Su constante análisis de las economías de América Latina, y el contacto con inversionistas y especialistas de Estados Unidos, Europa y Asia le confieren a Luis Oganes, economista de JP Morgan para América Latina, una perspectiva privilegiada respecto al contexto macroeconómico de los países de América Latina, de los que ejerce de embajador en la esfera financiera internacional.

Si bien Oganes observa un menor dinamismo entre los países emergentes, entre otras cosas debido a la desaceleración china, evita hablar de crisis y se muestra optimista respecto a las perspectivas de Chile, Colombia y el Perú, a quienes considera el “club de ganadores” de la región.

AméricaEconomía pudo conversar con el reconocido economista peruano, sobre sus previsiones acerca de la aún convulsa economía internacional y sobre el Perú, al que recomienda esforzarse para generar confianza e impulsar reformas que conduzcan a una mayor productividad para conseguir inversión extranjera.

-Se dice que Estados Unidos está saliendo de la crisis. ¿Cómo está afectando esta recuperación a los países emergentes?

-La tasa de crecimiento anualizada de EE.UU. estará entre 2% y 2,5% en los trimestres que vienen. Si bien ese crecimiento es más alto que el 0-1% registrado a fines del año pasado y comienzos de 2013, en lo que va del año no ha sido lo suficientemente rápido como para contrarrestar el efecto negativo que está teniendo la desaceleración de China sobre las economías emergentes, particularmente sobre los países que exportan materias primas.

-¿Es la desaceleración china algo pasajero? ¿Qué deberían hacer los países latinoamericanos para protegerse en el caso de que efectivamente el menor crecimiento chino se convierta en tendencia?

-Si bien esperamos que durante la segunda mitad de 2013 la economía china crezca a 7,8% versus el decepcionante 6,5% registrado en la primera mitad, si existe un proceso de desaceleración estructural en China relacionado con la rotación de sus fuentes de crecimiento de más inversión que consumo a otra de más consumo y menos inversión. En ese sentido, nuestros economistas chinos esperan que el crecimiento potencial de China converja del 8% actual a tasas cercanas a 6% o 6,5% en un horizonte de 5 a 10 años.Ello no necesariamente implica que la demanda de commodities de China colapse, pero su crecimiento anual no será tan fuerte como en los años recientes. 

-¿Cree que lo peor de la crisis para Europa ya ha pasado?

-Las últimas cifras estadísticas sugieren que Europa está finalmente emergiendo de la recesión, lo cual es una buena noticia. Sin embargo, el crecimiento europeo seguirá bajo (entre 0, 5% y 1,5% anualizado) en los siguientes trimestres, y aún quedan reformas estructurales importantes pendientes de aprobación, incluida la creación de una autoridad de supervisión bancaria común. Entonces si bien lo peor posiblemente ya ha pasado, el camino por recorrer para hacer el euro viable a largo plazo y evitar crisis similares es aún largo y políticamente difícil.

-Las economías desarrolladas están contribuyendo más al crecimiento global que las emergentes. ¿Es algo puntual o se trata de un cambio de ciclo?

-La contribución de las economías emergentes al crecimiento global se ha mantenido de 65% a 70% desde 2011, pero con la aceleración gradual de las economías desarrolladas en marcha y la desaceleración de las emergentes se espera que la contribución de estas últimas caiga por debajo de 60% en 2014. Eventualmente el crecimiento de las economías desarrolladas ayudará a jalonar para arriba el de las emergentes, pero por ahora hay una clara pérdida de dinamismo en estas últimas.

-¿Por qué cree que se ha producido este cambio?

-Una serie de factores han ayudado a las economías emergentes a crecer por encima de su potencial en años recientes. Además del impulso proveniente de China y los precios altos de commodities desde mediados de la década pasada, la crisis financiera de 2008 estuvo focalizada en las economías desarrolladas y su respuesta de política monetaria expansiva desde entonces generó una estampida de capitales a las emergentes. Esto está cambiando: China se ha desacelerado y su demanda de commodities ha disminuido, las economías desarrolladas se recuperan y el mercado ha empezado a anticipar subidas de tasas de interés que reducen el apetito por invertir en economías emergentes. Ninguna de estas razones es necesariamente ‘mala’, ya que el crecimiento de China de cerca de dos dígitos y tasas de interés cercanas a cero no son sostenibles en el tiempo. Pero, obviamente, este proceso de normalización es duro para los países y empresas acostumbrados a precios de commodities subiendo sin cesar y un costo de capital muy bajo.

-¿Cuáles son las fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas para los inversionistas extranjeros de América Latina?

-No se puede caracterizar a América Latina de un solo brochazo. La región se podría dividir entre los países que son grandes exportadores de commodities ubicados mayormente en América del Sur, y los que no lo son e incluyen mayormente a México, Centroamérica y el Caribe. La desaceleración de China es más mala noticia para los del sur que los del norte, pero ello no quiere decir que ella genere una crisis todos los primeros. Sin duda, hay una diferencia entre los países exportadores de commodities que han mantenido políticas ortodoxas y que fomentaron la inversión –como son Chile, Colombia y el Perú– y los que usaron la bonanza de precios altos para promover crecimiento basado mayormente en consumo y gasto público –como Argentina y Venezuela, aunque también en menor medida Brasil–. Si bien todos estos países se están desacelerando debido al menor crecimiento de China, los inversionistas extranjeros creen que al primer grupo le irá mejor que al segundo en un medio externo menos favorable.

-¿Cómo pueden los países latinoamericanos atraer una mayor inversión?

-Las dos palabras claves en estos momentos son ‘confianza’ y ‘reformas’. La época en que sin hacer mucho la economía crecía y los capitales llegaban a caudales ya pasó. La única manera de seguir atrayendo inversión extranjera, tanto directa como de portafolio, es generarando confianza con un manejo fiscal y monetario adecuado, y empujando reformas estructurales para incrementar la productividad y el crecimiento potencial.

-¿La Alianza del Pacífico está permitiendo que se vea a Chile, Colombia, México y al Perú como un mercado integrado desde el exterior? 

-Los inversionistas extranjeros perciben a la Alianza del Pacífico como un ‘club de ganadores’ en América Latina porque los países miembros son justamente los que tienen un manejo más responsable de sus economías. 

-¿Qué es necesario para lograrlo?

-Será necesario que la integración económica de estos países se profundice en los años que vienen, ya que ello les dará masa crítica para aprovechar mejor las oportunidades de intercambio comercial con otros bloques económicos.

-Los inversionistas extranjeros han apostado fundamentalmente por los sectores extractivos. ¿Está cambiando ello con la modernización regional?

-Si bien la inversión directa extranjera se ha destinado mayormente a sectores extractivos en América Latina, también ha habido cierta diversificación a otros sectores como manufactura o servicios. En la medida en que los países impulsen reformas para mejorar la eficiencia de sus economías y reducir sus costos operacionales, podremos ver más inversión extranjera en sectores no primarios.

-La confianza empresarial ha descendido considerablemente en los últimos meses en el Perú. ¿Ha cambiado en algo la confianza empresarial internacional en el país?

-El Perú es la economía que más crece en América Latina y la que ahora tiene la calificación de riesgo más alta después de Chile. La imagen de la economía peruana es positiva, y por eso sorprende el deterioro de la confianza empresarial que reporta la prensa local. Los extranjeros ven todo en términos relativos y en comparación con el resto de la región al Perú se lo ve muy bien. El sector empresarial en el Perú se fija más en factores locales o políticos y posiblemente por eso haya esta divergencia de opiniones.