Atenas. La troika de acreedores ha pedido a Grecia un ahorro adicional de 2.000 millones de euros en 2014, según informaciones publicadas este martes por el diario "Kathimerini" basadas en fuentes de la reunión de los ministros de Finanzas de la zona del euro celebrada el lunes en Luxemburgo.

De acuerdo a "Kathimerini", en la citada reunión los titulares de Finanzas dejaron claro a su colega griego, Yannis Sturnaras, que deberá tomar medidas adicionales el próximo año, algo que el gobierno griego quiere evitar a toda costa.

El propio Sturnaras recalcó el lunes en una entrevista que el gobierno no tiene previsto aplicar nuevos recortes generalizados de pensiones y salarios.

Sturnaras puso además en duda que Grecia afronta en la segunda mitad de 2014 una brecha financiera "significativa", como aseguró el miembro de la junta directiva del Banco Central Europeo (BCE), Joerg Asmussen, al hablar de entre 5.000 y 6.000 millones de euros.

"No hay una brecha fiscal significativa. Tenemos desafíos fiscales, eso siempre", dijo Sturnaras a los periodistas en Luxemburgo.

El ministro sin embargo solo cuestionó el calificativo utilizado por Asmussen pero no la cifra en sí, pues reconoció que el déficit de financiación será previsiblemente de alrededor de 5.000 millones de euros en la segunda mitad del próximo año.

Sturnaras había declarado ya anteriormente que las estimaciones de su ministerio parten de un déficit de financiación hasta finales de 2016 de entre 10.500 y 10.800 millones de euros.

Al mismo tiempo, ha asegurado repetidamente que este déficit podrá cubrirse "sin un tercer rescate de Grecia".

Según el ministro, se espera que el debate sobre cuál es el instrumento más adecuado para cerrar esta brecha se concluirá antes de finales de año.

Uno de los planteamientos del ministro es un canje de bonos en poder de los bancos griegos y utilizados como garantía por el BCE, idea que Asmussen ya rechazó de antemano por estar prohibida por los reglamentos del banco.

"No hay absolutamente ninguna posibilidad" de cerrar la brecha fiscal "a través de un canje de bonos o algo similar", pues viene a ser una financiación del gobierno, prohibido bajo el mandato del banco central, dijo Asmussen en Luxemburgo.

"Esto no es posible para el BCE ni tampoco para el conjunto del eurosistema" de bancos centrales, agregó.

Otra de las fórmulas que baraja Sturnaras, según los medios de este país, es cubrir parte del déficit con dinero que haya sobrado de los 50.000 millones que Grecia obtuvo para la recapitalización de su banca.