La popularidad de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, medida por el índice de aprobación de su Gobierno, aumentó en octubre, pero a un ritmo menor del registrado en agosto, cuando dio un salto de seis puntos porcentuales, informó este sábado una encuesta del instituto demoscópico Datafolha.

El sondeo bimensual apuntó que Rousseff alcanzó en octubre 38 % de aprobación, frente al 36 % de agosto, prácticamente estable si se tienen en cuenta los dos puntos porcentuales de margen de error de la encuesta.

En agosto, con 36 % de aprobación a su gestión, la mandataria experimentó una recuperación después de haber bajado al 30 % en junio, cuando se desató una ola de protestas populares por reivindicaciones sociales y exigencias a una mejora en la calidad de los servicios públicos.

En junio, Rousseff, quien llegó a tener más del 70 % de aprobación, llegó a su popularidad más baja desde que asumió el poder en enero de 2011.

De otro lado, la desaprobación de la jefa de Estado, que en junio llegó a un pico del 25 % y en agosto se redujo al 22 %, registró en octubre 19 %.

En tanto, la calificación promedio de la mandataria, en una escala de 1 a 10, subió del 6,1 en agosto al actual 6,2. Su mejor evaluación fue en abril de 2012 con una nota de 7,5.

Para la encuesta, que tiene un margen de error de dos puntos porcentuales, el Instituto Datafolha escuchó esta semana la opinión de 2.517 personas en 154 municipios.

En Porto Alegre, donde este sábado Rousseff anunció inversiones para programas del Gobierno, la presidenta evitó comentar los resultados del sondeo y prefirió hacer un balance de los "cinco pactos", una serie des compromisos asumidos después de que se intensificaron las protestas en junio.

Rousseff destacó que las manifestaciones de junio no fueron "satanizadas" y tampoco consideradas como el "enemigo público número uno", tanto por parte de la población como del Gobierno.

"Hemos escuchado y entendido las voces de las calles y hemos avanzado en el proceso de pactos", señaló la presidenta en un acto público en la capital del sureño estado de Río Grande do Sul, su cuna en la vida política.

La infraestructura para mejorar la movilidad urbana, la distribución de ganancias del sector petrolero para ser destinadas a la educación, el programa Más Médicos para llevar profesionales, muchos extranjeros, a regiones apartadas, la estabilidad económica y el diálogo políticos, fueron los puntos destacados por Rousseff.

En la Asamblea Legislativa de Río Grande do Sul, Rousseff anunció inversiones por 4.800 millones de reales (unos US$2.203 millones) para la ampliación del metro de Porto Alegre, con un aporte de casi la mitad por parte del Gobierno federal.