En el tercer aniversario del rescate de los 33 mineros atrapados en la mina San José, que se celebra este domingo, la mayoría presenta problemas psicológicos por el involuntario encierro, y económicos, porque no han encontrado trabajo.

El derrumbe interior del yacimiento, ubicado a unos 50 kilómetros de la ciudad de Copiapó, ocurrió el 5 de agosto del 2010 y fueron rescatados 69 días después, el 13 de octubre.

Todos están disgustados por la decision de la Fiscalía de Copiapó de no presentar su demanda ante el tribunal regional, argumentando que no existían elementos causales suficientes para culpar a los dueños de la mina por la inseguridad en que laboraban los trabajadores.

Aún los 33 tienen la esperanza que esa decisión sea derogada en el futuro juicio laboral sobre su encierro a 700 metros de profundidad, donde podrían obtener alguna compensación económica.

La tragedia de la mina San José hizo que el gobierno actualizará la ley que regula la seguridad en los yacimientos, pero la fiscalización estatal es insuficiente en un país donde hay miles de faenas mineras de las gran, mediana y pequeñía minería.

Todos están disgustados por la decision de la Fiscalía de Copiapó de no presentar su demanda ante el tribunal regional, argumentando que no existían elementos causales suficientes para culpar a los dueños de la mina por la inseguridad en que laboraban los trabajadores.

En este aniversario, no habrá la misma atención de los medios de prensa internacionales, los cuales hicieron que el proceso de rescate, que se inició el 22 de agosto de ese año cuando se confirmó que los 33 mineros estaban vivos, se convirtiera en un acontecimiento noticioso mundial.

Se ha previsto que el presidente Sebastián Piñera presida las actividades por el nuevo aniversario del exitoso rescate, donde su gobierno debió emplear la más moderna tecnología en una operación espectacular para sacarlos a la superficie, a un costo aproximado de US$20 millones.

Actualmente, la mina está cerrada y los dueños han decidido venderla, mientras las autoridades regionales lo han declarado destino turístico de la región de Atacama y trabajan en la instalación de un mirador turístico, donde se podrá observar el escenario del rescate de los mineros.

Hasta allí llegan turistas nacionales y extranjeros y se prevé la instalación de paneles solares, cuya energía posibilitará que la zona sea iluminada en las noches.

En la entrada de la mina están 32 banderas chilenas y una boliviana, que recuerdan la tragedia vivida hace tres años. También está el monumento llamado "33 Mineros de Atacama, el Milagro de la Vida", que fue inaugurado por el mandatario el 5 de agosto del 2012.

En la base del monumento hay una placa donde se lee: "Estamos bien en el refugio los 33" , la famosa frase que los mineros escribieron en un papel desde las profundidades de la tierra hasta el exterior para avisar que, a pesar de que habían pasado 17 días, aún estaban vivos.

Sólo unos pocos metros más allá está la entrada al socavón de la mina y cerca de allí el lugar por donde fueron rescatados los obreros mediante la cápsula Fénix 2, que ahora es exhibida en el Museo Regional de Atacama.

La situación de los mineros. De alguna manera, los 33 sufren las secuelas psicológicas de los 69 días encerrados. Por eso, prácticamente han sufrido extenuantes vigilias nocturnas, sin lograr conciliar el sueño y muchos se encuentran sin trabajo.

Sólo 14 mineros, por razones de enfermedad o edad, reciben una pensión de seguridad social de 250.000 pesos (unos US$500).

Xinhua se contactó telefónicamente con algunos mineros:

Raúl Bustos, de 43 años, que ahora vive en Concepción, en el sur del país, y se encuentra sin trabajo.

"Todos queremos volver a la vida normal y eso sería mediante el trabajo. Si no hay trabajo, no podemos hacer una vida normal. El tema es que algunos no pueden por la parte psicológica, pero otros sí y tampoco hemos tenido oportunidades", explicó.

Yonni Barrios, residente en Copiapó: "tengo problemas al levantarme. Si me levanto a las 7 de la mañana, necesito dos horas para bañarme y vestirme. Además, aunque haya frío y tras el baño comienzo a sudar durante una hora".

Relató que ha intentado buscar trabajo sin éxito "porque muchas personas piensan que como recibimos ayuda financiera tras el rescate y viajamos a varios países, piensan que somos ricos y no nos dan trabajo".

Señaló, además, que tras el rescate recibió promesas de trabajo en un hospital local, pero desde hace tres años espera una oportunidad. A Barrios se le conoció como "el enfermero" porque tenía conocimientos de esa profesión, por lo que pudo ayudar a sus compañeros durante el encierro.

A José Ojeda le consiguieron trabajo en una mina cerca de la ciudad de La Serena. Primero estuvo laborando en la superficie, pero luego lo pasaron a trabajar en el fondo de la mina, pero no pudo aguantar. Estuvo una hora y tuvieron que sacarlo.

Posteriormente, debió tener tratamiento psiquiátrico por más de seis meses y ahora está en reposo por indicación del médico.

El joven Pedro Cortés ha estado estudiando para ser electricista y, al mismo tiempo, labora en una empresa del gobierno en el poblado El Salvador. Ha sido uno de los pocos que han conseguido trabajo.

Luis Urzúa, el jefe del grupo, vive en Copiapó. Es el presidente de la Fundación los 33 y no ha vuelto a trabajar. Es uno de los que recibieron la pensión estatal y se ha dedicado a hacer charlas motivacionales a los jóvenes en las escuelas.

Los 33 mineros están esperanzados en poder obtener algún beneficio de la película que realizaría una compañía de Estados Unidos sobre la tragedia de la mina San José, donde actuarían famosos actores como Jennifer López y Antonio Banderas.

Pero se les ha informado que hay problemas de presupuesto para concretar el proyectado filme y no existe seguridad de que puedan lograr alguna ayuda económica.

La fama no les ha proporcionado las ventajas que muchos predecían tras el rescate.