Sao Paulo. La estrategia del multimillonario brasileño Eike Batista de venta de activos y participaciones en proyectos y de transferencia de capital de varias de sus empresas redujo los temores de una posible quiebra de la petrolera OGX, compañía bandera de su conglomerado, aseguran los analistas.

"Estos recientes movimientos no son nuevos y las negociaciones estaban en curso, lo que pasó fue que surgieron paralelamente otras noticias negativas que agitaron todavía más el mercado y pusieron en alerta los títulos de las empresas" de Batista, señaló el consultor independiente de mercado Rafael Maraba.

OGX comunicó al comienzo del mes que suspendía el pago de unos US$45 millones en intereses referentes a títulos emitidos en el exterior y que vencían este martes.

La noticia fue recibida en el mercado de Sao Paulo como un primer paso hacia una posible declaración de quiebra de la compañía, que en total tiene emitidos bonos por un valor cercano a los US$3.600 millones, con vencimientos que llegan hasta 2022.

Según informó entonces la empresa en un comunicado enviado a la Comisión de Valores Mobiliarios (CVM), OGX "tiene 30 días para adoptar las medidas necesarias sin que sea caracterizado el vencimiento anticipado de la deuda".

El martes, Batista llegó a un acuerdo para transferir el control de la compañía de logística portuaria LLX al grupo estadounidense EIG, pero el presidente de ese conglomerado norteamericano, Blair Thomas, declaró este jueves al diario O Estado de Sao Paulo que se descartaba una participación en la petrolera OGX.

Thomas, que con su grupo inyectará 1.300 millones de reales (unos US$597,7 millones) en LLX, calificó a Batista como un "visionario" tratado "injustamente por la prensa internacional".

El mismo martes, la minera MMX, también del conglomerado de Batista, informó de la conclusión de la venta del control del puerto de Sudeste para el consorcio formado pela "trading" Trafigura y el fondo Mubadala, de Abu Dabi, que pasarán a tener el 65 % de participación y asumirá la deuda para concluir la obra.

La transacción alcanzó los US$400 millones, cantidad necesaria para concluir las obras del puerto privado en la ciudad de Itaguaí, litoral del suroriental estado de Río de Janeiro.

Para Maraba, "en la medida que Batista comenzó a moverse y a concretar esos negocios, que muchos pensaron que no se iban a realizar, la OGX pasó a respirar y a recuperar la confianza de sus papeles en el mercado, bastante aporreados y con altos índice de riesgo por las agencias calificadoras.

Las noticias sobre el conglomerado EBX y el sube y baja de sus títulos han sido una constante durante este año en la bolsa de Sao Paulo, al ser protagonistas de las más acentuadas caídas y, consecuentemente, de los mayores saltos, como el vivido por las acciones ordinarias de OGX en las dos últimas sesiones.

Después de salir del rojo encendido de comienzos de octubre, cuando se desplomaron por el fuerte rumor de que la compañía podría entrar en quiebra o se preparando para pedir una recuperación ante la Justicia, esas mismas acciones consiguieron el martes y miércoles significativos avances de más del 45% y 38% respectivamente.

A pesar de las señales positivas y de alejar por el momento la posibilidad de una quiebra, el fantasma de la recuperación judicial sigue rondando al grupo, "pues las deudas con los acreedores son altas y Eike (Batista) todavía negocia esas deudas en Estados Unidos", cercanas a los US$3.600 millones, apuntó Maraba.

El diario Folha de Sao Paulo señaló hoy que nueve empresas y fondos de inversiones están interesados en invertir en OGX, compañía que según el rotativo Valor Económico negocia la venta de la producción en el campo Tubarao Martelo con la china Sinopec.

El astillero OSX, otra empresa del grupo con dificultades financieras, en tanto, informó al mercado que prorrogó en treinta días el pago de una deuda por 518 millones de reales (unos US$238,1 millones) al estatal Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (Bndes).