La viceministra nicaragüense de Energía y Minas, Lorena Lanza, dijo que el mes próximo iniciará la construcción de la hidroeléctrica Tumarín, en el municipio de La Cruz de Río Grande, en la Región Autónoma del Atlántico Sur (Raas), que tendrá una potencia instalada de 253 megavatios.

La funcionaria explicó a periodistas que la empresa Centrales Hidroeléctricas de Nicaragua (CHN), creada por la estatal brasileña Eletrobras y el conglomerado Queiroz Galvao, busca un arreglo con los dueños de las propiedades donde se construirá la central.

"Yo entiendo que la población está esperando que la indemnicen y que le paguen (por la propiedad), y si eso se toma más tiempo, causa temor, pero eso se va a dar, indudablemente se va a llegar a una resolución", señaló.

Unos cien propietarios del territorio que ocupará el proyecto Tumarín reclaman una indemnización de US$1.120 por cada 0,7 hectáreas, que los inversores no les han terminado de pagar, según los denunciantes.

Los propietarios, que reclaman el pago de entre 1,4 a 35 hectáreas cada uno, anunciaron que protestarán mañana viernes frente al Ministerio de Energía y Minas para que interceda por ellos ante la empresa concesionaria del proyecto.

"Ellos están en su derecho de protestar, pero es algo que lo tienen que resolver directamente con la empresa", dijo, al respecto, la funcionaria.

La firma brasileña ha dicho que comenzará a generar energía en Nicaragua en el segundo semestre de 2016, a través del proyecto Tumarín, con una inversión de US$1.100 millones.

El Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), principal entidad de fomento del Gobierno de Brasil, concedió a Nicaragua un préstamo por 342 millones de dólares para la construcción de Tumarín.

También financia la obra el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) con US$252 millones y se gestiona la participación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial.

No obstante, Eletrobras y su socio en el proyecto, la empresa privada brasileña Queiroz Galvão, están dispuestos a invertir hasta el 47 % del coste de la obra, con lo que quedaría financiada totalmente.

Como parte del proyecto Tumarín se construirá una represa, con una potencia instalada de 253 megavatios, utilizando el agua del río Grande de Matagalpa (norte).

La CHN también construirá un nuevo poblado, Nuevo Apawás, así como la carretera de acceso de 50 kilómetros entre el municipio de San Pedro del Norte y la presa, porque se deben desalojar unas 300 familias en el área.

Asimismo, construirá un puente sobre el río Grande de Matagalpa, en el sector de San Pedro Norte, una subestación elevadora de 230 kilovatios cercana a la presa y las obras en la subestación Mulukukú que trasmitirá la energía de Tumarín al Sistema Interconectado Nacional.

Ese proyecto hidroeléctrico generará unos 3.000 empleos directos, ahorrará 80 millones de dólares en importaciones de petróleo y aportará el 28% de la generación de energía hidroeléctrica en Nicaragua, según la compañía.

La concesión para la construcción y operación de la hidroeléctrica nicaragüense fue otorgada a un consorcio encabezado por Eletrobras, el mayor grupo eléctrico de Brasil y que es controlado por el Estado, y la empresa privada brasileña Queiroz Galvão.