Tegucigalpa, Honduras. Solo cerca de la mitad de la generación total de energía que vende la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) se traduce en flujo de caja real. Esta es una de las causas principales de la crisis técnica y financiera por la cual transita la estatal financiera.

El Colegio de Ingenieros Mecánicos, Electricistas y Químicos de Honduras (Cimeqh) presentaron de manera reciente un informe técnico y financiero a los representantes de los candidatos a la presidencia de la República en donde advierten la situación financiera “desastrosa” en la que se encuentra la estatal eléctrica.

En este documento que fue realizado por un equipo técnico, algunos de ellos ex empleados de la ENEE , advierten que al incluir las pérdidas técnicas y no técnicas más la cartera que se encuentra en mora, de todo lo que se produce, menos lo que se pierde y luego se factura, solo se vende cerca de la mitad. Sin embargo hay que pagar por la totalidad de la generación.

Además, continúa el texto, si se considera que una proporción importante de las ventas son subsidiadas y que los pagos de los subsidios los realiza el gobierno una vez al año, el flujo de caja de la ENEE se ve seriamente golpeado por la forma cómo se maneja.

Los efectos. El referido estudio indica que la ENEE es una empresa que adolece de problemas en todos los frentes, que se evidencian en una débil situación financiera, caracterizada por deuda con las empresas de generación de energía térmica y que se encuentra en el orden de los 6.000 millones de lempiras (US$288,8 millones).

Además, existe la ausencia de una planificación que demuestre que siguiéndola se logrará la recuperación financiera de la ENEE aunque sea en el largo plazo. Como última medida, continúa el documento, el gobierno decidió el otorgamiento de tres fideicomisos a igual cantidad de instituciones bancarias, cuya finalidad es la de lograr la participación de inversionistas para fortalecer la institución.

También influyen, en esta ecuación, los altos costos de generación de energía térmica y renovable, dependencia de los combustibles fósiles importados (búnker y diésel) y la volatilidad e imprevisibilidad que esto implica para los costos de generación.

Existe, también, un bajo índice de financiamiento propio de los costos de suministro (la ENEE no es sujeta de crédito), debido a un pliego tarifario “mal estructurado e insuficiente y a las altas pérdidas comerciales y técnicas que se encuentran en el orden del 30%”.

Como resultado de estas variables, se registra un alto costo para el fisco, que sin perjuicio de haberse mantenido al menos durante los últimos cinco años, ha empeorado a partir de 2010.

El impacto. Por otra parte, cerca del 85% de los costos directos, 100% de los ingresos totales no ajustan ni siquiera para pagar la factura de generación, de la ENEE están constituidos por las compras de energía eléctrica, dejando un estrecho margen para enfrentar los demás costos de la ENEE y provocan que la capacidad de inversión de la ENEE para obras de transmisión y distribución sea nula. 

Este rubro de forma individual y las pérdidas técnicas y no técnicas constituyen los principales factores que afectan los estados financieros de la ENEE y su viabilidad financiera futura.

Por otra parte, las cuentas por cobrar crecieron de manera significativa, en los últimos meses (se han más que duplicado respecto al saldo de 2010) y la gran mayoría (78%) presenta un vencimiento superior a los 120 días. 

El Cimeqh, también indica, que mientras no se realice la depuración de la contabilidad de la ENEE no se contará con información clara sobre la situación de la cartera, pues no se refleja la situación real y las estadísticas de la cartera vencida se mantienen en sistemas ad hoc que no están ligados a los estados financieros.

También la combinación de precios altos de generación y elevadas y crecientes pérdidas tienen un impacto financiero severo. A partir de 2009, el costo de la compra de energía ha sido mayor que la tarifa promedio de venta, para generar una pérdida financiera para la ENEE, compensado parcialmente con la generación hidroeléctrica propia, cuya participación en la generación total es de aproximadamente entre el 30% y 40%, dependiendo de la hidrología del embalse El Cajón y el Lago de Yojoa.

La ENEE presentó una utilidad en 2010 y pérdidas en 2011. El crecimiento en los ingresos (20%) fue ampliamente superado por el crecimiento de los gastos (44%) y costos (29%). No solo crecieron los costos relacionados con la compra de combustible (44%, siendo estos el 85% de los ingresos), sino los demás (gastos de personal 24%, gastos no operativos 95% y gastos diversos 51%).

Los ingresos de la ENEE dependen de varios factores, algunos de los cuales pueden ser controlados por la empresa, otros dependen de la política del gobierno y otros están ligados a la situación económica del país y al entorno económico mundial.

Bajo las actuales condiciones, las proyecciones de flujo de caja operacional de ENEE muestran un déficit del orden de US$300 millones anuales.

Sindicato. El principal gasto que genera erogación de flujo de caja en la ENEE son los pagos a los empleados, incluyendo las prestaciones sociales. Aunque los gastos se mantienen constantes como proporción de los ingresos, el número de empleados creció de manera significativa en los últimos años. El mayor incremento se presentó en 2009, cuando la planta de personal se incrementó en un 29% (981 empleados, la mayoría de carácter temporal).

Dado el incremento de la planta de personal vía la contratación de temporales, estos últimos crecieron hasta representar un 35% de la planta total. Valdría la pena revisar la política de contratación de la ENEE y determinar si son necesarias.

El Cimeqh concluye que si se reducen las pérdidas y se reduce la mora, por lo tanto, mermará el monto de los subsidios y, así, la situación de caja de la ENEE deberá mejorar en proporción a las medidas de eficientamiento tomadas. La estatal está en un proceso de alianza público-privada que es vista con escepticismo por las dirigencia del Cimeqh.