La Bolsa Familia, el principal programa gubernamental brasileño para combatir la pobreza, beneficia actualmente a 14 millones de familias, totalizando unos 50 millones de personas, informaron fuentes oficiales.

Según explicó la ministra de Desarrollo Social y Combate al Hambre de Brasil, Tereza Campello, en una rueda de prensa en Río de Janeiro, el gobierno brasileño aumentó este año el presupuesto en 4 millones de reales (US$1,8 millones) en comparación con el año pasado, hasta los 23,95 millones de reales (unos US$11 millones).

Impulsado durante el Gobierno del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva (2002-2010), la Bolsa Familia es un programa en el que las familias más pobres reciban 70 reales (US$31) mensuales por persona siempre que sus hijos acudan regularmente a la escuela y estén al día de sus vacunas y visitas médicas.

Campello afirmó que, durante los diez años transcurridos desde que se puso en marcha el programa, el porcentaje de niños y adolescentes brasileños en condiciones de pobreza extrema se redujo de cerca del 10,5% que había en 2003 a un 0,3% este año. Según ella, el 39% de la población brasileña que abandonó la extrema pobreza en la última década tenían menos de catorce años y el 29% entre 14 y 29.

La introducción del programa, que ha recibido elogios de la ONU y ha servido de modelo para otros países, mejoró la alimentación de los menores brasileños más pobres, con lo que el índice de baja estatura cayó del 16,8% en 2003 al 14,5% en 2013, a la vez que la mortalidad infantil bajó un 40% en el país.

La ministra rechazó las criticas que recibe el programa de que crea una dependencia de las ayudas gubernamentales entre sus beneficiarios, y explicó que el 75% de ellos son económicamente activos.

"La población receptora de Bolsa Familia trabaja y tiene los peores empleos. Lo único que hace el programa es dotar a esas familias de recursos hasta llegar a los 70 reales (meta marcada por los Objetivos del Milenio de la ONU)", indicó.