“Si se fijan en mi carta astral, este período no fue favorable para mí. ¿La fase buena? Empezó literalmente este mes”. Quien habla no es la dueña de una peluquería en un poblado ignoto de Pernambuco. Es Eike Batista. Y se lo dice, no a un grupo de amigos íntimos en una cena bien regada, sino al Wall Street Journal. En una nota publicada en septiembre, el millonario brasileño aseguró que no sólo las estrellas y planetas fueron los responsables de los problemas de su grupo económico, sino los gerentes “estrella” de varias de sus empresas. En especial los de la petrolera OGX. “Yo podría ser el dueño de un hospital, pero sin 50 cirujanos en las áreas respectivas, usted no es nada. No tengo conocimientos específicos. Usted no le pediría al dueño de un hospital que lo operase de un riñón”. A su juicio, al ser nuevo en el sector, carecía de conocimientos para evaluar los informes técnicos que le presentaban.

La situación de Batista es más que difícil. Sus empresas están al borde del colapso financiero. Con deudas por más de US$8.800 millones, su Grupo EBX está valorado en apenas US$3.100 millones. Menos del 15% del valor en su momento de gloria. Necesitará la ayuda de todos los astros juntos para escaparle al ocaso.