San José. Costa Rica necesita pronto una reforma fiscal que le dé oxígeno a sus finanzas públicas, las cuales se han venido deteriorando debido a una desaceleración de la economía y al crecimiento de la deuda a niveles peligros, alertó hoy un estudio.

El Análisis de la Coyuntura, presentado por el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI), señala que durante 2013 la economía de Costa Rica se ha desacelerado y crecerá apenas 3,5%, mientras para 2014 no será mucha la mejoría y se ubicará en el 3,8%.

El director del ICEFI, Jonathan Menkos, dijo en una conferencia de prensa que los candidatos a la Presidencia de Costa Rica, país con un déficit fiscal proyectado para 2014 del 6,3% del Producto Interno Bruto (PIB), deben plantear la necesidad de una reforma tributaria y presentarle una propuesta al respecto al electorado.

El próximo 2 de febrero se llevarán a cabo en el país centroamericano las elecciones para escoger al presidente para el periodo 2014-2018.

"Costa Rica es el único país de Centroamérica que no ha aprobado una reforma tributaria después de la crisis" económica internacional desatada a partir de 2008, afirmó Menkos.

El analista comentó que la reforma tributaria debe ir acompañada por una serie de medidas para garantizar la "transparencia fiscal", pues a su juicio los ciudadanos desconfían o desconocen el uso que el Gobierno le da a los recursos.

Explicó que estas medidas deben dirigirse a que la población conozca y entienda la información tributaria del país y a que exista un mecanismo de rendición de cuentas que demuestre el efecto de la política fiscal en la vida de las personas, con el fin de generar confianza.

Menkos aseguró que de no encontrar una solución pronto al déficit fiscal, Costa Rica se encaminará a una disminución de la inversión pública en áreas como la infraestructura y programas sociales, y además continuará aumentando el endeudamiento para cumplir con la financiación del presupuesto.

Datos del informe del ICEFI indican que la deuda del Gobierno Central de Costa Rica alcanzaba en 2011 alrededor del 32% del PIB, para el 2012 subió al 36% y se prevé que en 2013 alcanzará el 39%.

"Esto es una alerta amarilla tirando a roja", afirmó Menkos, quien agregó que a consecuencia de esa situación, en el mediano plazo se podrían observar alzas en las tasas de interés y un menor crecimiento económico.