México, EFE. El primer aniversario de la llegada al poder en México de Enrique Peña Nieto se conmemoró este domingo con disturbios dispersos, críticas de la izquierda y el compromiso del gobierno de profundizar las "reformas transformadoras" que viene impulsando.

La llegada de Peña Nieto a la Presidencia de México significó el regreso al poder del Partido Revolucionario Institucional (PRI), tras doce años en la oposición y después de haber acaparado la vida política del país durante siete décadas.

Para recordar la fecha, grupos radicales habían convocado una serie de protestas en esta capital, que se saldaron con catorce detenidos durante disturbios registrados frente a la sede de la cadena Televisa y en lugares cercanos.

Los incidentes se produjeron después de que decenas de jóvenes se dirigieran a la sede de Televisa tras haber asistido en el Zócalo, la principal plaza de la ciudad, en un mitin encabezado por el ex candidato presidencial de la izquierda Andrés López Obrador.

La secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal, al dar cuenta de estos hechos en un comunicado, dijo que entre los catorce "anarquistas" detenidos hay seis menores, y el resto tiene edades comprendidas entre los 18 y los 23 años.

En su discurso en el Zócalo, López Obrador insistió en el "atraco" que representa la reforma energética porque, según dijo, las empresas extranjeras se encargarán de perforar los pozos petroleros y apropiarse "de la mitad de la producción".

Las autoridades acusaron a los detenidos de sabotaje, robo, daños a instalaciones de Televisa, alterar el orden o realizar pintadas a en edificios y unidades de transporte urbano.

Estos incidentes fueron los más graves de la jornada, y contrastan con los disturbios registrados hace un año, durante la investidura presidencial, que terminaron con un centenar de heridos y otro centenar de detenidos por las protestas.

Con motivo de las movilizaciones de este domingo, las autoridades de la capital habían desplegado 4.706 agentes de seguridad y personal de apoyo en previsión de posibles incidentes.

Gran parte de ese dispositivo se había concentrado en las proximidades del Zócalo, donde López Obrador había convocado a sus partidarios para expresar su oposición a la reforma energética que en los próximos días analizará el Parlamento.

"Quienes promueven esta reforma quieren agujerear compulsivamente todo el territorio nacional hasta agotar las reservas petroleras de México", afirmó López Obrador, dos veces candidato presidencial de la izquierda (2006 y 2012) y dos veces derrotado en las urnas.

El dirigente político convocó a sus partidarios a cercar las sedes del Senado y de la Cámara de Diputados cuando comience a analizarse la reforma energética, propuesta por el Gobierno en agosto pasado.

"Todas las acciones de resistencia se llevarán a cabo bajo el principio de la no violencia. Nada de encapuchados. Cada uno de nosotros debe estar pendiente para no permitir la participación de infiltrados ni provocadores mandatos por el régimen", afirmó.

López Obrador y otros dirigentes de la izquierda mexicana se oponen a que sea modificada la Constitución para terminar con el monopolio que mantiene la empresa pública Petróleos Mexicanos (Pemex) en la explotación de hidrocarburos.

La reforma buscar incorporar a empresas privadas en la explotación de estos recursos mediante contratos de utilidades compartidas, una iniciativa que requerirá de cambios constitucionales, a los que se opone la izquierda mexicana.

Se espera que esa reforma comience a ser debatida a fines de la semana próxima en el senado, y después pasará a la cámara de diputados.

En su discurso en el Zócalo, López Obrador insistió en el "atraco" que representa la reforma energética porque, según dijo, las empresas extranjeras se encargarán de perforar los pozos petroleros y apropiarse "de la mitad de la producción".

Mientras tanto, Peña Nieto recordó el primer aniversario de su gestión destacando las "reformas transformadoras" que se han aprobado en su primer año de gobierno y dijo que a partir de ahora será "el año de la eficacia" en su implementación.

"En estos primeros doce meses, con el respaldo de las principales fuerzas políticas y la decisión de los legisladores, se han aprobado reformas que ponen al día el andamiaje institucional de nuestro país", dijo el gobernante durante un acto oficial.

Según una encuesta difundida este domingo por el diario Reforma, el gobernante mexicano llega a su primer año de gestión con un índice de respaldo popular del 44 %, ocho puntos por debajo de lo anotado en un sondeo parecido realizado en julio pasado.