Bogotá, Xinhua. El presidente colombiano Juan Manuel Santos oficializó esta semana su candidatura a la presidencia de su país para el periodo (2014-2018) en medio de grandes retos como mantener la confianza de todo el país en el proceso de paz que inició hace un año con la guerrilla de las FARC.

A lo largo del proceso, la popularidad del mandatario entre los colombianos ha sido variable al igual que la confianza en el logro de un acuerdo definitivo que ponga fin al conflicto armado que adolece Colombia desde hace medio siglo.

Sin embargo, al parecer ese desafío será para Santos el punto estratégico de su campaña que motive a los colombianos a concentrarse en el fin de un propósito que surgió durante su Gobierno y que ha dado resultados como los dos primeros pre acuerdos con las FARC en los temas del Ley de Tierras y la participación política de miembros del grupo rebelde.

Por otro lado, le espera el desafío de iniciar un proceso de paz con la segunda guerrilla más grande del país, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) que cuenta actualmente con alrededor de 2.500 combatientes activos en todo el territorio nacional.

De esta forma el hoy presidente - candidato y su equipo tendrá que enfocar su energía en dos procesos de paz independientes que se desarrollarán sin un cese al fuego, por decisión del mismo mandatario.

De acuerdo con Santos, es necesario avanzar en los diálogos sin descuidar la presión que han dejado importantes resultados militares para el país como las bajas de los jefes máximos de las FARC, cientos de capturas y desmovilizaciones de las FARC y el ELN en sus tres años de Gobierno.

Ante la negativa del jefe de Estado a un cese de fuego bilateral, el jefe máximo del ELN Nicolás Rodríguez Bautista, alias "Gabino", dijo este sábado a medios locales que es difícil hacer la paz en medio del conflicto pero que es necesario avanzar en las conversaciones por el bien del país.

"Planteando que el diálogo tiene que ser en medio de la guerra, nosotros aceptamos este reto, aunque eso es muy difícil para la paz, pero lo hemos aceptado (...) Nosotros estamos listos para el diálogo desde hace un año, eso fue lo acordado con el gobierno entonces. Esperemos que ahora las cosas salgan mejor. Como ve, la paz siempre es esquiva", dijo el jefe guerrillero a la cadena NTN24.

Sin embargo, según declaraciones de los mismos desmovilizados de alto perfil de las FARC como alias "Karina" o alias "Negro Tomás", los actuales cabecillas usan el proceso de paz en Cuba como una estrategia política que les permita ser escuchados en el mundo mientras se preparan para la guerra con entrenamiento y adquisición de armamento.

Santos quien designó a dos mujeres para reforzar el equipo negociador del Gobierno en la mesa de conversaciones con las FARC que inició un nuevo ciclo esta semana, explicó que el narcotráfico (tema que se tratará en esta nueva etapa del proceso) es fundamental para determinar el éxito de los diálogos.

"Aspiro que tengamos una Colombia sin coca, imagínense ustedes lo que eso podría significar (...) si no tuviéramos narcotráfico no tendríamos esas bandas criminales y posiblemente las FARC y el ELN no estarían donde están", precisó Santos durante un evento de las Fuerzas Amadas el martes pasado.

Además del reto histórico de acabar con la guerra en Colombia, Santos debe cumplir a millones de víctimas del conflicto que confían en que el Estado les brinde protección y oportunidades a través de la llamada Ley de Víctimas proclamada en 2011 por el presidente.

Por otro lado debe enfrentarse a Oscar Iván Zuluaga, candidato por el Centro Democrático, movimiento liderado por el expresidente Alvaro Uribe Vélez (2002-2010) quien después de ayudarlo a llegar al poder se convirtió en su mayor opositor, al estar en desacuerdo en varias de sus políticas pero especialmente en su iniciativa de hacer la paz con las FARC.

Casi cuatro años después de entregar la presidencia del país a Santos, Uribe sigue siendo un personaje político con altísima popularidad que además de ser candidato al Senado, ya refuerza la candidatura de Zuluaga para enfrentar a quien fuera su Ministro de Defensa.

De acuerdo con Uribe, el proceso de paz con las FARC es un error ya que la guerrilla es un grupo terrorista que ha hecho mucho daño al país y no merecen oportunidades políticas sino un castigo por sus atrocidades en contra de la Fuerza Pública y la población civil.

Se espera que Zuluaga utilice en los debates contra Santos la pérdida de mar colombiano tras una decisión de la Corte de La Haya que según el movimiento uribista merece una reacción menos diplomática para evitar que el país centroamericano se apropie de más territorio colombiano.

En la víspera, Zuluaga hizo un llamado al presidente Santos para que defina con precisión los límites exactos donde Colombia puede ejercer soberanía en el área marítima que rodea al archipiélago de San Andrés y Providencia y parte de la cual es reclamada por Nicaragua.

Santos afronta también una todavía tensa relación con campesinos, transportadores, mineros, campesinos y educadores que durante este año protagonizaron varias protestas, muchas de ellas violentas y prolongadas en las que se exigían garantías para su supervivencia.

Aunque durante estas protestas el país se paralizó al borde del caos, Santos logró hacer entender a los líderes de estos sectores que muchos de sus problemas son resultado de viejas políticas que está dispuesto a cambiar para que la prosperidad y la igualdad llegue a todos los colombianos.

Revisiones de los Tratados de Libre Comercio pactados por Colombia para proteger la producción nacional, subsidios a los productores y evaluación de la situación de mineros artesanales en el país son algunos de los compromisos adquiridos por el presidente en los próximos meses.

Aun así, según la última encuesta de la empresa Invamer - Gallup en Colombia, la mayoría de colombianos votarían en este momento por una reelección de Santos con una ventaja del 27% sobre sus opositores.

La encuesta hecha a partir de 1.200 entrevistas, determinó que Oscar Iván Zuluaga candidato por el partido Uribe Centro Democrático obtendría el 14, 9% de los votos mientras que Clara López del Polo Democrático el 7%.

Además la medición reveló que un 41,5% de los colombianos apoya la continuidad del proceso de paz entre Gobierno y la guerrilla de las FARC en época electoral, el 33,9% opina que hay que suspenderlo definitivamente y el 19,1% votaría por hacer una pausa hasta que pasen las elecciones a realizarse en mayo de 2014.