Río de Janeiro. La gran noticia económica del año en Brasil la protagonizó el grupo EBX, propiedad del millonario Eike Batista, hasta hace unos meses uno de los hombres más ricos del mundo y que ha visto dilapidada casi toda su fortuna por la caída en picado de las acciones de sus principales empresas del grupo en la bolsa, basada en unas falsas expectativas de resultados que nunca llegaron.
Nacido en el estado de Minas Gerais (sureste de Brasil) el 3 de noviembre de 1956, Eike Batista es hijo de un ex ministro de Minas y Energía durante el mandato de Joao Goulart (1961-1964).
Debido a la carrera de su padre, Batista vivió parte de su juventud en Europa, donde vivió en Suiza, Alemania y Bélgica. Los primeros negocios los hizo en el sector de la minería. En 1981, con US$500.000 prestados, fundó la empresa Autram Aurem, de compra y venta de oro y con la que consiguió ganar US$6 millones en apenas un año.
Los negocios con el oro en la Amazonía hicieron prosperar a Batista en el mundo empresarial, hasta que poco a poco, empezó a crear el Grupo EBX (con las iniciales de su nombre y la X, que representa la multiplicación, la aceleración de la riqueza, según él).
Con ello, Batista pasó a ser considerado la octava mayor fortuna del mundo, según la revista Forbes, con un patrimonio de US$34.500 millones, en marzo de 2012.
Formado por varias empresas complementarias entre ellas con la petrolera OGX en la cabeza, el conglomerado EBX llegó en su apogeo a tener 16 empresas, entre ellas la energética MPX, la minera MMX, la empresa de logística LLX, la constructora naval OSX, la tecnológica SIX, y otras empresas de diversos ramos como IMX (deportes), REX (inmuebles) o NRX (alimentación).
Con un prometedor inicio, en julio de 2006, MMX entraba en la bolsa de Sao Paulo, a lo que le siguió OGX (junio de 2008). Entre 2005 y 2012, Eike Batista captó inversiones de US$26.000 millones para las empresas que llevó a la bolsa, en pleno apogeo del grupo.
Su ambición era tanta que en enero de 2012, llegó a declarar en una entrevista que consideraba “mucho tiempo” hasta 2015 o 2016 ser el hombre más rico del mundo.
Con la esperanza de empezar a producir petróleo, los problemas para Batista empezaron a finales de 2012 y en este 2013, tras anunciar el inicio de las exploraciones en varios campos que había ganado en licitaciones.
En julio de este año pero, el declive empezaba: la petrolera OGX anunció al mercado que algunos campos que pretendía explorar en la Cuenca de Campos (sureste de Brasil) y que habían sido exaltados anteriormente como promisores, no eran viables económicamente.

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Además, se revisaron a la baja otras proyecciones realizadas en campos de la compañía, y con ello, el grupo EBX entró en una grave crisis de credibilidad, con la consecuente falta de nuevos inversores, algo que dejó sin crédito a OGX y derribó por completo el valor de sus acciones en la Bolsa de Valores de Sao Paulo.
Sin recursos, OGX tuvo que desistir de adquirir 9 de los 13 bloques que consiguió en una reciente licitación de petróleo, ya que tendría que pagar un bonus por sus derechos exploratorios.
El pesimismo de los inversores por las falsas expectativas anunciadas llevaron el derrumbe en la bolsa de Sao Paulo y los primeros problemas económicos para Batista, que empezó a vender parte de sus empresas para tener líquido en efectivo para hacer frente a sus acreedores y a sus propias empresas.
La imposibilidad de hacer frente a una deuda de unos US$5.000 millones a sus acreedores (el doble del valor de sus activos) hizo que OGX pidiera, el 29 de octubre, entrar en un proceso de administración judicial, el mayor de la historia para una empresa latinoamericana.
Pocos días después, era el turno de la empresa naval OSX de pedir la administración de la justicia para hacer frente a sus deudas, calculadas en unos US$2.500 millones.
Batista continuó vendiendo parte de sus compañías, ante la urgente necesidad de recuperar dinero. En junio de este año, poco antes de la fallida de OGX y OSX, dejó el Consejo de Administración de la minera MPX y dejó de ser multimillonario, según Forbes.
En julio, su fortuna era estimada en unos US$200 millones, y en octubre, en US$73,7 millones, muy lejos de los US$34.500 millones que tenía apenas un año atrás.

Las críticas a la gestión de Eike Batista al frente del Grupo EBX no tardaron en aparecer, así como las claves para entender su caída. El ministro de Hacienda, Guido Mantega, reconoció que los problemas del conglomerado pueden afectar “la imagen de Brasil” allí afuera y que presionarían a la baja la bolsa de Sao Paulo, ante la mala imagen que podrían tener algunas de sus compañías.

El Grupo EBX se encuentra ahora mismo en liquidación. El empresario acumula altas deudas, tiene grandes inversiones para hacer, poco dinero en caja, y sin credibilidad, nadie parece dispuesto a financiarlo.

Su descrédito es tan grande que, a los centenares de chistes aparecidos en el país, hay que añadirle que la propia revista Forbes ha situado a Batista entre los principales fracasos del año.