A pesar del menor ritmo de crecimiento del gasto privado en 2013 y la menor propensión de los uruguayos a gastar y endeudarse, las importaciones de bienes durables con destino al consumo registraron un fuerte crecimiento en el tercer trimestre del año.

Esa expansión pudo verse alentada por una importante caída de precios, no solo en dólares corrientes sino también al compararse con el resto de la canasta de consumo de los uruguayos.

Las importaciones de bienes de consumo duradero –exceptuando automóviles– registraron un aumento promedio de 25,5% medidas en volumen físico entre julio y setiembre, respecto a igual período del año pasado, según datos procesados a partir de los indicadores del Banco Central (BCU).

Ya en el segundo cuarto del año, la cantidad de artículos de consumo duradero que ingresaron al país había registrado un crecimiento de 20,5% en comparación con el período abril-junio de 2012.

Esa fuerte aceleración en el crecimiento en la importación de bienes de consumo duradero, respecto al incremento interanual de 5,8% que tuvo lugar durante el año 2012 –con una caída puntual, incluso, en el tercer trimestre de ese año–, contrasta con la evolución reciente de las decisiones de consumo de los uruguayos y su propensión a gastar.

Los últimos datos disponibles sobre la evolución del consumo a nivel local corresponden al segundo trimestre del año. El gasto final del sector privado registró un incremento de 5,1% respecto a igual período del año anterior. Aunque eso implicó una leve aceleración respecto al 4,7% registrado entre enero y marzo, se halla muy por debajo del 7,1% del último cuarto de 2012. De hecho, por primera vez desde 2009 el crecimiento del consumo en el segundo trimestre se encontró por debajo de la expansión de la economía en su conjunto.

Sin embargo, al analizar la evolución del volumen de ventas por sector, los rubros de actividad comercial vinculados fuertemente a la venta de productos importados de consumo duradero arrojan resultados de signos opuestos. Según los datos de la encuesta de actividad elaborada por la Cámara de Comercio y Servicios (CNCS), en lo que va del año la facturación de electrodomésticos se acelera o desacelera dependiendo del punto de venta.

Mientras que el volumen de colocación de electrodomésticos en casas especializadas pasó de crecer a una tasa interanual de 3,6% en los primeros tres trimestres de 2012, este año su expansión fue de 12,6%. En tanto, lo opuesto sucedió en el caso de las ventas de electrodomésticos en supermercados y cooperativas, que pasaron de crecer a una tasa de 7,7% a una más moderada de 5%.

En otros sectores de alto contenido importado, la evolución tampoco permite identificar una tendencia muy definida. Las ventas en jugueterías pasaron de crecer a una tasa de 3,6% en los primeros nueve meses de 2012, a una tasa más dinámica de 12,6% este año, con tasas de 18,5% y 14,5% interanual en el segundo y tercer trimestre, respectivamente. En tanto, los artículos de bazar pasaron de crecer a un ritmo de 8,4% en bazares y de 12,6% en supermercados y cooperativas, a caer 5,3% y crecer 3,5%, respectivamente.

Las estadísticas de comercio exterior permiten suponer que el fuerte crecimiento de las importaciones de bienes de consumo duradero se sostiene por una fuerte caída de los precios, tanto al verlos en dólares corrientes como al considerarlos en moneda local.

Por cuarto trimestre consecutivo, los precios de los bienes de consumo duradero que Uruguay importa registraron una caída de precio interanual. De hecho, en el tercer cuarto del año ese retroceso fue de 7,8% en comparación con el trimestre octubre-diciembre. Se trata de la caída más pronunciada, al menos desde el año 2006 –la serie oficial comienza en 2005–.

Para ver de qué manera impactaron esos precios en el bolsillo de los uruguayos hay que considerar la evolución del tipo de cambio y de los precios domésticos. Medidos en pesos corrientes, los bienes de consumo duradero se abarataron 6,7% en el tercer trimestre respecto a igual período del año anterior. Eso implica una fuerte caída de precios medidos en pesos constantes, lo que permite ver la evolución en el precio de las importaciones en relación a la canasta de consumo de los uruguayos. De ese modo, la caída fue de 14,3%, lo que alienta la sustitución del gasto en consumo de bienes y servicios locales, por la compra de bienes durables provenientes del resto del mundo.