Amplios sectores ligados al trabajo de base, al mundo laboral e incluso a los familiares de víctimas de la dictadura de Augusto Pinochet reconocen y lamentan el deceso del sacerdote y ex vicario de la Pastoral de los Trabajadores y de la Pastoral Social, Alfonso Baeza, quien falleció este viernes a los 82 años.

La salida de los militares desde La Moneda no lo desplazó a las capillas. En 2006, cuando dejaba la Vicaría de la Pastoral Social, enfatizó en un diálogo con La Nación sus prioridades: "Chile no puede seguir creciendo a costa de la humillación de los trabajadores".
 

Del cálculo al trabajo en la calle con los obreros. El padre Baeza, como era reconocido por sus cercanos, nació en Santiago en 1931 y estudió en el Liceo Alemán. Luego de titularse como ingeniero civil en la Universidad Católica, entro al Seminario Pontificio de Santiago en 1954 y el 11 de junio fue nombrado sacerdote.

Su compromiso social ya se hizo activo y evidente a partir del año 1965 cuando asumió omo asesor eclesiástico del Movimiento Obrero de Acción Católica (MOAC), en el que siguió hasta el año 1978, en plena dictadura de Augusto Pinochet.

En la institución afiliada al Movimiento Internacional de Trabajadores Cristianos, con sede en Bruselas, se desempeñó como asesor permanente en Santiago y luego en Latinoamérica.

Luego del golpe militar de 1973, Alfonso Baeza cooperó con el Comité Pro Paz, al igual que cuando fue creada la Vicaría de la Solidaridad, donde fue un cercano colaborador en enero de 1976.

Al año siguiente, el cardenal Raúl Silva Henríquez crea la Vicaría de la Pastoral Obrera, y Baeza asumió en esa institución hasta junio del año 2000.

Baeza también se desempeñó como vicario de la Pastoral Obrera para la Pastoral Social de Santiago. Luego el cardenal Francisco Javier Errázuriz, lo ratifica como vicario episcopal para la Pastoral Social, cargo que deja en el año 2006 para asumir como director de Caritas Santiago y a fines de ese mismo año es nombrado vicepresidente de la entidad.
 

Su fuerte, DD.HH. y trabajo social. El padre Baeza siempre se destacó por su incansable trabajo en la defensa de los Derechos Humanos en su calidad de vicario de la Pastoral Social. Además, siempre tuvo una voz crítica en relación a lo que consideraba un sueldo ético para las personas.

Según confesó en más de una oportunidad, se resistió por años a ser sacerdote. “El señor tuvo mucha paciencia conmigo”, aseveraba.

Quienes hablaban de Alfonso Baeza se referían a él como el "curita de los más pobres", el cura de los trabajadores, de la justicia y de los Derechos Humanos. Era un hombre sin dobleces decían sus pares, un hermano que ayudaba a los suyos y jamás dejaba de preocuparse.

Fue un generoso colaborador en la Conferencia Episcopal, cuando esta debía realizar su labor enfrentando dramáticos problemas de pobreza y situaciones que rozaban con trabajos precarios que afectaban a más de un millón de chilenos. Baeza fue asumiendo como un colaborador indiscutible y fundamental de la Iglesia en temas tan básicos y que marcaban a muchas familias pobres de nuestro país.
mensaje hace un mes

Tan sólo en noviembre, en palabras a la revista Mensaje, confirmó que aún no descansaba en su preocupación por los problemas de los trabajadores, en su crítica a la economía: "Creo que en el actual modelo económico, cultural y político que estamos viviendo, el Señor nos sigue llamando a asumir más a fondo los atisbos evangélicos que intentamos vivir como Iglesia en los tiempos de la Dictadura".

"Creo que el testimonio que entonces dio la Iglesia en la defensa de los derechos humanos de todo orden constituye un elemento pastoral de gran importancia para la evangelización y el aporte cristiano, en la búsqueda de una sociedad menos injusta y más conforme con el proyecto del Reino de Dios", concluyó.

* Vea además en Lanación.cl: "Bachelet cuestiona a Matthei por presupuesto y reforma".