Si de operaciones se trata, no todo es “coser y cantar”, como decía algún viejo proverbio. El problema está en las suturas. O, más bien, en lo que se busca con ellas: la cicatrización exitosa. Una mayor velocidad de esta última disminuye el riesgo de infecciones locales. Pero aun sin ellas, la recuperación de la piel tras un corte también aminora la inflamación y dolor consiguientes. Cualquiera que haya dormido con una cicatriz, incluso una risiblemente pequeña, en una zona del cuerpo sometida al roce de la presión, sabe que el sanado rápido se agradece. Por todo lo anterior un hilo de sutura, al cual investigadores brasileños adicionaron células madre promete, revolucionar los postoperatorios.

Los científicos brasileños usaron “cola de fibrina”, una sustancia extraída del plasma humano, para adherir las células madre citadas al hilo de sutura, con lo cual se facilita su absorción por el organismo. La innovación ya fue probada con éxito en animales y a finales de este año se testeará en humanos. Se trata de un trabajo de investigadores de la Universidad de Campinas (Unicamp), quienes usan hilo de sutura normal (la fibrina antes citada) y células madre obtenidas de tejidos adiposos corporales.

Tales hilos se testearon en la sutura de fístulas en el intestino de ratones de laboratorio. “Son de difícil cicatrización y envuelven una cirugía que por lo general tiene complicaciones”, asegura el biólogo Bruno Volpe, uno de los responsables por la innovación. El efecto fue espectacular: Apenas tres días después de la operación, los animales llegaron a un nivel de cicatrización del 75%, lo que normalmente se consigue con ocho semanas.