Sala de Inversión.  Los mercados financieros, incluyendo al de las materias primas, desaceleraron su actividad la semana pasada, por la la celebración de Thanksgiving (Día de Acción de Gracias). 

En tanto, la noticia acerca de que Irán habría llegado a un acuerdo temporal con la comunidad internacional, produjo cierto murmullo que se disipó rápidamente, declaró en su informe Ole S. Hansen, analista senior de Materias Primas de Saxo Bank. Esto dado que no habrá ningún impacto importante sobre los mercados globales de petróleo durante varios meses. El yen retomó su tendencia a la baja mientras los mercados bursátiles continuaron subiendo. Ambas situaciones son una señal de que la sensación general de riesgo se mantiene firme.

Los datos económicos de los Estados Unidos continúan siendo esenciales para los metales preciosos que sobrevivieron la otra tendencia al descenso. No obstante, el intento por repuntar hasta ahora no ha sido del todo fructífero y el potencial aumento en el corto plazo se ve limitado por la inminente publicación del informe de empleo estadounidense el 6 de diciembre. Este será el último reporte de empleo antes de la reunión del Comité General de Libre Comercio (FOMC) que a celebrarse el 18 de diciembre. Este informe podría ofrecer algunas pistas importantes acerca del camino que elegirán en los próximos meses quienes elaboran las políticas económicas.

Por su parte, el cobre se estabilizó tras haber encontrado soporte después de constantes caídas en los inventarios, controlado por los dos centros de comercio más importantes: Londres y Shanghai.

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En los mercados globales de petróleo, la divergencia entre el referencial Brent y el crudo WTI continúa y el diferencial entre los dos precios ha alcanzado su nivel más alto de los últimos cinco meses. Las interrupciones en la producción, especialmente en Libia, otorgan soporte al crudo Brent, mientras que el WTI se ve empujado a la baja por el gran peso de la producción. La producción de los Estados Unidos ha alcanzado los ocho millones de barriles diarios por primera vez en 25 años, mientras los actuales niveles de reserva de crudo correspondientes a esta época del año son los más elevados desde que se comenzaron a contabilizar en 1981, según datos de la Administración de Información sobre Energía de los Estados Unidos.

Mientras tanto, el gas natural fue la materia prima con mejor rendimiento, repuntando a su nivel máximo de los últimos cinco meses, tras el repunte mensual más relevante desde marzo. Esto se debe a un clima más frío de lo esperado en los EE.UU. y a un aumento de la demanda.

Por su parte, las materias primas agrícolas tuvieron rendimientos variados. Los granos encontraron algo de soporte en el hecho de que la cosecha de los EE.UU. casi llega a su fin, y ahora el foco de atención comienza a cambiar para pasar de la producción a la demanda.

Mientras, un dólar más débil mejoró las expectativas de que los granos de los EE.UU. puedan competir por obtener órdenes de exportación, especialmente el trigo después de que los pronósticos de producción de Argentina bajaron.

En lo que respecta a las materias primas blandas, las variedades para café instantáneo y expreso casi se van en direcciones diferentes mientras que el azúcar bajó más de  12% dado que los fondos de cobertura continúan vendiéndose después de haberse equivocado en sus apuestas respecto del aumento de los precios.

¿Qué muestra la tendencia? Al revisar los movimientos de los precios, los operadores y analistas técnicos miran la tendencia para obtener pistas acerca de un posible cambio de dirección. La siguiente tabla entrega una idea acerca de la tendencia actual en el corto plazo para los principales mercados de metal y energía.

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La conclusión inmediata es que en términos generales el sector de los metales está inmerso en una sostenida tendencia negativa. No obstante, el cobre es una excepción, ya que la desaceleración reciente del impulso negativo apunta a un posible cambio de dirección. Mientras que el oro y la plata han tenido una tendencia negativa que se ha mantenido por más de dos semanas, mientras que el ratio oro/plata ha tendido al alza durante las últimas tres semanas, periodo en el cual el precio de una onza de oro medido en plata ha aumentó de 59,7 onzas al precio actual de 62,7.

