Ciudad de Panamá. El gerente general de AES Panamá, Miguel Bolinaga, afirmó que la tasa de crecimiento anual de la demanda en Panamá es de 6%, y a ese ritmo el país necesita de 100 MW cada año para continuar satisfaciendo su demanda.

Las declaraciones del empresario se dieron durante el VI Simposio Internacional sobre Energía organizado por el Sindicato de Industriales de Panamá. 

Bolinaga quien habló sobre los retos y desafíos para la sostenibilidad del sector eléctrico panameño explicó que “para generar operaciones con beneficios ambientales, sociales y económicos se requieren condiciones adecuadas en el mercado”, y en ese sentido, agregó que “el sector eléctrico en Panamá presenta desafíos en cuanto a su capacidad de generación, transmisión y de estabilidad del marco regulatorio”.

De igual forma, comentó que el “el creciente desarrollo económico que experimenta el país demanda una visión a largo plazo que garantice la sostenibilidad del sistema eléctrico nacional”.

La empresa no descarta inversiones para la diversificación de su portafolio y abogó por la promoción de reglas claras en el mercado.

Bolinaga mencionó los beneficios que han recibido las comunidades de la provincia de Bocas del Toro, por la construcción, en 2007, de la Central Hidroeléctrica Changuinola I, que impulsó una inversión sin precedentes, generando más de 3.500 empleos indirectos e impactando positivamente en todos los aspectos de la economía local, gracias a la construcción de escuelas, carreteras, reasentamientos, puentes, puestos de salud, entre otras obras.

AES Panamá es el principal inversionista energético del país, que produce el 35% de la electricidad que requieren los panameños opera las plantas hidroeléctricas de Bayano, La Estrella, Los Valles, Estí y Changuinola que suman 705 MW de capacidad instalada. La energía limpia de AES evita anualmente la emisión de 1,7 millones toneladas de CO2 equivalentes a la atmósfera y su operación está certificada bajo las normas internacionales ISO 14000 y OHSAS 18001.

Desde 1999, AES hasta la fecha la empresa de capital estadounidense ha invertido más de US$1.000 millones, incrementando la capacidad de sus plantas en 194%.

Mientras que ha pagado al Estado panameño US$456 millones en dividendos e impuestos, brindando ahorros aproximados de $400 millones anuales en compra de combustibles fósiles.