Bogotá, Xinhua. En medio de una transformación del sector agrícola en Colombia, después de afrontar una crisis de décadas que incluso provocó un prolongado paro del sector este año, comienza a visibilizarse en el país el desarrollo de cultivos orgánicos.

Estos cultivos, cuyo auge comenzó en la década de los 60 del siglo pasado, se caracterizan por la ausencia total de químicos y fertilizantes sintéticos en todos los procesos de producción, con lo cual se hace un aporte a la conservación del medio ambiente y a la salud del ser humano.

Su objetivo primordial es mantener los nutrientes esenciales de cada especie vegetal, nutrientes que por lo común se ven afectados con la manipulación genética o la utilización de agroquímicos.

En las cercanías de Bogotá, varias granjas han apostado a este sistema de producción que se aleja de las prácticas de mercado actuales y contiene una filosofía de bienestar para el futuro.

Tal es el caso de la granja "Vive orgánico" dirigida por Guillermo Domínguez, quien en entrevista con Xinhua explicó que una nueva generación de campesinos en el país apuestan a esta clase de cultivos para volver a encontrar la conexión y la armonía entre los seres vivos para vivir de manera saludable.

"A lo que vamos con esto es volver a vivir. Lo que estamos haciendo con la agricultura química es un proceso que en Colombia lleva nada más 60 años. En 60 años hemos destruido mucha genética de las plantas y así mismo nuestra genética porque nosotros nos estamos comiendo ese químico", señaló.

Para el colombiano el interés por la agricultura orgánica no es competir en el mercado con la agricultura de alta expansión, sin embargo iniciativas de granjas pequeñas han logrado desplazar el consumo local de aquellos alimentos de producción industrial.

"La agricultura actual nos ha llevado al extremo de sólo querer poseer dinero y no pensar en la genética que vamos a dejar a nuestras generaciones futuras. Entonces el principio de esto y sus ventajas son volver a desligarnos un poco de ese pensamiento y ver que sí es posible volver a tener una vida duradera, sana y real", agregó.

El cultivador sostiene que es indispensable expandir este pensamiento a más campesinos como una forma de contribuir a la transformación de una agricultura llena de posibilidades, en un país con un potencial inigualable a nivel de tierras cultivables.

Por esta razón ha creado una red de granjas que incluye 20 lotes activos en los cuales se hace una rotación permanente en diferentes climas para sacar varias cosechas de alimento orgánico que permite independencia alimentari,a mientras se realiza la capacitación para nuevos cultivadores.

"En el programa están vinculadas 20 personas y hay otras que son de apoyo, que no están vinculadas pero cuyos servicios se truecan por alimento.

El principio de nosotros no es buscar economía, sino darnos el lujo de tomarnos un buen café, por ejemplo, en vez de tomarnos el sobrante de muchas cosas", precisó.

Algunos de los productos cultivados orgánicamente en Colombia son las hortalizas como la lechuga, la cebolla, el tomate y tubérculos como la papa y el yacón, que a pesar de sus beneficios para la salud es poco conocido en el país.

Muchas granjas orgánicas han logrado introducir sus productos a mercados de grandes superficies, sin embargo los procesos de certificación hacen lento este tipo de producción.

Esto hace que no existan cifras contundentes acerca de la totalidad de cultivadores orgánicos en Colombia.

Ellos aseguran que lo primordial es transformar lentamente el modo de producción y de consumo de alimentos en Colombia.

A esta tendencia se unen cada día más personas de todas las edades, se nota especialmente un cambio en los campesinos contemporáneos que buscan dejar a sus hijos una oportunidad para vivir mejor y transformar con su oficio la forma de alimentarse en el planeta, explicó Domínguez.

"En mi caso empezó como un proceso, caminar solamente con amor, la humanidad ha venido pidiendo ese encuentro, a todos nos toca en algún momento, a mí me tocó a una edad temprana a otros les tocará a los 50 años, pero a todos nos va a tocar y esto hace que otras personas comiencen a unirse porque tienen hijos", agregó.

Los estudios del Instituto Colombiano de Agricultura calculan que en Colombia unas 40.000 hectáreas de tierra son trabajadas por este tipo de cultivos.

El valor de este mercado en la actualidad se encuentra entre los dos y los tres US$M al año.