De acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF), 62% de los adultos entre 15 y 70 años no está incluido en el sistema financiero; de esta cifra a 47%, no le interesa o no necesita el producto financiero, lo cual podría considerarse una posición de autoexclusión, señaló BBVA.

Y es que a pesar de la solidez de la banca mexicana, la penetración del crédito en el país es baja, de 27,6%; ya que una de las principales barreras, además del bajo ingreso, es la autoexclusión.

Al respecto, Carmen Hoyo Martínez, economista de BBVA Research, destacó que luego de un análisis de los resultados de la ENIF, algunos segmentos de la población son menos propensos a la autoexclusión y que su acceso a los servicios financieros podría favorecerse a través de políticas públicas.

“Personas de menores ingresos, que son tradicionalmente excluidas del sistema financiero, tienden a tener menor autoexclusión financiera y por tanto las razones de no participar en el sistema financiero son susceptibles de modificarse con políticas públicas, nuevos productos y mecanismos alternativos que se adapten a sus necesidades.”

Explicó que las amas de casa requieren especial atención en iniciativas de acercamiento al sector financiero, ya que la desconfianza o el temor hacia las instituciones financieras son aspectos que puede paliarse con mayor información, mecanismos de acercamiento de las instituciones financieras y productos adecuados.

Agregó que, a pesar de los cambios regulatorios desde 2008 que han permitido la entrada de nuevos actores y productos en el mercado para ampliar la inclusión financiera en el país, los nuevos canales no han sido aprovechados al cien por ciento o bien no son bien utilizados, lo que demuestra que los factores de demanda siguen siendo determinantes para aumentar el acceso a los servicios financieros.

Adicionalmente, aunque el nivel educativo sólo resulta significativo en la barrera de ingresos insuficientes, el uso extensivo del mercado informal puede estar relacionado con la falta de educación financiera y el desconocimiento de los productos de ahorro y crédito formal, por lo cual se requiere mayor sensibilización respecto a las ventajas del sistema financiero y educación para tomar decisiones informadas sobre los mercados.

Finalmente, señaló “cabe destacar la importancia de incluir a las localidades más pequeñas en el sistema financiero. Para ello se debe seguir profundizando en avances regulatorios que favorezcan el acceso universal y la innovación en canales y productos financieros sostenibles que proporcionen una oferta óptima para la población”.