El Plan Metropolitano de Desarrollo Urbano (PLAM) que elabora el Municipio de Lima contempla la habilitación de infraestructura deportiva idónea para la realización de los Juegos Panamericanos 2019, y como parte de un proceso de renovación integral de la ciudad y su patrimonio.

José García Calderón, coordinador técnico del PLAM, destacó en diálogo con la Agencia Andina que las mejoras que se están ejecutando en los parques zonales Sinchi Roca (Comas), Lloque Yupanqui (Los Olivos) y Cahuide (Ate) -como parte del objetivo municipal de renovación de estos espacios públicos- permitirán ponerlos a disposición de la organización de la competencia continental que tendrá lugar en Lima.

Asimismo, se construirá moderna infraestructura deportiva en los nuevos parques zonales Flor de Amancaes (Villa María del Triunfo) y Santa Rosa, en el distrito del mismo nombre, que serán construidos y terminados en 2014 con inversiones de 40 a 50 millones de nuevos soles por cada recinto, anotó.

Estos parques zonales contarán con polideportivos, circuitos de ciclismo, miniestadios, piscinas, campos de vóley, fútbol, tenis, frontón, entre otros deportes considerados en los Juegos Panamericanos.

La apuesta de la actual gestión municipal por el deporte -a través del programa DeporLima- tiene un enfoque participativo que busca diversificar, descentralizar y masificar la práctica de las diversas disciplinas en la población, actuando como un "semillero" de nuevos valores del deporte nacional.

Esto permitirá a las federaciones deportivas del país seleccionar de mejor manera a los deportistas que luego serán preparados para la alta competencia y tener posibilidades de ganar medallas.

Además, la práctica deportiva en sí misma contribuye a mejorar la calidad de vida de la población y como componente de la prevención en seguridad ciudadana contribuye a alejar -sobre todo a los niños, adolescentes y jóvenes- de la violencia y el pandillaje.

Movilidad urbana. A esta oferta de espacios deportivos de alta competencia para los Panamericanos se sumará la implementación plena de la Reforma del Transporte, que considera un sistema integrado que facilitará notablemente la movilidad en toda la ciudad.

De esa manera, tanto las delegaciones deportivas de los países participantes como los turistas y el público peruano que desee espectar las competencias podrán llegar a las sedes donde se realicen las competencias en servicios de transporte eficientes, modernos, seguros y sin demora.

Este Sistema Integrado de Transporte considera la operación del Tren Eléctrico, El Metropolitano, los Corredores Complementarios y de Integración, el ordenamiento de rutas, obras de infraestructura vial, ciclovías y una nueva cultura ciudadana de la movilidad.

Desarrollo integral urbano. García Calderón sostuvo que el tema de la inversión en infraestructura deportiva y recreativa es un aspecto dentro del enfoque y visión integral y articulador del desarrollo urbano que propone el PLAM, el cual será presentado a inicios de noviembre de este año.

"Se trata de un instrumento técnico que debe considerarse al nivel de política pública porque guiará el desarrollo de la ciudad y que servirá de marco para las futuras y grandes reformas urbanas que requiera la capital en un horizonte de mediano y largo plazo", subrayó el funcionario.

Explicó que el PLAM -que tiene un horizonte al 2035, cuando se celebrará los 500 años de la fundación española de Lima- se compone de dos ejes o líneas de trabajo que abordan aspectos sociales, económicos, movilidad, zonificación y uso del territorio, vivienda, renovación urbana y patrimonio público, riesgos ante desastres, medio ambiente, servicios básicos, entre otros.

Estos aspectos se implementan a la segunda línea de trabajo del plan, que ha dividido a Lima en cuatro grandes sectores interdistritales: norte, sur, centro y este, con el que profundiza en mejores condiciones el análisis de la problemática y propuestas de mejoramiento en una escala territorial.

Zonas estratégicas. García Calderón adelantó que el PLAM considera unas 20 áreas en la ciudad, algunas de las cuales ya operan como áreas potenciales y dinámicas con importante inversión privada (centros comerciales y financieros) que han configurado la nueva imagen "policéntrica" de Lima y pueden transformarse en zonas estratégicas.

Estas áreas se encuentran en distritos como Surco, San Miguel, Santa Anita, Independencia, Los Olivos, San Isidro, entre otros.

"Un área estratégica es aquella en la cual se concentra inversión pública y privada, mejorando aspectos como la movilidad, servicios y espacios públicos, y con ello se activa un crecimiento económico que suma al desarrollo de toda la ciudad. Por ello, en estas zonas estratégicas se buscará concentrar esfuerzos con los gobiernos distritales", subrayó.

El plan también contempla zonas de urgente intervención para renovación urbana, como La Parada y sus inmediaciones (distritos de La Victoria, El Agustino, San Luis) para ofrecer a la población asentada allí -y que afronta complejos problemas socioeconómicos- servicios integrales que contribuyan a mejorar su calidad de vida.

"El PLAM es una herramienta de gestión que enfrenta los problemas de la ciudad con soluciones integrales y duraderas, en la que es fundamental la coordinación efectiva de todos los niveles de gobierno (nacional, regional y local), el sector privado y la sociedad civil para resolver los problemas de la ciudad", enfatizó.

En ese sentido, el coordinador técnico del PLAM remarcó que se está siguiendo el ejemplo de ciudades que fueron sede de Juegos Olímpicos -como Barcelona (España) o Turín (Italia)- y Panamericanos -como Medellín (Colombia)- las cuales aprovecharon esa ocasión como oportunidad para renovar su infraestructura urbana integrando los escenarios deportivos utilizados en las competencias.

Refirió que las urbes modernas más dinámicas y amigables del mundo han alcanzado su desarrollo gracias a la planificación.

Planes anteriores. García Calderón recordó que antes de este PLAM hubieron dos documentos anteriores similares elaborados en la comuna metropolitana. El primero fue elaborado en 1967 -cuando la capital tenía un millón de habitantes- y tenía un horizonte de desarrollo urbano hacia el año 1980.

El segundo plan se elaboró en 1990 con una visión al siglo XXI, pero su vigencia duró apenas una década y, como el anterior, no fue tomado en cuenta por las administraciones ediles que se dedicaron especialmente a realizar obras físicas aisladas sin una visión armónica de desarrollo en la ciudad.

Además, ambos planes carecían del componente participativo, ecológico y del consenso necesario para propiciar su aplicación.

En ese sentido, el funcionario afirmó que el plan busca el adecuado aprovechamiento de sus recursos naturales -en especial el agua- teniendo en cuenta que la metrópoli de más de ocho millones de habitantes está asentada sobre un desierto y el agua es escasa y no abastece a todos los limeños.

El coordinador técnico indicó que el PLAM ha sido puesto en conocimiento y está recogiendo los aportes de los municipios distritales, sector privado, organizaciones de la sociedad civil, urbanistas y otros expertos en la materia para que cuente con el mayor consenso posible.

"El PLAM es un instrumento que expresa acuerdos de largo plazo que darán continuidad a las políticas municipales y a las decisiones sobre inversión más allá de cualquier coyuntura política. Además cumplirá un rol promotor que facilitará la inversión privada", anotó.

García Calderón adelantó que una de las novedades que tendrá este documento es la inclusión de fichas técnicas de cada una de las intervenciones de renovación urbana consideradas estratégicas y urgentes para alcanzar un adecuado desarrollo territorial y socioeconómico. Se consignará también los presupuestos estimados necesarios para lograr cada mejora urbana.