Por su parte, el sector de la energía, sin considerar al crudo WTI, muestra una tendencia positiva estable en la última semana. A su vez, el gas natural tuvo un repunte de 7% durante este periodo. La tendencia negativa del WTI ya lleva un mes de duración y durante este periodo el precio bajó de US$101,7 por barril a menos de US$93 por barril.

Pocos cambios se esperan en la OPEC. La atención de los operadores estará puesta en la OPEC que se celebrará el 4 de diciembre, siendo esta la primera vez que el grupo, que provee el 40% del petróleo global, se sientan a negociar después de que se anunciaran los avances en las negociaciones entre Irán y la comunidad internacional. 

Con un Brent que se mantiene en precios próximos a la media de los últimos tres años y bastante por encima del los US$100 el barril aceptado por Arabia Saudita, no se espera ningún cambio importante en la cuota de producción actual de 30 millones de barriles diarios.
La importante reducción en los niveles de exportación de Libia experimentada desde de julio, parecería no dar señales de mejoría. Si continúan estos problemas de producción y se debe recurrir a los saudíes para compensar el déficit, ellos no tendrán apuro ninguno en cambiar el abastecimiento.

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El precio del crudo WTI sigue bajando, ampliando así su descuento con relación al Brent. La debilidad en el precio está marcada por el persistente aumento de la producción en los Estados Unidos como consecuencia del uso de técnicas de producción no convencionales. La infraestructura estadounidense no ha conseguido acompasarse con este aumento considerable de la producción que ahora, por vez primera en 25 años, supera los ocho millones de barriles diarios.

Por lo tanto, el crudo no está llegando a las refinerías, en donde se están generando cuellos de botella y se ha acumulado la producción que ejerce presión en los precios. La demanda en las refinerías aumenta, pero aún queda por verse si este aumento será suficiente para despejar parte de la saturación de producción en los próximos meses.

Los pronósticos del Brent en el corto plazo apuntan a una buena posibilidad de que el precio haya alcanzado su máximo, dado que un aumento sobre US$112 por barril, el nivel máximo alcanzado en octubre, parece poco probable a esta altura. Muchas coberturas cortas, tanto las directas como las que afectan al diferencial respecto al crudo WTI, han contribuido a elevar el precio nuevamente por encima de los US$110y la mayor parte de esta reversión seguramente ocurrió antes del festivo del Día de Acción de Gracias.

Para evitar futuras pérdidas, el WTI necesita que la demanda por parte de las refinerías aumente para evitar futuras pérdidas que lleguen al nivel de soporte clave en US$90 por barril. Un movimiento nuevamente por encima de los US$93,20 el barril sería la primera señal de que las ventas se están desacelerando, indicando una vuelta al rango comprendido entre US$96 y US$93.

El oro busca romper la tendencia negativa. El oro alcanzó su nivel más bajo desde julio durante la semana pasada, antes de que las noticias positivas del mercado físico junto con un dólar más débil y una disputa territorial entre China y Japón. Esos factores contribuyeron a desencadenar otra ronda de coberturas cortas.

En octubre, China compró un volumen de oro que es el segundo más grande jamás registrado en Hong Kong, entrando así en competencia con India en la carrera por ocupar el lugar del principal consumidor del metal dorado en el mundo. Este hecho también enfatiza las diferencias entre la demanda física fuerte y la débil demanda de papel a través de futuros y productos cotizados en bolsa (ETPs). A la fecha, se han vendido 790 toneladas de oro, lo que corresponde a la cantidad que fue comprada en los tres años anteriores.

El siguiente gráfico que muestra el patrón semanal podría indicar que se ha alcanzado un mínimo a mediano plazo y que podría haber aumentos adicionales a futuro. Sin embargo, la tendencia bajista sigue instalada y no se debería esperar un repunte que lleve al precio mucho más allá de los US$1.277 la onza, lo que representa el 38,2% de retroceso con respecto a la caída de noviembre.

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