en ese mismo término del año pasado. Los hombres son los que más se autoinfringieron la muerte, pues el 77.2 por ciento (122) fueron hombres y el restante 22.8 (36) eran mujeres.

La asfixia por suspensión u ahorcamiento fue el método más usado (en 86 casos). Estos casos no son considerados homicidios. Las muertes por accidente de tránsito, que tampoco se cuentan como homicidios, subieron.

En total 636 personas perdieron la vida en este tipo de accidentes entre enero y junio de 2012 y para el mismo período de 2013 hubo 637. En el boletín 30 de esa entidad también se registran otros hechos violentos como muertes por disputa entre barras deportivas, muertes no intencionales, delitos y lesiones sexuales e incidencia de delitos contra la propiedad.

Corrales no admite. El ministro Corrales había mencionado la semana pasada que la tasa de homicidios bajaría “por las partes bajas de los 70” por cada 100 mil habitantes y que el Observatorio de la Violencia no estaba realizando un cálculo apegado a un procedimiento internacional.

En ese sentido, Corrales había indicado que a los 3,547 homicidios que tiene apuntados el Observatorio de la Violencia había que rebajarle 918 casos porque sobre estos no hay ni autopsia ni denuncia ni cuerpo y por ello la tasa tenía que reducirse a finales del año.

El Heraldo preguntó a Corrales en tres oportunidades si con la presentación del informe oficial todavía sostenía que los homicidios eran menos y la tasa iba a bajar, pero sorteó las consultas.

Dijo que él reconocía las cifras de “muertes violentas” del Observatorio de la Violencia, pero que él no era el competente para certificar que los 3.547 casos de fallecimientos se puedan catalogar como homicidios. Indicó que hay 1.200 muertos a los que no se les han hecho autopsias, unos 1.900 casos cuyos móviles se desconocen y 533 muertos de los que no se sabe ni su nombre, y eso genera duda.

“Para certificarlo completamente, con el ánimo de contribuir en la solución, yo diría que sea necesario poner una columna que se llame homicidios por terminar de investigar, contrario a los homicidios que sí tienen autopsia, que sí tiene los nombres, que sí los podemos registrar”, dijo Corrales, mientras la rectora Castellanos esbozaba una leve sonrisa. “Y no todos pueden interpretar las cosas como yo las digo y esa es la belleza de la libertad”, remarcó Corrales.

Dijo que sería un error querer maquillar las cifras de violencia que existen en el país. Subió número de muertos El ministro asumió el cargo en la Secretaría de Seguridad en mayo pasado. En abril los homicidios llegaron a 599, mientras que en el primer mes de la gestión de Corrales subieron a 604 y para junio la cifra se elevó a 614.

La rectora de la UNAH, Julieta Castellanos, subrayó que los datos del informe provienen de fuentes oficiales como la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC), Policía Preventiva y la Dirección de Medicina Forense, y por ello los datos obtenidos se consideraban fidedignos. “Las cifras se mueven según la fuente” y al final se decidió unir todos los datos para obtener la tasa de homicidios.

“Entonces, el trabajo del Observatorio conjunta estas tres fuentes, las valida con la identidad de la víctima, si los nombres están correctos, si no hay un cruce de información y hasta que se tiene este proceso validado (es) que entonces este dato se hace público”, indicó la funcionaria. En ocasiones al Observatorio le ha tocado corregir el registro de muertos de la autoridad, debido a que en oportunidades la Policía Preventiva apuntó el primer nombre y apellido de una víctima y la DNIC el segundo nombre y apellido de la misma persona, dijo Castellanos.

Recordó que desde 2004 cuando se inició a calcular la tasa de homicidios igualmente se abocaron a este tipo de entidades para obtener los reportes.

El Observatorio también usó a los medios de comunicación como fuente, ya que la prensa registra un 70% de los crímenes que ocurren en el país, aseveró. Empíricos A medida que ha pasado el tiempo se han hecho correcciones en la toma de la información, ya que la autoridad que tomaba el dato de la muerte confundía la hora del deceso con la hora de la denuncia del hecho criminal y eso impedía hacer un análisis objetivo.

La Policía Preventiva es la “fuente más empírica”, pero la más completa en términos de cobertura porque tiene representación en los 298 municipios. El ministro Corrales replicó que el término “empírico” es una forma “cariñosa” de Castellanos de referirse a que la información de la Preventiva es “precaria”. Castellanos aseguró que existe una “relación fluida” con el ministro de Seguridad y que “no se nos ha pedido que modifiquemos las cifras”.

Respecto a los 1.200 casos de muertes en los que no hubo autopsia, lamentó que el Estado se desentendió de esos episodios y que la falta de necropsias alienta la impunidad.

“En sentido estricto, el dato duro lo tiene Medicina Forense, porque es el que trabaja el levantamiento del cadáver y la autopsia, pero hay un gran inconveniente de país y es que no a todo el que se muere se le hace autopsia”.

No obstante, cuando la suceden muertes por pleito entre bandas, Medicina Forense en ocasiones no puede hacer autopsia porque los miembros de estos grupos se llevan por la fuerza los cuerpos de sus compañeros caídos.

El ministro de Seguridad anunció que con fondos de la tasa de seguridad se adquirirán 5 unidades móviles para realizar levantamientos. De igual manera, Seguridad y la UNAH firmarán un convenio para que esta última entidad pueda recibir denuncias a fin de que guarde el nombre y datos generales del denunciante y solo remita a la Policía Nacional la referencia del hecho criminal.