Santiago Ixcuintla, Excelsior.com.mx. Más allá de las pérdidas que genera a la industria y al erario por más de seis mil millones de pesos al año, el contrabando y la piratería de cigarros en México asfixia a cuatro mil familias de Nayarit, Chiapas y Veracruz que en 23 años vieron cómo la producción de tabaco se hizo humo y la superficie cultivable se redujo en 83,6%.

En los años 90, los terrenos para la siembra abarcaban casi 50 mil hectáreas pero con el paso de los años, las restricciones sanitarias, la carga impositiva, la competencia de otros países como Brasil y Argentina, así como la creciente entrada de tabaco ilegal a México dejó sólo ocho mil 175 hectáreas en uso.

En el actual ciclo agrícola, el tabaco se produce en siete mil hectáreas en Nayarit, 475 hectáreas en Veracruz y 700 hectáreas en Chiapas, donde los agricultores añoran aquellos tiempos de bonanza cuando los ingresos alcanzaban para vivir bien, mandar a los hijos a la escuela y comprar un tractorcito.

Conocidos en el pasado como la “Costa de Oro” por sus grandes extensiones de tabaco y su auge económico, los municipios nayaritas de Santiago Ixcuintla, Compostela, Bahía de Banderas, Tuxpan, Tecuala y Acaponeta, buscan ahora implementar en sus tierras un sistema de reconversión de cultivos para tratar de salir adelante.

La realidad es que el maíz, frijol, sorgo y arroz no generan las ganancias suficientes para cubrir las necesidades básicas de los habitantes de la región, que migran hacia Estados Unidos en busca de mejores oportunidades de empleo, después de que estaban acostumbrados a trabajar con el tabaco de manera artesanal, en un periodo que va de septiembre al mes de julio.

El tabaco fue por muchos años el motor de desarrollo económico y social para Nayarit, con una aportación al Producto Interno Bruto (PIB) estatal de casi 16%. De hecho, Tabacos Mexicanos (Tabamex), empresa pública creada en 1972 y que se extinguió en 1989, llegó a manejar más recursos que las propias arcas del gobierno del estado.

En el pasado, integrantes de pueblos indígenas como los huicholes, tepehuanos, coras y mexicaneros, de la región serrana de Nayarit, Durango y Zacatecas encontraban en el tabaco un medio para subsistir, porque al ser éste un cultivo de mano de obra intensiva generaba millones de jornales al año.

Rodolfo Coronado Montaño, presidente de la Asociación Rural de Interés Colectivo de Productores de Tabaco “General Esteban Baca Calderón” lamentó que el impacto que genera actualmente el consumo del tabaco ilegal en México, que en 2013 alcanzará 6,8 billones de cigarrillos, mantenga una tendencia a la baja en la superficie de siembra, caída en la generación de empleos y una menor inversión en el medio rural.

“Se acabó la rentabilidad, porque las empresas ahora requieren de menos superficie por la competencia desleal. Según los registros que tenemos, en los años 90 éramos más de 15 mil agricultores en Nayarit y ahorita somos alrededor de tres mil; la reducción es muy importante y hemos perdido empleos e inversión”, indicó.

3576

El tabaco —como ningún otro cultivo en el país—, ofrece a los productores seguridad social, seguro de vida, agricultura por contrato, pólizas contra fenómenos naturales, esquema de financiamiento, asistencia técnica y seguimiento a las cosechas por parte de las empresas British American Tobacco, Tabacos del Pacífico Norte y Tabacos Desvenados S.A.

“Aquí nosotros tenemos un contrato de compra con la compañía, no arriesgamos los productos, está asegurada la venta; sabes a qué precio vas a vender tu cosecha, entonces nada más es apostarle a la calidad, porque todavía puedes mejorar el precio”, explicó el dirigente de la organización de tabacaleros con mayor presencia en el país.

A pesar de todo, Nayarit aporta actualmente el 86% de la producción de tabaco a escala nacional con más de 17 mil 250 toneladas, lo que genera una derrama económica en el campo de 450 millones de pesos anuales (US$34,8 millones).

Reconversión de cultivos. Cifras de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) establecen que en 2012 se entregó una bolsa de 16,7 millones de pesos (US$1,2 millones) en fertilizantes e insumos, como parte de un plan piloto para la reconversión de cultivos en Nayarit.

El delegado de la Sagarpa en el estado, Sergio Mendoza Guzmán, dio a conocer que se hace un gran esfuerzo para estimular la siembra de maíz, frijol, sorgo y arroz en la superficie que dejó de ser rentable para el tabaco, por lo que el próximo año se buscará robustecer la producción de granos y elevar la eficiencia de los agricultores para que sus cosechas dejen mejores dividendos.

