El registro de 96 masacres en el término de diez meses muestra la intensidad de la violencia que vive el país, analizó el sociólogo Eugenio Sosa. Aunque para el final de 2013 se estime una baja en la tasa de homicidios de 85,5 a 83 por cada cien mil habitantes, de acuerdo con el Observatorio de la Violencia, las masacres aumentaron en un 1,6%.

Entre enero a junio esta entidad registró 62 crímenes múltiples en los que murieron 221 personas, y para septiembre ya lleva en lista 96 hechos de este tipo. Sin embargo, el número de muertos totales hasta el noveno mes del año no termina de ser certificado.

Al dividir las 96 masacres que se han presentado hasta el noveno mes del año se obtiene un promedio de 10,66 masacres por mes. “De enero a junio de 2013 se presentaron 1.416 eventos violentos, de los cuales en 1.172 escenarios homicidas murió una víctima, esto equivale a un 82,8%; mientras que en 182 escenarios murieron dos personas, 12,9% y en 62 escenarios murieron tres víctimas o más, que representa un 4,4%, presentándose un aumento de 1,6 en esta categoría”, dice textualmente el documento dado a conocer al público.

En 2012 se registraron 115 masacres a nivel nacional.

De acuerdo con Sosa, las masacres no son homicidios casuales. Lo que se está viendo aquí es una violencia más agresiva que refleja el alto nivel de descomposición de la sociedad.

Según la representante del Observatorio de la Violencia, la percepción del alto índice de violencia no ha bajado, pero se está intentando desarrollar acciones para lograrlo. Destacó que el hecho de que los homicidios se hayan reducido en 1,8%, equivale a que 64 personas dejaron de morir violentamente.

Componentes. A su criterio, uno de los principales componentes para que este tipo de hechos se ejecuten es el alto grado de impunidad que se vive en el país.

“Cuando la mayoría de los casos quedan sin resolverse, cuando los delincuentes ven que el Estado puede ser burlado, cuando ven que pueden escapar del brazo de la ley y de la justicia, esto se convierte en un incentivo para que los grupos que ya delinquen lo hagan con mayor frecuencia, y los grupos proclives entren en acción”, sostuvo Sosa.

Sobre la percepción de que la pobreza es generada de violencia, el sociólogo sostuvo que esa teoría es incorrecta. Por ejemplo, la tasa de homicidios en el departamento de la Paz, Intibucá y Lempira es muy baja, ahora agarre el mapa de pobreza y verá que esos tres departamentos tienen niveles muy altos de pobreza.

La pobreza por sí sola no es un elemento generador de violencia.

“No hay una relación automática entre violencia y pobreza. Que ahora, la pobreza puede ser un factor más, pero aunada a otros componentes como la desigualdad y la impunidad, eso sí es posible”, añadió.

Sosa considera que el crimen organizado, la impunidad, el no funcionamiento del Estado, así como las condiciones sociales deplorables generan un ambiente de mucha violencia en el país.

Determinación. Según sus proyecciones, para que la sociedad hondureña llegue a los estándares normales, de Naciones Unidas, de 8 homicidios por cada cien mil habitantes, se necesitan políticas de seguridad exitosas y sostenibles, por lo mínimo durante dos gobiernos continuos.

Explicó que de no haber políticas continuas, la reducción de los homicidios puede ser temporal, o sea mientras estén las medidas, como la de los militares en las calles, pero al dejarse de actuar sosteniblemente, la violencia puede alcanzar un repunte.

Escalofriante. Por su parte Migdonia Ayestas, directora del Observatorio de la Violencia, sostuvo que “en el término de homicidios múltiples, el Observatorio de la Violencia está haciendo un análisis especial, también en este presente boletín hemos presentado que 62 homicidios múltiples o masacres han ocurrido en este período”.

De acuerdo con las estadísticas que ella maneja, en los 62 crímenes murieron 221 personas.

“Mirábamos que cuando se iba a buscar o a dar muerte era a una persona específica por un problema específico y en este momento, es muertes indiscriminadas de personas que no importa si están en ese contexto... niños, niñas, mujeres, ancianos”.

“Esto hace que se dispare cualquier número de homicidios en el país y en este momento nosotros tenemos un promedio de 96 masacres u homicidios múltiples que estamos analizando hasta el mes de septiembre del presente año, es decir que aquí en Honduras, como estamos acostumbrados a ver en México o en Colombia, ya también es cosa de semanas, porque están muriendo bastantes personas y esto hace que el número de homicidios aumente”, añadió.

Según la representante del Observatorio de la Violencia, la percepción del alto índice de violencia no ha bajado, pero se está intentando desarrollar acciones para lograrlo. Destacó que el hecho de que los homicidios se hayan reducido en 1,8%, equivale a que 64 personas dejaron de morir violentamente.

Ineficaz. Actualmente, Honduras es considerado como el país más violento del mundo, situación que ha llevado al Poder Ejecutivo y Legislativo a tomar una serie de medidas para reducir los índices de violencia.

El comisionado nacional de los Derechos Humanos, Ramón Custodio, desde hace muchos años viene exigiendo a las autoridades del Estado elaborar una política integral de seguridad, sin embargo, se le ha ignorado.

Lejos de tomar acciones contundentes y permanentes para luchar contra la violencia y criminalidad, el gobierno se ha quedado con medidas paliativas como la de sacar los militares a las calles, y por último la de crear una Policía TIGRES y una Policía Militar.

Actualmente el gobierno tiene como tarea pendiente la depuración de la Policía Nacional, considerada como una de las instituciones más corruptas, donde las acciones para su limpieza están estancadas, mientras el país se desangra por múltiples homicidios.