Una vez más una medida del gobierno argentino le da un “golpe bajo” al turismo uruguayo en la antesala de una nueva temporada. El gobierno y operadores turísticos locales no se sorprendieron por la medida de incrementar del 20% al 35% el recargo para las compras de los argentinos con tarjetas de crédito y débito en el exterior, a cuenta de un “adelanto” impositivo.

El efecto de las medidas implementadas por Argentina sobre el tipo de cambio y las compras con tarjetas en el exterior tienen como resultado un encarecimiento de la plaza uruguaya como destino turístico. 

Eso implicó una caída que va del 16% al 27% del poder de compra en el mercado local respecto a la temporada pasada.

La Unidad de Análisis Económico de El Observador calculó de qué manera la evolución de los precios y cotizaciones en ambos países y la implementación de estas medidas afectó el poder de compra de los argentinos en Uruguay, uno de los principales determinantes para el ingreso de turistas del vecino país. Para todos los cálculos se supone que el turista cobra su salario en pesos argentinos y lo gasta en Uruguay. Los casos difieren en la manera en la cual cambian sus divisas. 

Para eso se considera la posibilidad de que adquieran pesos uruguayos en los cambios locales, que obtengan dólares en Argentina al tipo de cambio oficial –un procedimiento complicado debido a los tiempos y la discrecionalidad del organismo a cargo y que ahora finalmente eliminó para los países limítrofes– y los cambie en Uruguay, y un tercer caso que supone el pago de los gastos en el mercado local con tarjetas de crédito o débito del vecino país.

El caso mayoritario, de argentinos que cruzan el Río de la Plata con sus pesos argentinos y adquieren en los cambios locales sus pesos uruguayos, no se ve afectado por las medidas del vecino país. Sin embargo, su poder de compra se vio reducido de forma significativa respecto a la temporada pasada. Según los cálculos, la capacidad de consumo del salario medio argentino registró un retroceso de 24,2% en Uruguay durante los doce meses finalizados en noviembre. 

Eso quiere decir que los argentinos que visitan el país pueden adquirir con sus salarios una cuarta parte menos de bienes y consumos en el mercado local, respecto al año pasado. Buena parte de esa caída se explica porque pasaron de conseguir un cambio al público de $2,6 por peso argentino a $1,7 en el último año.

El segundo caso, el de los argentinos que conseguían dólares a la cotización oficial –ahora “dólar turismo”–, al tener que pagar un adelanto de impuestos de 35% sobre el monto cambiado, pasarían de acceder a un tipo de cambio final de $4,1 por peso argentino en noviembre de 2012, a $2,5 este año. Si bien en el mediano plazo podrían recuperar ese adelanto en el pago de impuestos, en el corto plazo estarían registrando una caída del poder de compra en Uruguay de sus salarios de 27% respecto al año pasado. 

Para los turistas que realizaban sus compras con tarjetas de crédito, en noviembre del año pasado pagaban un impuesto de 15% por sus compras en el exterior que en abril subió a 20% y ahora el gobierno argentino ubica en 35%. De esa manera, el tipo de cambio efectivo terminó evolucionando de $3,5 a $2,5 en el último año. Es así como el poder de compra de los salarios argentinos en Uruguay registró una caída de 16% en 12 meses.

Previsible. La ministra de Turismo, Liliam Kechichian, dijo a la prensa que las medidas que tomó el gobierno argentino “no sorprenden. Estábamos esperando alguna de estas medidas porque sabíamos que venían acompañadas del cambio del equipo económico”, afirmó. 

Consultada sobre si el Ejecutivo pensaba instrumentar algún paliativo, la jerarca lo descartó. Explicó que luego de reunirse con el ministerio de Economía se entendió que no “existe más margen” (fiscal) para impulsar paliativos adicionales a los que instrumentó el gobierno en 2012 para mitigar la pérdida del poder adquisitivo de los turistas argentinos en Uruguay. Ese paquete incluye una devolución de 10,5 puntos de IVA para los turistas que pagan sus alquileres con tarjeta de crédito y débito, descuento del 24% en combustibles en estaciones a 20 km con Argentina e IVA de 0% para turistas que se alojen en hoteles, entre otras.

