Londres. En un informe de política lanzado por Alzheimer's Disease International (ADI) anunció que el número de personas afligidas por la demencia en todo el mundo en 2013 se estima actualmente en 44 millones (frente a los cerca de 35 millones en 2010), y podría alcanzar los 76 millones en 2030 y 135 millones antes de 2050. 

El Informe de Política titulado "The Global Impact of Dementia 2013-2050" (El impacto global de la demencia 2013-2050) señala un asombroso aumento de 17% en los estimados globales de personas que viven con demencia, en comparación con los estimados originales de ADI en el Informe Mundial sobre la Enfermedad de Alzheimer de 2009.

Aunque los países con altos ingresos como aquellos del grupo G8 han cargado con la mayor parte de la epidemia de demencia, la enfermedad es un fenómeno global. 

En las próximas décadas, la carga global de la enfermedad cambiará inexorablemente a los países de bajos y medianos ingresos y el 71% de las personas con demencia vivirán en países de bajos y medianos ingresos en 2050.

Marc Wortmann, director ejecutivo de ADI, comentó, que "en vísperas de la Cumbre de G8 sobre la Demencia en Londres, Reino Unido, no solo los países del G8, sino todas las naciones, se deben comprometer a un incremento sostenido en la investigación sobre la demencia".

El profesor Martin Prince, de King's College London y autor del Informe de Política, dijo que "los gobiernos de las naciones más ricas del mundo se están centrando hoy en la demencia. Esto es un problema global que impacta cada vez más a los países desarrollados con recursos limitados y poco tiempo para desarrollar sistemas íntegros de protección social y cuidados de salud y sociales. Aunque todos deseamos avances en el tratamiento que pueden mitigar el impacto de la futura epidemia, tenemos que ponernos de acuerdo ahora mismo de trabajar juntos para cerrar la brecha del diagnóstico y tratamiento. Nadie se debe quedar sin acceso al apoyo y cuidado".

La mayoría de los gobiernos están tristemente mal preparados para la epidemia de demencia y solamente 13 países han implementado un plan nacional de lucha contra la enfermedad. Todos los gobiernos deben iniciar un diálogo nacional sobre la provisión futura y el financiamiento de cuidados a largo plazo. Urge establecer un plan de acción colaborativo y global para gobiernos, industrias y organizaciones sin fines de lucro como las asociaciones de Alzheimer.

La investigación tiene que ser una prioridad global para poder mejorar la calidad y cobertura de cuidados, buscar tratamientos que alteran la progresión de la enfermedad e identificar más opciones de prevención. Tenemos que dar igual prioridad a la formulación de políticas, los servicios de cuidados sociales y de la salud y el desarrollo de sistemas de salud.