“El año pasado fue la primera vez que se trabajó de forma exitosa y esta vez estamos procurando hacer lo mismo”, señaló.

Mendoza Guzmán comentó que la meta es establecer un programa de reconversión más estructurado que tenga recursos propios, “aunque existen dificultades debido a las limitaciones presupuestales por las últimas contingencias ambientales” que pegaron al campo mexicano.

El delegado de la Sagarpa en Nayarit consideró que el tabaco no va a poder desaparecer de la faz de la Tierra, “porque hay gente que lo sigue consumiendo”, pero se deben explotar algunas otras condiciones del cultivo con apoyo de centros de investigación, que pueden impulsar su parte medicinal, que en infusiones puede servir como ansiolítico, para mantener a las personas más tranquilas.

Por su parte, Rodolfo Coronado Montaño, presidente de la Asociación Rural de Interés Colectivo “General Esteban Baca Calderón” advirtió que se requiere de un trabajo integral para atender a los agricultores que en los últimos 10 años abandonaron la producción de tabaco y “que jalaron cada quien para su lado”, lo que genera problemas de planeación en el campo.

Manifestó que existe coordinación con la Sagarpa para reordenar la reconversión productiva con el fin de que existan apoyos para sembrar y aumentar la competitividad, pero también para darle valor agregado a los productos.

“Necesitamos infraestructura, bodegas, nivelación de tierras, tecnificación de riego y fondos de garantía para que los agricultores tengan financiamiento, entonces es algo integral y eso lo estamos trabajando con la Sagarpa”, precisó.

El líder campesino agregó que lo principal es buscar alternativas en una actividad que genere a los productores y sus familias bienestar igual o mayor que el cultivo del tabaco, “porque aunque se perdió rentabilidad a como era antes, es agricultura por contrato con seguridad social”.

Dijo que reconocen que el tabaco es dañino para la salud “pero también es una actividad lícita que da vida a quienes nacimos en el campo”.

“La siembra del tabaco se da en pequeñas superficies de 2,3 hectáreas en promedio y eso nos permite tener vendido el producto incluso antes de sembrarlo, financiamiento, seguro agrícola y condiciones que no se tienen en otros cultivos, entonces mientras sea una actividad legal en Nayarit vamos a seguir produciendo tabaco”, aseguró Coronado Montaño.

Buen precio. Antonio Olea Santos es productor de tabaco desde hace dos décadas en una actividad que heredó de sus padres y sus abuelos, en la época en que no había tanto contrabando y con un pequeño terreno se podía mantener dignamente a una familia.

Agricultor del municipio de Santiago Ixcuintla, Tony, como lo llaman sus amigos, reveló que este cultivo, que es muy demandante de agua, porque requiere de entre cuatro y cinco riegos para su desarrollo, exige una inversión de alrededor de 70 mil pesos (US$5.423) por hectárea, pero en retribución genera ganancias de 20 mil (US$1.549) a 25 mil pesos (US$1.936) también por hectárea.

“En tabaco seco, ya deshidratado andamos produciendo de tres mil kilos a tres mil 500 kilogramos por hectárea. Metemos a los hornos alrededor de siete o nueve toneladas de hoja verde y sacamos 1,2 o 1,3 toneladas de tabaco seco”, detalló.

Olea Santos relató que las empresas tabacaleras se encargan de proporcionarles las semillas que en algunos casos son de casa, del estado de Nayarit y en ocasiones provienen de Brasil o Estados Unidos.

“En el contrato se estipula que la compañía tiene la obligación de proporcionarnos la semilla y de habilitarnos económicamente. Ellos también son los encargados de surtirnos los insumos; cuidan mucho que sean lo menos tóxicos posible; tienen mucho cuidado que no apliquemos sustancias que tengan etiqueta roja”, subrayó.

Proceso de siembra. La pequeña semilla del tabaco de proporciones milimétricas tarda en germinar en charolas de unicel que flotan en el agua en un promedio de 40 a 65 días, para después ser trasplantadas al campo.

Conforme el cultivo va creciendo, jornaleros con azadón le van acercando tierra para que quede bien protegido; la aplicación de plaguicidas son durante todo el ciclo.

La planta de tabaco alcanza una altura de entre uno y tres metros y tiene de 18 a 24 hojas que se van cortando conforme van madurando.

En Nayarit se cultivan dos tipos de tabaco Virginia y Burley, que son curados o deshidratados en horno seco, con gas o leña y sartasol, a la intemperie sobre mantas plásticas que elevan la temperatura.