Medida. El gobierno argentino elevó el impuesto a los gastos con tarjeta en el extranjero y lo extendió a la compra de divisas en el marco de una nueva medida del denominado “cepo cambiario” para frenar la fuga de dólares y mitigar el descenso de sus reservas internacionales. 

Así, el impuesto que era del 20%, desde ayer pasó al 35% a cuenta del Impuesto a las Ganancias y Bienes Personales, según estableció la resolución 3550 del Boletín Oficial. A partir de ahora, en el mercado argentino surgió el “dólar turista” que se ubica en $8,35 argentinos, muy cerca del “dólar blue”, que el martes cerró en $9,30. El dólar oficial está en $6,16.

US$500 millones Es lo que estima el gobierno que dejaron los uruguayos que viajaron a Argentina entre enero y noviembre de este año. En total, se realizaron más de 1,7 millones de viajes.

Para el sector privado era una noticia esperada. Desde el sector turístico privado, la visión de cara a la temporada es más pesimista aunque no inesperada. Ya venían acomodándose de los efectos de las medidas impuestas por el gobierno argentino desde la salida del cepo cambiario en 2011, y ahora deben capear esta nueva tormenta que estaba al llegar, según los operadores turísticos. Esperan señales del gobierno. 

“El sector privado vinculado al turismo estaba esperando hace un par de meses esta disposición de incrementar la carga sobre los pagos con tarjetas, ”, dijo Alberto Prandi, operador inmobiliario y ex subsecretario de Turismo. 

Para Prandi, el hecho de aumentar la recarga de 20% a 35% las compras con tarjetas de los argentinos en el exterior, es una medida que refuerza el cepo a la adquisición de dólares. Para poder contrarrestar eso, Uruguay implementa desde la temporada pasada descuentos –como el alojamiento– para los ciudadanos de Argentina que paguen con tarjetas. 

“El año pasado en el sector inmobiliario la mayor parte de los argentinos no utilizaron la tarjeta como medio de pago; solo 5% la utilizó”, explicó. Añadió que para una familia argentina pasar las vacaciones en Uruguay resultará caro, lo que implicará menos visitantes. 

“El año pasado vinieron menos días, gastaron menos y en menor número. Este año se va a repetir esta trilogía. Eso complica y mucho. Debemos esperar una temporada que no superará la anterior que fue regular”, auguró Prandi. 

Por su parte, Fernando Massa, presidente de la Asociación de Restaurantes y Hoteles de Punta del Este, coincidió en que la medida ya aparecía en el horizonte y que había que esperar el momento.

“Estaba medio anunciado que alguna medida adicional se iba a tomar”, comentó Massa. El titular de esta asociación dijo que ya existía inquietud ante una temporada que venía a la baja, tanto en reservas como en ocupación –al momento, un 15% menos respecto al año pasado–, y las últimas novedades no hacen más que “ennegrecer el panorama”.

“Existe cierto público que está más allá del precio, pero esta es una variable para muchos clientes, la cual nos hace seguir perdiendo competitividad”, agregó. 

Massa aseguró que el sector no puede hacer más y que esperan una señal del gobierno para encontrar una solución. “Hemos hecho todos los esfuerzos posibles: a nivel hotelería tenemos tarifas en dólares que no hemos ajustado, con un dólar planchado en $20. Estamos en los límites de supervivencia en cuanto a la rentabilidad. Apelamos a que el gobierno, si tiene claro qué significa el turismo, busque medidas adicionales”. 

En Colonia el análisis es muy similar. “Lo veníamos advirtiendo: iban a llegar más trabas y así fue, lo que completa un cúmulo de trabas provenientes de Argentina”, mencionó Mario Peirano, presidente de la Asociación Turística de Colonia. En líneas generales, los hoteles y restaurantes aún trabajan bien, pero no todos pueden decir lo mismo.

“El sector más perjudicado es el inmobiliario, por lejos. Tenemos muy poca inversión de argentinos”. Peirano señaló que en ese sentido lo que más afectó fue el acuerdo de intercambio tributario entre los dos países.