Tegucigalpa, Honduras. El gobierno de Honduras y las importadoras de gas licuado de petróleo o LPG, como se le conoce a este refinado en el mercado hondureño, negocian la revisión de la fórmula de paridad de importación, que es el sistema usado por la Secretaría de Industria y Comercio (SIC) para establecer la estructura de precios.

El debate entre las partes se centra en establecer si este sistema de precios simula o no un mercado real de oferta y demanda. Las negociaciones se han mantenido en reservas, a pesar que las conversaciones llevan más de dos años, de acuerdo con lo manifestado por ejecutivos del Grupo Tomza de México, que es el mayor importador de LPG en Honduras, seguido de Texaco.

El Heraldo tuvo acceso a una serie de documentos que han sido analizados y discutidos por el gobierno, quien se hace representar por la Comisión Administradora del Petróleo (CAP) y las importadoras de gas licuado de petróleo.

De los cinco derivados que importa Honduras, el LPG es el que menor impacto tiene en la factura petrolera, con apenas 3,8% (US$86,8 millones) del valor registrado en 2012 (US$2.234,9 millones), según informes preparados por el Banco Central de Honduras (BCH).

El consumo per cápita hondureño de gas licuado de petróleo es de 1,40 galón por mes, el más bajo en Centroamérica. En cuanto a precios al consumidor por cilindro de 25 libras, Honduras está en la lista de países más baratos, con US$12,55 (260,13 lempiras), casi en el mismo rango de Nicaragua, con US$12,44. En Guatemala  tienen un precio de US$16,50, Costa Rica de US$16,42 y en El Salvador US$13.42.

El LPG ha sido uno de los refinados más controlados por el gobierno y en 2011 abandonó el programa de subsidios, ya que a la semana 400.000 galones eran distribuidos a diversos sectores de la sociedad con un diferencial de precios pagado por la Secretaría de Finanzas.

Un informe de Sefin revela que en 2009 el gobierno pagó 72,6 millones de lempiras (US$25,3 millones) y en 2010 el subsidio ascendió a 79,8 millones. En febrero de 2011, la CAP confirmó que el gobierno hondureño suspendía el subsidio de 10,82 lempiras por cilindro de gas licuado propano que compraban los consumidores.

La fórmula. Informes técnicos revelan que los importadores de gas han venido pidiendo al gobierno hondureño la revisión de la fórmula para que ésta refleje las condiciones reales del mercado.

La petición de las “gaseras” se fundamenta en que el Acuerdo a la Paridad de Importación establece para todos los derivados un margen de importación, que es de 5,31 centavos de dólar, y únicamente se excluye al LPG. 

Agregan que la fórmula para establecer el precio paridad importación les genera una pérdida, que los pone en situación de desventaja en comparación con la industria de los países vecinos, en donde Tomza y Texaco también tienen operaciones.

Las dos importadoras de gas que operan en el mercado hondureño consideran que la revisión es oportuna, ya que en los últimos meses el precio internacional de referencia, que se conoce como Mont Belvieu (Estados Unidos) y que es usado por la CAP para definir la estructura de precios, ha sufrido constantes incrementos, los que han sido mayores en Europa y Asia.

“Toda esa dinámica de los mercados internacionales pudiera provocar fuertes variaciones del costo que los importadores tienen que pagar para obtener LPG. Para esto la Comisión Administradora del Petróleo tiene que actualizar y reconocer los costos reales que el importador paga por el combustible y con ellos garantizar el suministro en Honduras”, reza uno de los documentos técnicos presentados por Tomza y Texaco a la CAP.

Un elemento importante en la propuesta de las “gaseras” es que no piden al gobierno que se les reconozca el margen al importador de inmediato y plantean que se haga en momentos que este derivado del petróleo experimente rebajas en el mercado internacional.

Los importadores justifican que en los países vecinos los gobiernos se han vistos obligados a ajustar la fórmula para evitar un desabastecimiento. Sin embargo, las “gaseras” reconocen que en la parte de la distribución, la Comisión Administradora del Petróleo sí reconoce el margen y eso les permite un equilibrio financiero en las operaciones.

Las autoridades de Comercio y de la CAP han realizado sendos estudios de los informes técnicos y propuestas presentadas por las “gaseras” y se espera que en las próximas semanas emitan una resolución. El Heraldo trató de buscar la opinión de Norma Rauda, directora de la Comisión Administradora del Petróleo, quien ha venido liderando las negociaciones en representación del sector público, pero no se pudo obtener su respuesta.

Gas se fuga hacia Guatemala. Por el diferencial de US$3,95 por cilindro de LPG de 25 libras, los consumidores guatemaltecos ingresan a las ciudades del occidente del país a comprar este derivado del petróleo.

La diferencia de precios es de 81,44 lempiras, ya que en Guatemala tiene un costo de US$16,50 por cilindro, mientras que en Honduras es de US$12,55. En el pasado, los hondureños cruzaban hacia las ciudades vecinas en la zona sur y occidente de El Salvador, ya que el LPG era más barato.

Sin embargo, en los últimos tres años, los precios en el vecino país se encarecieron, registrando un costo al consumidor final de US$13,42, siendo más barato en Honduras.

La mayor parte del producto hondureño que se fuga hacia Guatemala sale de manera clandestina, de acuerdo con relatos obtenidos con personal de la aduana terrestre de El Poy, Ocotepeque. Los informantes manifestaron que son pequeñas cantidades las que salen hacia el vecino país y generalmente tiene como destino hogares guatemaltecos.