De acuerdo con el último estudio de Better Than Cash Alliance, el gobierno de México ahorra un total aproximado de hasta 17 mil millones de pesos mexicanos (US$1.270 millones) al año gracias a un esfuerzo concertado y bien planificado de cambio a la distribución electrónica de las nóminas, las pensiones y las prestaciones sociales que paga el estado.

El estudio concluyó que la mayor parte de los ahorros proviene del pago de tarifas más bajas a los bancos que se encargaban de realizar las transferencias de dinero en efectivo, de los intereses devengados por el hecho de no tener que depositar los fondos con anticipo a los pagos, así como de la reducción en el volumen de pagos incorrectos o no autorizados.

El estudio estima que el cambio de efectivo a pagos electrónicos ha ahorrado el equivalente a un 3,3% de los gastos relacionados con los salarios, las pensiones y las transferencias sociales, con la ventaja adicional de un aumento en la transparencia y, además, se han sentado las bases para que los servicios bancarios lleguen a quienes hoy en día tienen poco o ningún acceso a estos.

"Los gastos del gobierno Federal en México solían ser altamente descentralizados, lo que provocaba que los pagos del gobierno fueran ineficientes y costosos", explicó Irene Espinosa Cantellano, Tesorera Nacional de los Estados Unidos Mexicanos. "Lo nuestro es la historia de un esfuerzo sostenido de varios años impulsado por los sucesivos ministros de finanzas, convencidos de que al final se lograrían beneficios para el gobierno y para los beneficiarios de los pagos gubernamentales. De ninguna manera está aún completo y las reformas y las políticas propuestas por el Presidente Enrique Peña Nieto son un claro indicio de que se está acelerando el ritmo del cambio".

Los beneficios reales se obtienen cuando se combinan los pagos electrónicos con la centralización del tesoro: en definitiva, la centralización ha reducido los costos para el gobierno y ha permitido a la Tesofe ejercer un mejor control, así como una mejor elaboración de presupuestos y supervisión de todos los gastos federales. La coordinación entre los distintos proveedores de pagos y el diseño de los incentivos adecuados fueron parte esencial de una exitosa estrategia de cambio.

Una de las principales lecciones de la experiencia mexicana para otros gobiernos que consideren incorporar los beneficios de los pagos electrónicos es la naturaleza deliberada y planificada del cambio. Según el estudio, los ahorros eventuales han sido el resultado de un esfuerzo sostenido de 15 años de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y el Banco Central de México (Banxico) que incluyó el trabajo dirigido a centralizar y digitalizar los pagos. No obstante, a partir de 2010, el gobierno dio mayor prioridad al cambio, lo cual le imprimió un impulso considerable y dio lugar a un significativo progreso en el curso de los últimos tres años.

El éxito del cambio también partió del establecimiento del marco jurídico y la infraestructura tecnológica de apoyo a la transición, al tiempo que se mantuvo un impulso sostenido en los diversos organismos, e incluso a través de un cambio de partido gobernante.

Si bien hace algún tiempo que se conocen los beneficios de los pagos electrónicos, los mercados emergentes han encontrado desafiante el llevar a cabo una transición en sus economías. La Better Than Cash Alliance nació en septiembre de 2012 como respuesta a la demanda de los sectores público y privado por una mayor promoción estratégica y orientación con miras a la transición a los pagos electrónicos.

"Con ahorros de US$1.270 millones al año, el liderazgo de México debe servir de modelo para otros gobiernos que deseen beneficiarse de un cambio a pagos electrónicos", afirmó Ruth Goodwin-Groen, directora general de Better Than Cash Alliance. "La Better Than Cash Alliance realizó esta serie de estudios de casos con el fin de compartir las experiencias de gobiernos visionarios que emprendieron el viaje hacia los pagos electrónicos, y de proporcionar una ruta eficaz y comprobada para que otros países mejoren sus economías y la vida de sus ciudadanos".

El estudio de México es el primero de una serie de cinco estudios de caso realizados por la Better Than Cash Alliance, con Bankable Frontiers Associates (BFA) como socio, con el propósito de documentar la trayectoria de los gobiernos para lograr una sociedad con menor circulación de efectivo. Estos cambios a pagos electrónicos son importantes debido al gran potencial de generar ahorros: los pagos en efectivo de miles de millones de dólares estadounidenses que los gobiernos, el sector privado y las organizaciones de desarrollo efectúan a millones de personas pobres hoy en día en forma de prestaciones sociales, distribución de ayuda humanitaria y nóminas.

Las principales lecciones del estudio de caso de México de la Better Than Cash Alliance incluyen:

Dedicarse a crear una solución centralizada y una plataforma de pagos digitales puede generar beneficios y eficiencia, como se logró en el caso de México.

Es crucial contar con las infraestructuras jurídica y técnica adecuadas antes del cambio, con miras a lograr un esfuerzo coordinado.

Un decreto gubernamental es útil a modo de impulso, pero el esfuerzo se debe sostener por líderes en altos cargos políticos y técnicos a lo largo del tiempo.

El cambio por etapas, en lugar de todos los tipos de pagos a la vez, funcionó en el contexto mexicano y podría resultar exitoso en otros entornos.

Si bien los objetivos de inclusión financiera no fueron el conductor principal para el cambio, constituyen resultados importantes de la digitalización de las prestaciones sociales y los pagos rurales.

No todo el mundo se beneficia del cambio. La identificación anticipada de ganadores y perdedores, a fin de diseñar los incentivos apropiados, es parte fundamental de una exitosa estrategia de cambio.

Los incentivos cuidadosamente diseñados a favor del cambio han ayudado a convencer a los destinatarios finales.