Lisboa. El vicepresidente de Brasil, Michel Temer, afirmó este lunes que su país no se enfrenta a un riesgo de burbuja inmobiliaria pese al alza de los precios de este mercado por la pujanza económica.

Temer consideró que el buen desempeño económico de Brasil aparta ese escenario, a pesar de que algunos expertos alertan sobre el alza de la especulación en el mercado inmobiliario como consecuencia de la organización de los Juegos Olímpicos en 2016 y el Mundial en 2014.

"No hay riesgo de burbuja inmobiliaria", afirmó en una entrevista en Lisboa, donde asistió a la presentación de un libro conmemorativo sobre un año de promoción cultural entre Portugal y Brasil.

En lugar de riesgos, hay síntomas positivos en la economía, como una baja tasa de paro "próxima al pleno empleo", situada en agosto en el 5,3%, y una inflación menor de la prevista, del 5,8% para este año, dos décimas menos que lo previsto en junio pasado.

"¿Cómo va a haber problema en la economía si el desempleo está disminuyendo?. Tenemos las preocupaciones naturales de mantener un buen gobierno en lo tocante a la economía", defendió.

Según los últimos datos del Banco Central brasileño, la economía del país latinoamericano crecerá este año 2,5%, dos décimas menos de lo calculado en junio pasado.

Otras empresas. Como parte de su visita a Portugal, Temer se entrevistó con el primer ministro luso, el conservador Pedro Passos Coelho, con el que conversó sobre el proceso de privatizaciones de empresas públicas.

El país europeo tiene pendiente la venta de la compañía pública CTT Correos y la aerolínea TAP, entre otros proyectos, como parte de los compromisos del programa del rescate de la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), concedido en 2011.

Temer afirmó que Correos de Brasil está interesado en la adquisición de su homóloga portuguesa y es "muy probable" que empresas aéreas o fondos brasileños entren en la competición por TAP cuando se vuelva a abrir el proceso.

El gobierno portugués dejó paralizada esta operación cuando rechazó a finales de 2012 la venta de la aerolínea al magnate brasileño-colombiano Germán Efromovich, propietario de la colombiana Avianca y las ecuatorianas VIP y Aeroga.

También las brasileñas Eletrobras y Cemig mostraron interés en participar del capital de las estatales portuguesas de energía EDP y REN, pero tampoco hubo resultados.

Temer aseguró que las empresas brasileñas mantienen el interés en los procesos de privatización y sigue habiendo "una gran interacción" entre Brasil y Portugal en ese sentido.

Como ejemplo, citó la venta de la red de hospitales portugueses, HPP Saúde, al grupo brasileño Amil por 85,6 millones de euros en marzo de este año.

El vicepresidente se refirió, además, a la ola de protestas que estallaron en junio pasado en Brasil, la mayor desde hace décadas, y que para el vicepresidente son parte del proceso histórico de democratización del país.

A su parecer, los brasileños exigen "una democracia de la eficiencia" que se refleje en mejores servicios públicos y en una actuación política "éticamente incontestable"

Las protestas "no asustaron" al gobierno y se han intensificado las medidas para impulsar la ascensión social y los pactos en áreas como la movilidad urbana, la educación y la salud.